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Fertilización en la siembra

La utilización de fertilizantes se ha incrementado en los últimos tiempos en nuestro país, los sólidos, aperdigonados, son los más aplicados por los productores argentinos.

Se podrían producir incrementos de la salinidad en el área donde se depositan las semillas o consecuencias para la imbibición en tiempo y forma. Los fertilizantes sólidos, aperdigonados, son los más usuales en la Argentina. Según sus componentes y calidad de fabricación, presentan diferente granulometría con variados porcentajes de participación de tamaños de gránulos.

La higroscopicidad que caracteriza a muchos de estos productos afecta la exactitud de la aplicación o puede llegar a impedir su dosificación. De acuerdo al objetivo de la fertilización, el producto puede ser aplicado:

a) Muy cercano a la línea de siembra o, de no ser posible, junto a la semilla. Esta localización se denomina comúnmente de arranque (starter). Por lo general se aplica en dosis bajas.

b) Lateralmente a la semilla, con una separación considerable. Se tratará de la localización de un producto de base. Las dosis aplicadas suelen ser considerables.

Cualquiera sea el diseño del órgano abresurcos o la posición de descarga del fertilizante, siempre se deben cuidar las dosis, porque existe riesgo de fitotoxicidad si el producto posee algún componente que así lo determine (amonio, por ejemplo), o de provocar un aumento de la salinidad en el área de aplicación si la dosis sobrepasa la tolerable para la especie que se siembra.

Las sembradoras presentan diferentes separaciones entre líneas. Se debe referir el dato a gramos por metro lineal de siembra y no por hectárea, dado que las concentraciones serán diferentes en función de la separación entre líneas.

Dosificadores. Los más difundidos para fertilizantes granulados son:

- De estrellas horizontales, con eje vertical.

- De rotor con paletas, de eje horizontal.

- De sin fin horizontal.

- De rueda dentada tipo chevrón, con eje horizontal (es el más usual y de buena precisión bajo condiciones de trabajo donde el fertilizante no se presenta húmedo).

Algunos diseños han incorporado una especie de tapa de cobertura que mejora la situación. Cualquiera sea el tipo de dosificador, siempre se debe cuidar su correcta limpieza y hacer un permanente mantenimiento.

Cuando la urea se encuentra en estado normal, recién extraída de su envase y habiendo sido almacenada bajo buenas condiciones, no presenta dificultades. Sometida a humedad ambiente muy alta, todos los dosificadores muestran un comportamiento irregular en relación con la cantidad entregada de urea del tipo perlada, llegando en casos extremos a dejar de funcionar.

Otro factor que introduce variabilidad en la entrega del material es el número de vueltas de la rueda motriz del tren cinemático, que puede modificar su rotación según el tipo de suelo en el que apoye y la carga aplicada sobre dicha rueda.

En el caso específico de la siembra directa, si bien la superficie se presenta más estable, en las sembradoras cuya rueda motriz es también utilizada para la traslación, la carga sobre dicha rueda puede variar en función de la resistencia que ofrezca el suelo a la penetración de los órganos de corte y de los abresurcos. En máquinas de poco peso y bajo condiciones de penetración dificultosa, la rueda motriz puede quedar sin girar o modificar constantemente su rotación.

Los fertilizantes aperdigonados son una buena fuente, pero con algunas dificultades operacionales que exigen mayores cuidados.

Controles a efectuar antes de iniciar el trabajo

1) Dosificadores: limpieza y ajustes. Transmisión, cadenas, engranajes y aja de regulación.

2) Neumáticos: presión de inflado.

3) Tubos conductores del fertilizante: posibles obstrucciones. Si se cambian, verificar el largo, evitando curvas o desviaciones que interfieran en la libre caída del producto.

4) Organos localizadores: estado general, posición en relación con los de la semilla.

5) Producto a utilizar: apelmazamientos. Eventual zarandeado. Homogeneidad de las mezclas.

6) Selección de los engranajes correctos para la dosis programada.

7) La cantidad entregada por el equipo bajo las condiciones de trabajo de ese momento.

8) Posición del fertilizante en el suelo, haciendo el control a la velocidad de trabajo que se utilizará.

9) Si cambian las condiciones ambientales durante el día, observar la entrega de los dosificadores y eventualmente controlar nuevamente las dosis que se está aplicando.

Fuente: INTA
 

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