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Aplicaciones de la biotecnología en la producción argentina

El sector privado dedicado a la biotecnología vegetal está compuesto por más de 22 empresas, que desarrollan actividades de mejoramiento genético, micropropagación vegetal, protección frente a herbicidas e insecticidas y desarrollo de inoculantes. Se destaca la actividad del sector privado semillero.

El Directorio Latinoamericano de la Industria Biotecnológica, posibilitó establecer que en 1989, que en la Argentina existían 39 empresas que producen productos biotecnológicos, distribuyen los de origen importado y/o prestan servicios de asesoramiento.

Las empresas declaran una inversión anual en investigación biotecnológica cercana a los 12 millones de dólares en actividades propias y de un millón de dólares en actividades contratadas con terceros; el número de investigadores involucrados en estas actividades son más de 170.

Las actividades de las empresas se registran en las siguientes áreas: acuicultura y pesca, agroindustria, industria química, información y asistencia técnica, producción animal, producción vegetal, salud humana y tecnologías de apoyo. Las empresas, las inversiones y los recursos humanos están mayoritariamente concentrados en las áreas de salud humana y producción vegetal y, en menor medida, en producción animal.

Tabla 1: Empresas y Grupos de I+D agrupados por áreas.

Area

Empresas Privadas

Grupos de I+D

Total

%

Acuicultura

1

1

2

2

Agricultura

22

15

36

31

Agroalimentos

9

7

16

14

Minería y Energía

-

7

7

6

Química

7

8

15

13

Salud

19

8

27

23

Veterinaria

9

4

13

11

El desarrollo de la industria biotecnológica estuvo fuertemente marcado por la preeminencia del sector salud, impulsado por la presencia mayoritaria de las empresas nacionales en el mercado farmacéutico y por el apreciable nivel de desarrollo de las investigaciones biomédicas en las universidades. La existencia de varios grupos de alto nivel académico permitió la incorporación de personal formado en las industrias y la restauración de la democracia favoreció el regreso al país de investigadores formados en esas tecnologías en el exterior.

En los primeros años de la década de los ochenta, las inversiones se orientaron al desarrollo de productos novedosos, que todavía no tenían asegurada su aplicación clínica y por lo tanto su mercado real. El ejemplo del interferón humano es ilustrativo para el caso de los biofármacos. Las dos empresas más representativas de ese primer período contaban con investigadores trabajando dentro de las empresas y que interactuaban con el sector académico.

Desde comienzos de la década del noventa y con el asentamiento de la biotecnología en el mercado internacional, las empresas nacionales comienzan a desarrollar estrategias más cercanas a las necesidades del mercado y surge el fenómeno de la creación de algunas microempresas de alta tecnología, a partir de centros de investigación. En esta tendencia siguen predominando los emprendimientos en salud humana.

El sector salud

Las aplicaciones de la biotecnología en Argentina tienen un gran impacto en el terreno de la industria farmacéutica y de diagnóstico. La existencia de un mercado de dimensiones importantes, la disponibilidad de algunas tecnologías apropiadas y de recursos humanos capacitados para instrumentarlas, sumados a las perspectivas de un rápido retorno de las inversiones, fueron los factores determinantes para el ingreso de la biotecnología en algunas empresas de la industria farmacéutica nacional. En el sector diagnóstico, a los factores indicados debe agregarse una buena base productiva preexistente, el inmuno diagnóstico tradicional, y el bajo nivel de las inversiones necesarias.

La presencia de las empresas y sus productos biotecnológicos en la industria farmacéutica argentina es fuerte; existe un número significativo de productos basados en desarrollos propios, así como varios producidos y comercializados bajo licencia. La mayoría de los productos son resultados de la aplicación de ingeniería genética y también de técnicas de fermentación para obtener antibióticos. Algunos datos de venta de los biofármacos, correspondientes al año 1992, dan una idea del mercado: Interferón Humano Recombinante, U$S 8 millones, para las cuatro empresas que lo comercializan; Eritropoyetina, U$S 5 millones y Factores Estimulantes de Colonias, entre U$S 10 y 12 millones. La industria biotecnológica de capital nacional tuvo ventas de U$S 25 millones en 1996.

El sector de diagnóstico está bien representado en el país: existen tres empresas principales en el mercado que utilizan tecnología de avanzada; tres empresas más pequeñas con fuerte énfasis en desarrollos innovadores y servicios; y varios emprendimientos menores en las áreas de productos más tradicionales y servicios sofisticados de análisis y diagnóstico utilizando técnicas de PCR y de hibridación molecular de ácidos nucleicos.

Este sector muestra un gran dinamismo respecto de la implementación de nuevas técnicas, objetivos productivos y ampliación de mercados. Más que en la producción de equipos de diagnóstico, se avanza en el área de servicios especializados. En salud humana abarcan oncología molecular, determinación de antígenos de diferenciación leucocitaria, determinación de filiación e identificación de personas, predisposición genética a enfermedades hereditarias, diagnósticos de enfermedades infecciosas: cólera, HIV, Hepatitis B y C, etcétera.. En salud animal se refieren a la fiebre aftosa y en sanidad vegetal a diagnóstico de fitopatógenos, genomas de vegetales, etcétera. Operan también en el país casi todas las empresas trasnacionales en ese campo, la mayor parte de las cuales son comercializadoras.

El sector agrario

Existen algunos grupos de investigación que han demostrado poseer el dominio necesario de las tecnologías relevantes, por lo cual es esperable un desarrollo del sector en el futuro. En todo lo relacionado con la investigación y la producción en el sector agropecuario, se debe destacar la actividad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que trabaja vinculado al sector productivo.

Los vegetales transgénicos han llegado a la Argentina, en la forma de ensayos de campo de productos desarrollados por empresas internacionales. Varios grupos de investigación del país -INTA, Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI-CONICET), Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI-CONICET), etcétera-, han desarrollado diversos vegetales transgénicos, varios de los cuales han sido autorizados por la CONABIA para utilizarse en pruebas de campo.

En materia de biotecnología vegetal, el sector privado trabaja en varias de las especies de mayor valor económico -maíz, trigo, girasol, algodón, papa, batata, soja y pimiento, entre otras-, y en nuevos desarrollos, para aprovechar oportunidades de mercado -colza, fresas, flores-, etcétera. El sector privado dedicado a la biotecnología vegetal está compuesto por más de 22 empresas, que desarrollan actividades de mejoramiento genético, micropropagación vegetal, protección frente a herbicidas e insecticidas y desarrollo de inoculantes. Se destaca la actividad del sector privado semillero.

El mercado de semillas de argentina es importante e involucra un volumen de alrededor de U$S 500 millones, a lo que debe sumarse el correspondiente a semillas híbridas, con un valor aproximado de U$S 110 millones. Los principales cultivos híbridos son de maíz, girasol y sorgos, y las principales variedades corresponden a la soja, trigo, otros cereales y oleaginosas. El sector privado está compuesto por empresas de capital nacional y filiales de multinacionales y las empresas son de dos tipos: semilleras y criadoras. Estas últimas se caracterizan por su capacidad de investigación y desarrollo.

Durante la década del 90, las principales innovaciones producidas por el sector en materia de biotecnología son: la variación somaclonal, los marcadores genéticos y los cultivares transgénicos; en algunos casos en convenio con instituciones del sector público. La evolución de los ensayos a campo con materiales transgénicos ha crecido sustantivamente. En 1991 se registraron 3 ensayos, correspondientes a maíz, soja y algodón y en 1996 más de 35 ensayos a campo de plantas transgénicas.

Otras actividades de menor impacto económico son aquellas desarrolladas por varias empresas locales productoras de inoculantes a base de rhizobia, para la fijación de nitrógeno en cultivos de importancia agronómica, como la soja, la alfalfa y los porotos. La industria productora de estos inoculantes tiene un buen desempeño, aunque está afectada por la estacionalidad de la demanda y la consiguiente capacidad ociosa de la instalación productiva. Una de las empresas, produce un bioinsecticida a base de Bacillus thurigiensis, de probada eficacia.

Las tecnologías de cultivo de tejidos vegetales y de micropropagación de plantines en escala comercial, también se encuentran representadas en el país. Diversas empresas producen varias especies vegetales en condiciones competitivas: banana, frutilla, yerba mate, ornamentales, etcétera.

El sector pecuario y veterinario

Las empresas productoras de vacunas veterinarias, en particular, vacuna antiaftosa, constituyen un sector relevante en el panorama de las industrias biotecnológicas de la Argentina. El considerable stock ganadero bovino, que incluye aproximadamente 60 millones de cabezas, un alto consumo interno de carne vacuna y el interés en acceder a mercados internacionales vedados a los países del llamado círculo aftósico, movilizaron importantes recursos destinados a la erradicación de la enfermedad, mediante planes intensivos de vacunación. Estos planes sólo comenzaron a producir resultados en los últimos años.

Diez empresas participan en un mercado de 40 a 50 millones de dólares anuales. Este sector cuenta con el apoyo del Centro de Investigaciones en Ciencias Veterinarias del INTA y del Centro de Virología Animal del CONICET (CEVAN). Estos laboratorios no sólo desarrollaron nuevas técnicas de detección de cepas infecciosas y vacunales, que además sirven para hacer estudios epidemiológicos sobre aftosa, sino que, en el caso del CEVAN han desarrollado en colaboración con las empresas, vacunas para animales que se comercializan.

El mercado de vacunas aviares es de importancia, si bien no hubo hasta el momento innovaciones locales de consideración.

El desarrollo de la industria veterinaria ha estado estrechamente asociada con el desarrollo de la ganadería en el país. El 1995, el monto invertido por el sector pecuario en productos veterinarios fue de unos 200 millones de U$S. Esta inversión se destinó a la protección de un patrimonio animal estimado en U$S 50.000 millones.

También resulta significativo el desarrollo de productos antiparasitarios de alta calidad, que abarca un mercado de 35,5 millones de U$S anuales. Otros rubros destacados de la producción de la industria veterinaria, con insumos tecnológicos importantes, se encuentran en el área de atención a pequeños animales domésticos (U$S 9 millones anuales) y sanidad avícola (U$S 25 millones anuales).

Frente a ello contrasta el reducido avance en la aplicación de productos biológicos, desarrollados a través de técnicas biotecnológicas, para la atención de enfermedades como la brucelosis y la tuberculosis, prácticamente endémicas durante los últimos 30 años.

El sector de alimentos

En el país se producen diversas enzimas de uso industrial. Si excluimos la producción tradicional de productos alimenticios fermentados, la actividad biotecnológica en la industria alimentaria se encuentra primariamente concentrada en la producción de jarabes de alta concentración de fructosa. Cuatro empresas desarrollan esta actividad desde hace más de dos décadas. La materia prima es almidón de maíz y el producto obtenido es utilizado por numerosas industrias productoras de alimentos y bebidas, en su mayoría en sustitución de sacarosa y/o de glucosa.

Tres empresas del sector lácteo registran distintos grados de incorporación de procesos biotecnológicos y de innovación de productos. Las iniciativas incluyen transferencias o cooperación con el sector académico.

Otros sectores de aplicación

En la actualidad varias empresas establecidas lograron éxitos tecnológicos importantes a través de la incorporación de biotecnologías. Una industria logró, asociado a empresas francesas, un producto para la purificación de proteínas.

Finalmente, varios laboratorios de análisis clínico han incorporado o se han asociado a investigadores de las universidades, transfiriendo aquellas técnicas de utilidad para el diagnóstico molecular. De esta forma, el alto dominio analítico alcanzado por los laboratorios de investigación es transferido a la clínica humana, como ser: diagnóstico de enfermedades hereditarias, diagnóstico forense e inmunodiagnóstico. Estas técnicas modernas pueden ser aplicadas para el control de la contaminación ambiental, y en el sector agropecuario, para la caracterización molecular de variedades vegetales y animales.

Extraído del Documento Nº 5 del Programa de Biotecnología (Coordinado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología)

Fuente: Secretaría para la Tecnología , la Ciencia y la Innovación Productiva (SeTCIP)– Presidencia de la Nación

 

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