| Optimismo moderado
No es para entusiasmarse demasiado, pero pareciera que el mercado de granos mejora, el clima se estabiliza y la economía busca reacomodarse. Las conclusiones de tres especialistas que participaron de las jornadas de actualización del grupo SEMA. El licenciado Gustavo López consideró que "Brasil nos seguirá comprando trigo debido a los
beneficios que obtiene a través del arancel compensatorio" y estimó que el precio de este cereal para fines de marzo principios de abril debería estar "en alrededor de 100/105 pesos por tonelada".
En la demanda ya aparecen Jordania, Venezuela y Perú, por lo tanto "los brasileños se ponen nerviosos porque se apuran algunas ventas. El mercado seguramente se pondrá más caliente entre junio y julio".
En este marco López, opinó que "la siembra se
presenta interesante y se estima que podría ser de un 10% mayor que la campaña anterior y rondaría las 16 millones de toneladas de las cuales 12 serían para exportación".
En el caso de generarse esa cosecha habría que ir buscando otros mercados adonde colocar el excedente, "pero eso se verá más adelante", explicó el especialista, durante una conferencia organizada por el grupo SEMA (Servicios y Marketing Agropecuarios).
De todos modos la relación con Brasil en
este sentido será de total significación ya que nuestros vecinos nos comprarían unos 6.5 millones de toneladas, del total de 8 millones que suelen consumir frecuentemente.Los forrajeros López continuó su charla trazando un panorama respecto al maíz. "Estados Unidos no tendría una cosecha tan buena como la que se esperaba, pero sí creció en un 10% el área de siembra". En nuestro país la Sagpya considera que las pérdidas en los cultivos, debido a heladas tardías
y sequías rondaría un 20%, lo cual parece mucho ya que el mayor problema se circunscribió a zonas de La Pampa y Entre Ríos, precisamente en esta última provincia se perdió un 45% de la cosecha.
Para López, la producción final podría ubicarse en unos 15,3 millones de toneladas, aunque la Sagpya considera algo menos.
Sin dudas la pregunta es ¿cuánto terminaremos vendiendo?. López respondió a ello haciendo el siguiente análisis: "el consumo local será de más o menos 6 millones
de toneladas y quedarán más de 9 millones para exportación. No veo un ciclo malo considerando la exportación" y agregó "Brasil tuvo sequía y comprará mucho. Necesitarán 4 millones de toneladas de maíz. Podremos venderle al menos 2 millones (el ciclo pasado vendimos un millón). El otro comprador es Europa, ya que España necesita maíz y dejó de comprar en Estados Unidos los transgénicos no autorizados en la Unión Europea. Como en nuestro país los transgénicos producidos están
autorizados por la U.E. no tendremos problemas en venderles nuevamente y quizás podamos entregarles una buena cantidad porque allí tenemos un 'nicho' interesante".
El disertante también se mostró confiado en realizar ventas de maíz en Perú y Chile, este último adquirió un millón de toneladas el año pasado". Lo que habrá que seguir de cerca es el tiempo de cosecha, lo cual estará relacionado con el clima que le toque en suerte durante ese periodo.
Respecto a los
precios, l.ópez señaló que "hoy no parece alentador, pero si hay exportación masiva en corto plazo seguramente crecerá". Por otra parte trazó perspectivas para el sorgo, indicando que "ha sido un año muy bueno especialmente en la zona de Córdoba, sin embargo esto no es tan así cuando el análisis lo hacemos en materia de precios ya que no hay una puja muy fuerte entre la industria y la exportación.
"Los cálculos rondan las 500/600 mil toneladas destinadas a la
exportación que irían básicamente a Japón", eso a raíz de los complementos con maíz que hacen los compradores nipones. "No creemos entonces que haya una reacción de los valores en el mediano plazo con lo cual nos orientamos más a pensar en valores en torno a los 60/70 dólares la tonelada". Cuando hablamos de consumos internos, hay que destacar que "habrá una disponibilidad tanto de maíz como de sorgo, muy importante".
En sorgo los consumos serían
altamente significativos con algo más de 2,5 millones de toneladas, la situación de los precios podría sentirse más atractiva, "recién en el último semestre del año momento en el cual las exportaciones serían más dinámicas y se siga pensando que Brasil como un comprador fuertemente demandante teniendo en cuenta que este año no ha tenido una producción muy buena principalmente por sus problemas de sequía en el centro y en el norte". Oleaginosas En relación a la
soja, López consideró que "la situación será muy similar a la del ciclo anterior. De todos modos seguirá presionando la capacidad ociosa de la industria. La soja marzo con un precio alrededor de 170 tiene margen para crecer, aunque lentamente. Pero el incremento será mayor que el del girasol". No es el mejor momento para los aceites cuyos precios están bajos. Se estima que la superficie de siembra sojera crecería entre 4 y 5%. Por lo tanto se estima que la oferta será buena.
Respecto al girasol el área se redujo en un 12%, los rindes aparentemente no son tan buenos como se dice y el precio se encuentra hasta ahora bastante deprimido, pudiendo llegar a un máximo de 180 dólares por tonelada. El clima que viene El especialista en clima, doctor José Luis Aiello, asegura que "si analizamos lo ocurrido en los últimos tres meses, podemos determinar que estamos ante una finalización de evento Niña y lo que se puede esperar
en los próximos dos meses es una normalización hacia los valores normales de precipitación, con algún episodio de inestabilidad por lo que creo que la situación va a ser aceptable".
Según Aiello, la inestabilidad es estimada debido a factores "como lo son el cambio de estación (otoño) y porque además estamos saliendo de un fenómeno Niña que en el Océano Pacífico se va a neutralizar yeso produce también alguna suerte de inestabilidad. Son los fenómenos típicos que ocurren
cuando las circulaciones de la atmósfera se perturban por algún motivo".
Destacó que "si bien hay que seguir y con mucha atención los indicadores Niño y Niña, también hay que hacer un seguimiento climático para entender al menos otros cinco o seis factores más: el calentamiento del Atlántico, las incursiones de humedad del sur, si hay o no sudestada... para entender cómo van siendo los patrones de lluvia y también de temperatura en las distintas regiones".
Si
decimos viene un Niño no necesariamente va a traer excesos de humedad, o si viene una Niña no implicará absolutamente una sequía. "Estos son indicadores muy importantes -explicó el especialista- pero por ejemplo en el 70% de los casos en que aparece un efecto Niña, hay lluvias por debajo de lo normal en un importante sector que abarca desde el Matto Grosso do Sul hasta Bahía Blanca, eso no quiere decir que haya subzonas que tengan finalmente ese patrón. Entonces, son indicadores de gran
relevancia cuando uno los toma en gran escala o cuando se quiere tomar el impacto sobre un cultivo en toda una cuenca; pero cuando una región en particular puede haber apartamientos de ese patrón" concluyó Aiello.
Fuente: Anales de la Sociedad Rural Argentina |