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El seguro agrícola se abre paso, aunque le falta un largo camino

En la última década, el campo argentino dio un salto cualitativo enorme con la masiva incorporación de tecnología de punta a sus sistemas de producción.

El cambio le permitió levar l promedio de sus cosechas anuales por encima de las 60 mil toneladas. Para la actual campaña, sin ir más lejos, a pesar de las dificultades económicas que arrasan al sector, se proyecta una producción de 64,2 millones de toneladas, que constituiría la segunda cosecha más voluminosa de la historia agrícola del país.

Pero los crecimientos siempre llegan cargados de desafíos. Estudios realizados por las asociaciones de productores indican que con la nueva tecnología se duplicó el monto de las inversiones requeridas para el desarrollo de los cultivos anuales y que, si bien son considerablemente mayores los rindes obtenidos, las oscilaciones de los precios internacionales y las adversidades climáticas locales los dejan librados a mayores pérdidas. El aumento del riesgo se contabiliza como una de las causas que incrementan los quebrantos, quitan rentabilidad y tornan financieramente más vulnerables a las empresas rurales. En contrapartida, no avanzaron los mecanismos de prevención. Aunque la siembra directa, la agricultura de precisión, la aplicación de agroquímicos o la implantación de variedades transgénicas anticipen el futuro, en materia de seguros agrícolas, el campo sigue atrapado por las contingencias del pasado.

Sobre los 26 millones de hectáreas que se cultivan anualmente en el país, sólo dos millones están aseguradas. Esto equivale al 8% de la producción agrícola nacional, lo cual nos ubica muy por debajo de la cobertura del 35% que tienen Estados Unidos, del 40% de España o del 30% de Canadá, comentó a Ambito Agropecuario, Oscar Nava, director de Agricultura del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la provincia de Buenos Aires, mientras ultimaba los preparativos del VI Congreso Internacional del Seguro Agropecuario que, bajo el título de Nuevas tendencias mundiales - El desafío s crecer, se realizó entre l 14 y el 17 del corriente en el Holiday Inn del Abasto.

Nuestra intención es instalar en el conocimiento del productor la opción del seguro agropecuario y contribuir al desarrollo de nuevos servicios acordes con las necesidades de la empresa rural, señaló Nava al definir los objetivos del Congreso organizado conjuntamente por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagpya), el Banco de la Provincia y Provincia Seguros, que contó con el auspicio de la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo del Seguro Agropecuario (Alasa).

También, insistir en que el seguro de riesgo debe complementarse con la cobertura de precios en el mercado de futuros para ser realmente efectiva, agregó el funcionario.

La difusión parece imprescindible para un mercado que facturó 46 millones de pesos al cierre del ejercicio anual en junio pasado, según Juana Tocci, coordinadora de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) de la Sagpya. La suma resulta exigua para una operatoria que, en opinión de la misma funcionaria, podría llegar a los 120/150 millones de pesos anuales si participara el 50% de la producción y que Ernesto Ambrosetti, director del Centro de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina hace trepar a los 300 millones de pesos considerando la expansión de la agricultura hasta el año 2008.

El 70% de los contratos contabilizados fue de seguros contra granizo, y la casi totalidad del 30% restante correspondió a los seguros multirriesgo, que sumaron 7,5 millones de pesos en el año. La participación de la ganadería es mínima, 0,81% de las pólizas, ya que las compañías no tienen ofertas para el sector y se limitan a asegurar reproductores. Pero tampoco hay coberturas para la forestación, a pesar de su gran crecimiento, ni propuestas atractivas para fruticultura u horticultura, agregó Ambrosetti.

Desde su presentación por las compañías privadas, hace unos tres años, el seguro agropecuario multirriesgo creció a un ritmo del 12% anual. La modalidad fue adoptada por algunas empresas proveedoras de insumos agropecuarios, como Agrevo y Monsanto, para garantizar el cobro de sus entregas a productores con situaciones financieras comprometidas. El esquema consiste en que el agricultor tome la póliza y la endose a su proveedor para dar garantía de pago frente a alguna contingencia, y está sirviendo para recomponer la cadena de pagos en el sector rural , describe Javier Escudero. Este promotor de seguros, de larga experiencia en el tema, la recomienda para los comerciantes que enfrentan diariamente la disyuntiva de dar más créditos a productores rechazados por los bancos o paralizar sus ventas. El reciente lanzamiento, por parte del Banco de la Nación, de una línea de créditos para la evolución de la cosecha gruesa (maíz, soja y girasol) con seguro multirriesgo contribuirá a extender su aplicación. La entidad oficial absorberá dos de los tres puntos del costo adicional del seguro para estimular la toma del servicio por parte del productor. La participación estatal parece imprescindible para ampliar el seguro agropecuario. Debemos buscar un mecanismo equilibrado entre la atención de catástrofes a cargo del Estado y los seguros que ofrecen las compañías, apuntó Antonio Berhongaray.

La Secretaría de Agricultura estudia un proyecto de ley de seguro que será consensuado con los productores y los gobiernos provinciales para reemplazar el actual sistema de emergencia que no sirve para nada, dijo Berhongaray. Al respecto, Tocci indicó que resultará fundamental continuar con el diseño del mapa de riesgo del país, para lo cual el Banco Mundial ofreció cooperación técnica y financiera a través de una misión que visitó la Argentina la semana pasada. La falta de información encarece el producto y resulta negativa para extender su aplicación, agregó la funcionaria.

Pero además de la información y de la ayuda estatal, las compañías deberán afinar la puntería para conquistar a una clientela que se muestra esquiva a contratar sus servicios. El costo promedio del seguro varía según el cultivo, pero ronda entre el 3 y el 6% del costo de producción, lo cual es excesivo para un campo de ánimo caído y bolsillos flacos, como dicen los productores. Una encuesta realizada por el Banco de la Provincia indica que para el 49,1% de los agricultores, los seguros son muy caros, y para el 13,8, son innecesarios. De quienes lo probaron, el 40% se queja por diferencias en la tasación del daño, y el 30% cuestiona la demora en pagar los siniestros. Si como señaló el presidente de la entidad, Ricardo Gutiérrez, el seguro agropecuario es el instrumento de gestión que potencia la tecnología incorporada para eliminar los riesgos previsibles, falta un largo camino para poder aplicarlo.

Autor: Daniel Raffo
Fuente: Ambito Financiero 24/11/00
 

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