El siguiente paso fue diseñar seguros contra granizo con primas más baratas. Claro que para esto también fue necesario reducir la incidencia de las indemnizaciones a cargo de la
compañía aseguradora. ¿Cómo se lograba esto? Fijando –por poner un ejemplo– una franquicia del 30 por ciento en lugar del 6 por ciento.
La tercera etapa fue la aparición de seguros contra granizo con deducibles. Un ejemplo: un seguro con un deducible del 30 por ciento no abonará indemnización en caso de registrarse una pérdida del 29% de la superficie asegurada.
Posteriormente aparecieron en el mercado los seguros con deducibles decrecientes. En estas pólizas quedaba
establecido que los niveles porcentuales de indemnización se incrementaban a medida que el porcentaje de superficie dañaba también aumentaba.
"Con este desarrollo progresivo del seguro contra granizo se logró que el valor de las primas se fuera reduciendo de un 7% hasta bajar a un 3%", señala Ignacio Murtagh, ingeniero agrónomo especializado en seguros agrícolas, en un trabajo preparado para AACREA. "Con esto el productor fue pagando cada vez menos en concepto de
seguros para hacerse cargo de los daños pequeños y dejar en manos de las aseguradoras las pérdidas importantes", añade.
La evolución más reciente del seguro contra granizo implicó el agregado, a este producto, de riesgos climáticos adicionales como heladas o vientos.
Seguros multirriesgo
A principios de la década del 90 llegaron al mercado argentino los seguros multirriesgo. Estos productos cubren –a grandes rasgos– pérdidas por granizo,
heladas, vuelcos por vientos, sequía o inundación.
En general las compañías de seguros utilizan dos métodos diferentes para definir los daños por indemnizar. El primero se podría denominar metodología de precisión: consiste en definir con máximo detalle los riesgos por cubrir (inundación por exceso de lluvias, desborde de ríos, elevación de la napa por exceso de lluvias, etcétera).
El segundo caso se podría llamar metodología generalista. En este caso la póliza hace
hincapié en los efectos del daño más que en las causas del mismo (inundación por exceso de agua sin importar de donde provenga la misma).
¿Cuál es el mecanismo que diseñaron las compañías para que los seguros multirriesgo sean accesibles al bolsillo del productor? La respuesta reside en el hecho de no tomar como bien asegurable a la producción esperada, sino a la inversión realizada en la implantación del cultivo.
"Este mecanismo indemnizatorio es lo que nos
permite acceder a un seguro multirriesgo, porque de no ser así el producto tendría una prima del 20% y no le serviría a nadie", señala Murtagh.
Pregunta. Si un seguro multirriesgo me asegura el 50% de mi producción estimada para que pueda cubrir al menos la inversión realizada, ¿quién determina el rendimiento esperado?
"Una alternativa es el multirriesgo con inspección previa. En este caso la compañía inspecciona el cultivo, realiza una estimación de
rendimientos y luego cubre el 50% de esta estimación. Con esto cada lote va a tener un rinde proyectado diferente y por lo tanto puede haber algunos lotes más asegurados que otros", informa Murtagh.
"Se trata de un sistema un poco más caro que los restantes porque requiere una inspección previa que el productor debe pagar. Pero también es más justo porque el seguro da lo bueno por bueno y lo malo por malo", agrega.
Otra alternativa empleada por algunas
compañías es fijar rendimientos asegurables en cada uno de los diferentes partidos de una provincia. Se trata de una suma fija promedio que no puede modificarse en función de las necesidades de los distintos empresarios, aunque resulta más barato al no requerir una inspección previa.
"Otras compañías aseguran también determinado número de quintales fijos por hectárea, pero sólo pagan la indemnización cuando los problemas climáticos se registran en forma generalizada en todo
el partido en el cual se encuentra el establecimiento afectado. Para esto se toman muestras en determinado número de campos y cuando las mismas arrojan un rendimiento promedio inferior al esperado, en ese caso se abona la indemnización correspondiente", expone el especialista.
El resultado de esta metodología es un producto muy barato. "Esta alternativa puede utilizarse como complemento del seguro de granizo para cubrirse contra eventuales catástrofes climáticas",
recomienda.
"La indemnización siempre se abona por el precio fijado en la póliza, más allá de que al momento de cosecha ese precio pueda haber subido o bajado", aclara Murtagh.
Factor tiempo
El factor tiempo es fundamental. En este sentido, un seguro climático tiene los mismos condicionantes que una cobertura de precios: ambos deben planificarse con la debida anticipación. "Creo que el productor debería ser mucho más estratégico en
esto y menos oportunista", afirma Murtagh.
"Los seguros multirriesgo pueden tomarse desde los inicios del plan de siembra. Los que requieren una inspección previa tienen una determinada fecha límite, mientras que los otros pueden asegurarse incluso cuando el cultivo está bastante avanzado", comenta.
Otra tema. Una vez que el daño fue determinado ¿Cuándo recibe el productor el dinero de la indemnización? "Las compañías de seguros tienen hasta 30
días para pagar y esa cláusula está incluida en las pólizas por regulación de la Superintendencia de Seguros", concluye.
Fuente: Aacrea