La soja se asocia en forma simbiótica con bacterias fijadoras de nitrógeno (N), denominadas rizobios, que permiten obtener gran parte de este nutriente que el cultivo requiere para su crecimiento a través de la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN). Las determinaciones realizadas en ambientes cultivados en Argentina indican que el 60% del total de N requerido para la producción de soja proviene desde la FBN.
La inoculación consiste en el agregado sobre la semilla de rizobios seleccionados por su alta eficiencia de fijación de N. La práctica debe realizarse a la sombra, empleando máquinas desarrolladas para realizar este proceso y ajustando su uso de manera que todas las semillas reciban la misma cantidad de inoculante sin sufrir daños.
Para obtener un máximo aporte mediante la FBN es imprescindible utilizar productos inoculantes de calidad probada y optimizar el manejo de fechas de siembra, varietal, sanitario y nutricional, evitando el empleo de fertilizantes que contengan N químico. Además, antes de mezclar inoculantes con curasemillas se sugiere consultar la compatibilidad entre ambos con la empresa fabricante de este bioinsumo. Debe evitarse, asimismo, el uso de agua clorada o con arsénico para la mezcla.
El Proyecto Inocular, cuyos objetivos son evaluar los efectos de la inoculación con microorganismos en diferentes ambientes de producción de cultivos y difundir los resultados obtenidos, prevé –para inicios de 2010– la publicación de “Importancia de la inoculación en el cultivo de soja en Argentina”, que recoge las experiencias realizadas en el marco de este proyecto.
Informes: Alejandro Perticari, INTA Castelar, (011) 4481-4420/4320 Int. 322, aperticari@cnia.inta.gov.ar |