La desnutrición es un factor importante en la mitad de los casi 12 millones de muertes de niños menores de cinco años que se registran anualmente en los países en vías de desarrollo (UNICEF 1998). Aparte de la falta de alimento, las deficiencias de micronutrientes (sobre todo
de vitamina A, yodo y hierro) están generalizadas. Por si fuera poco, las fluctuaciones de los patrones climáticos mundiales y los cambios de uso de la tierra, irán agudizando los problemas de producción y la demanda regional de alimentos. Si queremos atender esas necesidades, será imprescindible lograr avances muy importantes en cuanto a producción, distribución y disponibilidad de alimentos. Algunos de esos avances serán resultado de tecnologías
no relacionadas con la MG, pero otros podrían basarse en las ventajas que nos ofrecen las tecnologías MG.
Para lograr el crecimiento mínimo necesario en la producción mundial total de alimentos básicos (maíz, arroz, trigo, yuca [casava o mandioca], camote [ñame], sorgo, papa [patata] y batata [camote dulce o boniato]) sin aumentar más la superficie terrestre cultivada, requeriremos aumentos considerables en el rendimiento por hectárea. Asimismo, será imprescindible elevar la
producción de otros cultivos como las legumbres, el mijo, el algodón, el nabo (colza, canola), los plátanos (bananos) y el plátano macho (cambur).
Es importante aumentar el rendimiento de la tierra sometida actualmente a cultivo intensivo. Sin embargo, el incremento de la producción es sólo un miembro de la ecuación. La generación de ingresos (sobre todo en las regiones de escasos recursos), aunada a una distribución más eficaz de
las reservas alimenticias, son igualmente, si no es que aún más importantes. Las tecnologías MG son relevantes en ambos aspectos de la seguridad alimenticia.
Según se estima, en los países en vías de desarrollo, aproximadamente 650 millones de las personas más pobres del mundo viven en regiones rurales donde la producción local de alimentos es la principal actividad económica. Sin una agricultura productiva, esta gente no tendrá, ni empleo,
ni los recursos necesarios para tener una vida mejor. El trabajo de la tierra, en particular de las parcelas pequeñas, es el motor del progreso de las comunidades rurales, sobre todo en los países menos desarrollados.
La domesticación de plantas para uso agrícola fue un proceso de largo plazo que tuvo profundas consecuencias evolutivas en muchas especies. Uno de sus resultados más valiosos, fue la creación
de una diversidad de plantas que satisfacen necesidades humanas. Mediante el uso de esa reserva de variabilidad genética por medio de selección y cruzamiento, la "Revolución verde" produjo muchas variedades que se utilizan actualmente en el mundo entero.
Este trabajo, llevado a cabo en su mayor parte por instituciones de investigación financiadas con recursos públicos, dio por resultado las variedades agrícolas actuales de alto rendimiento. Un buen
ejemplo de esa mejora selectiva fue la introducción de genes "enanos" en el arroz y el trigo, mismos que, al ser acompañados con aplicaciones de fertilizantes, aumentaron de manera impresionante el rendimiento de los cultivos alimenticios tradicionales de la India, China y otros países. A pesar de los éxitos del pasado, la tasa de incremento de la producción de alimentos ha ido últimamente en retroceso (el aumento del rendimiento, que en la década de 1970 era de 3%
anual, disminuyó en la de 1990 a cerca de 1% anual) (Conway y Toennissen 1999). Aún se registran graves pérdidas agrícolas debido a factores bióticos (p.ej., plagas y enfermedades) y abióticos (p.ej., salinización y sequías).
Asimismo, la diversidad genética de algunas plantas de cultivo ha disminuido y existen varias especies que carecen de parientes silvestres con las que puedan entrecruzarse. Hoy en día, existen
menos opciones que antes para resolver los problemas actuales por medio de las técnicas tradicionales de fitomejoramiento, aunque se reconoce que dichas técnicas seguirán siendo importantes en el futuro.
La opción de aumentar la superficie terrestre destinada a la producción agrícola sin ocasionar un serio impacto en el ambiente y los recursos naturales, es limitada. La agricultura moderna ha incrementado la producción de alimentos, pero introdujo también el uso intensivo de plaguicidas y
fertilizantes que son muy costosos y pueden afectar la salud humana o dañar los ecosistemas. Uno de los grandes retos que enfrenta actualmente la humanidad, es cómo aumentar la producción mundial de alimentos y el acceso de la gente a los mismos, lo que requiere una producción local de alimentos básicos mediante el uso intensivo de mano de obra, sin agotar aún más los recursos no renovables y sin provocar daños ambientales. En otras palabras, ¿cómo podemos avanzar hacia
prácticas agrícolas sustentables que no dañen la salud y el bienestar económico de las generaciones presentes y futuras? Para pensar en términos de una agricultura sustentable, se deben identificar los factores responsables del deterioro del suelo, el agua y el ambiente, y tomar las medidas correctivas apropiadas.
La investigación sobre cultivos transgénicos, al igual que la mejora tradicional de plantas por
cruzamiento y selección que llevan a cabo los agricultores, apunta de manera selectiva a la alteración, introducción o eliminación de ciertos caracteres elegidos de las plantas, teniendo en cuenta las necesidades y oportunidades regionales. No sólo nos ofrece la posibilidad de introducir características deseables presentes en otras variedades de la misma planta, sino además, la de agregar caracteres procedentes de especies no emparentadas con ella. A partir de ese momento, la
planta transgénica se convierte en una progenitora que puede usarse para las cruzas tradicionales.
La modificación de características cuantitativas y cualitativas como la composición de proteínas, almidones, grasas o vitaminas, mediante modificaciones de las vías metabólicas, ya se ha logrado en algunas especies. Tales modificaciones aumentan el valor nutritivo de los alimentos y podrían ayudar, en el caso de ciertas características, a mejorar la salud humana porque alivian la
desnutrición y la mala nutrición. Se ha demostrado, asimismo, el potencial de la tecnología MG para resolver deficiencias de micronutrientes y por lo tanto, en reducir el gasto nacional y los recursos necesarios para poner en marcha los programas actuales de complementación (Texas A&M University 1997). Son muy raros los casos en que estos problemas de nutrición se han resuelto con los métodos tradicionales de fitomejoramiento.
Las plantas transgénicas con caracteres tan importantes como la resistencia a las plagas y herbicidas, son sumamente necesarias cuando no se ha detectado resistencia inherente en las especies locales. Se está investigando intensamente lo relativo al desarrollo de resistencia contra enfermedades virales, bacterianas y micóticas; la modificación de la estructura (p.ej., la altura) y el desarrollo (p.ej., la floración o producción de semillas tardía o temprana) de las plantas; la
tolerancia al estrés abiótico (p.ej., la salinidad y la sequía); la producción de sustancias químicas industriales (recursos renovables basados en las plantas); y el uso de la biomasa de las plantas transgénicas para la creación de fuentes de combustible nuevas y sustentables. Entre los beneficios de las plantas transgénicas en estudio están: mayor flexibilidad para administrar el cultivo, menor dependencia de los insecticidas químicos y la perturbación del suelo, mayores rendimientos,
facilidad de cosecha y mayor proporción de ésta para su comercialización. Para el consumidor, esto significa menor costo del alimento y más valor nutritivo.
Gran parte de la agricultura del mundo en vías de desarrollo se encuentra en manos de agricultores en pequeño cuyos intereses deben ser tomados en cuenta. Las preocupaciones que se tienen en cuanto a la tecnología MG, van desde el posible impacto de ésta sobre la salud humana y el medio
ambiente, hasta cuestiones relacionadas con el monopolio del sector privado sobre la tecnología. Es esencial atender esas preocupaciones si es que deseamos aprovechar los beneficios potenciales de esta nueva tecnología.
Concluimos que es necesario tomar medidas, a fin de atender la necesidad urgente de métodos sustentables para la producción agrícola del mundo, si es que queremos satisfacer las demandas
de una población mundial en constante crecimiento, sin destruir el ambiente o la base de recursos naturales. En particular, podría recurrirse a la tecnología MG, en conjunto con avances importantes en otras áreas, para aumentar la producción de los principales cultivos alimenticios básicos, mejorar la eficiencia de esa producción, reducir el impacto ambiental de la agricultura y lograr que los agricultores en pequeño tengan acceso a una cantidad de alimentos suficiente.
Extraído del trabajo "Las plantas transgénicas y la agricultura mundial", Informe elaborado bajo los auspicios de la Royal Society of London, la Academia de Ciencias de Brasil, la Academia de Ciencias de China, la Academia de Ciencias del Tercer Mundo, la Academia Mexicana de Ciencias, la Academia Nacional de Ciencias de la India y la U.S. National Academy of Sciences.
Fuente: Academia Mexicana de Ciencias