Es importante que cada país o región defina su sistema de producción en base a sus ventajas competitivas.
Para esto, es indispensable que cuente con las herramientas necesarias para optar por la alternativa más conveniente.
Argentina está obligada a reducir costos y trazar estrategias productivas que le permitan mantener y ganar mercados porque debe competir con otras economías que están subsidiadas. En este sentido, los sistemas pastoriles son considerados la mejor opción.
La producción de carne y leche a pasto, permite achicar costos y aumentar la
estabilidad del sistema ante fluctuaciones en el precio de los insumos. En nuestro país, podemos hablar de un ahorro de entre 50 y 60 $/tn de materia seca en este tipo de sistema .
En el caso de la carne, las ventajas son más amplias. Según estudios realizados por el INTA Castelar, sobre 600 novillos de distintos niveles de grasa corporal, se determinó que el 83% de los bifes de chorizo tienen menos de 4% de grasa intramuscular. Estos resultados comienzan a ser muy bien
vistos en algunos mercados, entre ellos el europeo, lo que podría otorgar a nuestro país, una poderosa herramienta competitiva frente a otros productores extranjeros.
Beneficios genéticos
Los aportes realizados a través de la genética en la implementación del sistema pastoril ha beneficiado a la producción y permitirá a la Argentina ser competitiva.
Hoy en el mercado existen variedades forrajeras que superan en un 30% el promedio de producción de
los últimos 5 años. Esto se suma a las técnicas de manejo que permiten aumentar hasta en un 50 % la eficiencia en la recolección de pasto.
Cabe señalar que la aparición de variedades de mejor calidad y mayor producción otoño-invernal ha permitido a los tambos aumentar la producción de leche base y en el caso de la ganadería, disminuir la suplementación y generar salida de gordos con mejores precios.
La premisa básica para el manejo de un sistema pastoril, es la utilización de la tierra de
manera tal que pueda producir gran cantidad de alimento de buena calidad, con el menor costo posible. En este sentido, la genética de las especies a utilizar es un punto clave en el establecimiento del sistema, ya que el incremento en la producción, permite aumentar el margen compensando ampliamente el mayor costo de la semilla.
Maximizar la utilización del pasto
Es esencial que quien desee maximizar la utilización del pasto, tenga en claro el tipo de
necesidades de la hacienda que desea alimentar. Esta información lo llevará a decidir qué especie proveerá la mejor nutrición. Por esta razón, es imprescindible que quien maneje un sistema pastoril esté familiarizado con las características de cada especie, sin embrago, esto no es suficiente. Luego de seleccionar la o las especies a sembrar, existe otro paso que es fundamental e importante: una elección final corresta.
Generalmente cada especie posee gran cantidad de
variedades que han sido desarrolladas por los mejoradores para priorizar ciertas características deseables, tales como resistencia a la sequía, tolerancia al sombreado, etc.
Cada variedad se adapta a las necesidades específicas de cada productor y localidad. Conocer cual es la característica principal que se quiso otorgar a cada cultivar en su mejoramiento, ayudará al productor a realizar una mejor elección.