Domingo Cavallo anunció ayer que lanzará un plan para que los contribuyentes regularicen deudas impositivas anteriores a diciembre
de 1999. Ese esquema serviría, además, para promover una repatriación de los capitales que los argentinos tienen en el exterior. De esa forma, el Fisco obtendría los recursos que necesita para poder cancelar deudas con las empresas por 8.000 millones de pesos.
Esta fórmula será uno de los ejes de la estrategia para impulsar la reactivación de la economía que el ministro presentó anoche, ante 500 empresarios y economistas que lo escucharon en el auditorio del Banco Nación.
Otro anuncio que
hizo ayer Cavallo fue la eliminación de los tributos distorsivos y su reemplazo por sólo dos impuestos: el IVA y Ganancias. "Esa será la base de todo el sistema impositivo que estará vigente dentro de un año", aseguró. Y dijo que el único sistema de pago a cuenta y de anticipos será a través del cobro del nuevo impuesto sobre las operaciones en cuenta corriente.
De todos modos, Cavallo aclaró que por ahora el flamante tributo no podrá tomarse como pago a cuenta de IVA y Ganancias,
por lo que tendrá el impacto de un nuevo impuesto sobre la recaudación. Esta canilla de dinero seguro, le permitió al ministro desafiar a los banqueros: "No vamos a pedirles más plata prestada hasta que nos cobren las mismas tasas que hoy paga México". Ese país paga intereses próximos al 8% para conseguir créditos. Pero la Argentina tuvo que pagar ayer 11% por 350 millones de dólares en letras de Tesorería. "Tengan la plena seguridad de que no nos volveremos a endeudar a ese
nivel", sentenció Cavallo, con firmeza. Y dijo que "si no nos cobran tasas aceptables vamos a echar mano a la recaudación del impuesto a las cuentas corrientes".
El plan de regularización (cuyos alcances aún no están definidos como para saber si se trata de una moratoria o un blanqueo) se instrumentaría de la siguiente manera: los contribuyentes que tienen patrimonio sin declarar, comprarían un bono al Estado, que pagará una tasa que —según dijo Cavallo— será muy baja. El
vencimiento de ese título se produciría en un plazo equivalente al tiempo de prescripción de la deuda declarada. Esa prescripción puede variar según la fecha que la DGI determine como origen de la deuda.
La compra del bono operaría como un blanqueo del patrimonio no declarado por el contribuyente. A partir de ese momento, empezaría a pagar todos los impuestos que le correspondiesen. Por ejemplo, para regularizar un patrimonio de 1 millón de pesos se deberían comprar bonos por esa misma
suma. Al vencimiento del título el Fisco debe devolver ese dinero más los intereses, que serán casi inexistentes porque la intención de Cavallo es pagar una tasa tan baja que sea casi simbólica. Pero la ventaja para el Gobierno es que el contribuyente debe pagar impuestos (Ganancias, Bienes Personales u otros) por ese millón.
¿Por qué la gente que tiene patrimonio no declarado se presentaría al plan de regularización si la tasa del bono no es atractiva? La pregunta —que Clarín le formuló
ayer a un banquero apenas terminó de hablar Cavallo— tiene respuesta en algo que dijo anoche el ministro: aumentará el riesgo de ser detectado por la DGI, ya que la delegación de poderes incluye la posibilidad de cambiar los procedimientos judiciales para la persecución de evasores. Y Cavallo enarboló ese dato como una amenaza clara. "Va a ser muy difícil evadir en la Argentina", remarcó.
Este sistema está copiado de la experiencia adoptada poco después de la caída del franquismo
en España. Allí se instrumentó lo que dio en llamarse el "afrobono", en alusión a un título que se emitió para permitir que los españoles legalizaran todo el patrimonio "en negro" que habían acumulado o sacado del país durante los años anteriores a 1975.
Cavallo no dio precisiones respecto de cuándo empezará a regir este sistema ni cuánto podría recaudar. Pero aseguró que obtendrá suficiente dinero como para compensar unos 8.000 millones de pesos que la DGI adeuda a las
empresas por créditos fiscales no compensados. Su idea es devolverles esa plata para que las empresas la destinen a la inversión. Los especialistas estiman que sectores como el automotor, exportadores, construcción o siderúrgicos, entre otros, acumulan enormes créditos fiscales por IVA.
A partir de la semana próxima, Economía comenzará a diseñar "programas de competitividad por región y por sectores". En base a ellos, determinará qué empresas serán las primeras en beneficiarse con
la rebaja de impuestos. Eso les permitiría mejorar sus costos de producción y poder enfrentar en mejores condiciones a la competencia externa, según el razonamiento que trazó ayer Cavallo.
El único momento de su discurso que generó tensión en la audiencia fue cuando reprendió a los bancos por las tasas que le cobran al Fisco. Por eso, no llamó la atención que al final los banqueros optaran por irse sin hacer declaraciones (el titular de la Asociación de Bancos, Eduardo Escasany, se escapó
por una puerta trasera).
Lo que rompió el hielo fue una frase muy celebrada por la mayoría de los presentes: "Como dice el tango, hay que tener la sartén por el mango y el mango también. Y eso es lo que queremos hacer", comentó y arrancó una ola de aplausos.
Fuente: Clarín (28/03/01)