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Los alimentos y la biotecnología: otra visión europea

En oportunidad de una visita a España y de poder dialogar con personas vinculadas al medio agropecuario, tuve la oportunidad de recoger opinión formal e informal sobre los granos y los alimentos de origen biotecnológicamente modificados (OGM).

Los profesionales independientes, los profesores universitarios, los comerciantes, los consumidores en general tienen una posición "no formada" sobre un rechazo a dichos materiales. En cambio, los funcionarios de la administración del gobierno y a las organizaciones vinculadas a la Administración de la Unión Europea en Bruselas, son consistentes sobre el rechazo de la UE a la difusión no controlada de dichos alimentos en su comunidad. Sin embargo, persisten algunas inconsistencias en dicha posición. Es un rechazo del consumidor?.

Casi todas las afirmativas de los funcionarios de la UE atribuyen la posición comunitaria como una respuesta a un rechazo muy claro por parte del consumidor a dichos alimentos. Es decir, se le otorga al consumidor gran importancia y un poder de discriminación y una capacidad de información y detección de dichos materiales que, en la realidad, esta lejos de lograr.

La prueba más consistente de ello, es que el consumidor Europeo, como el de cualquier otra región del mundo, generalmente no lee etiquetas, tiene muy poca información sobre lo que consume y varias veces, contando con ella, es indiferente en su elección. Los recientes casos de intoxicación de alimentos con pollos con dioxinas, coca cola con tóxicos, carne contaminada con la enfermedad de la "vaca loca" entre otros, prueban que no tiene la capacidad de rechazo o la discriminación que se le atribuye. Así, persiste el interrogante. De donde viene el rechazo a dichos alimentos?.

Sin duda, la respuesta es compleja y no muy clara, pero revela que hay una decisión vinculada a la administración de la EU cuyos intereses serían económicos, estratégicos o de cualquier otra razón importante, pero que al no contar con argumentos científicos claros al respecto de la inocuidad, le atribuyen a los consumidores la responsabilidad final de sus acciones.

Otra fuente importante de rechazo son los grupos ecologistas cuyas acciones sobre los medios de comunicación generan una gran inquietud entre los consumidores. Los mensajes contra los alimentos ecológicos difundidos en Argentina en los medios locales por una organización ecologista, permiten comprobar que el publico tiende a alarmarse ante dichos anuncios a pesar de no tener evidencias científicas.

La tolerancia de las autoridades de la UE sobre la campañas de prensa de las organizaciones ecologistas puede estar enmascarando una claudicación de la industria de semillas de la UE ante la de los EEUU, y de las grandes compañías de semillas de ese país, de los cuales se harían cada vez más dependientes a través de los derechos de propiedad intelectual. Dado que la UE ha restringido severamente el patentamiento de sus propios desarrollos biotecnológicos en materia de semillas y de alimentos, el progreso esperado seria muy limitado.

Según Amian, catedrático de la Universidad de Córdoba (España) en su reciente visita al país, indicó que "En Europa no ha sido bien explicada la cuestión de los cultivos genéticamente modificados, que son inocuos, que no tienen problema ninguno para la salud, ya que hasta ahora no ha habido demostraciones fehacientes en contra y, por lo tanto, creo que es un problema técnico, social, político y comercial". Su opinión en realidad es compartida por muchos funcionarios y responsables del sistema agro alimentario de Europa, los que no niegan otros intereses políticos y comerciales.

Se indicó además que se deberían hacer work shops que lleguen a todos los sectores de la sociedad para que la gente se informe bien y no se escuche sólo la opinión de los ecologistas. El tema se mezcla en Europa con el aspecto político, comercial, con los subsidios a los agricultores, con el electorado rural y con otros factores de difícil solución.

Con relación a porque el maíz Bt no sería nocivo a la salud humana, Amian indicó que la proteína que se incorpora al genoma de las plantas resistentes no es extraña, existe en la naturaleza. Los diferentes aminoácidos, no son nuevos, son los que existen en la naturaleza y que ya llevamos año consumiéndolos, por lo que cree que pueda existir inconvenientes.

En resumen; los rechazos de la Unión Europea sobre los alimentos de origen OGM constituyen una gran restricción comercial que condiciona el futuro de dichas tecnologías en los países de origen. Se indica que la principal causa sería el rechazo del consumidor europeo y la acción de los administradores de la UE en respuesta a dicho deseo. Sin embargo, el consumidor ha dado cabales muestras de ser impotente ante los alimentos más peligrosos que inclusive han provocado muertes y avalado su confianza.

Varios participantes del sistema agro alimentario de Europa están a favor de los alimentos generados a partir de la biotecnología y dado que no se cuentan con datos científicos en su contra, las verdaderas razones serían técnicas, comerciales o inclusive estratégicas.

Autor: Dr. Reinaldo Muñoz
Fuente: Area de Estudios Económicos y Sociales – INTA Pergamino
 

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