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La mayoría de los componentes de esas comunidades son lo que en la agricultura llamamos malezas. El término maleza involucra a unas 250 especies vegetales que no constituyen una clase botánica en particular.
Muchas de ellas se han introducido desde áreas geográficas muy distantes, o son nativas y son particularmente favorecidas por las perturbaciones
causadas por la actividad agrícola. Cualquiera sea su origen, las malezas son un componente integral de los agro ecosistemas y como tales influencian la organización y el funcionamiento de los mismos desde los albores de la agricultura.
Tradicionalmente, y principalmente debido a su impacto sobre el rendimiento, las malezas se han considerado organismos indeseables. Tanto en la literatura como en la tradición agrícola es muy profundo el sentimiento de aversión que estos organismos vegetales
despiertan en el ser humano. En general, están asociadas a maldad, haraganería, daño, pérdida o inconvenientes de algún tipo.
Desde tiempos remotos y hasta épocas recientes, el problema de las malezas de los cultivos fue enfocado desde el punto de vista de su exclusión del cultivo. El esfuerzo por lograr ese objetivo ha sido descomunal y al tiempo que demuestra las habilidades del ser humano para desarrollar
diferentes tácticas de eliminación o control, desnuda la ingenuidad con que ha sido enfocado el problema: salvo excepciones, las malezas de los cultivos son tanto problema en la actualidad como un siglo atrás.
La gran diferencia está basada en la gama de herramientas tecnológicas hoy disponibles que permiten diseñar secuencias de cultivos con bajos niveles de infestación. Esto ha sido posible gracias a la investigación básica y aplicada relacionada con el estudio de los mecanismos
fisiológicos de absorción, transporte y acción tóxica y al desarrollo síntesis y producción de herbicidas. Se disponen hoy de mas de 130 principios activos. El mercado mundial de agroquímicos moviliza una cifra superior a los 16000 millones de dólares por año: los herbicidas significan un 60 % de esta cifra y han contribuido en forma significativa al logro de los altos niveles de producción de las últimas décadas.
Hasta aquí, podemos concluir que los problemas de malezas de la actualidad son de similar envergadura que los existentes en el pasado y que la diferencia estriba en el rango de tecnologías que disponemos para enfrentarlas. Estas herramientas tecnológicas no son utilizadas en la mayoría de los casos con la eficiencia que demandan los tiempos actuales.
Una cuestión adicional se debe plantear: los grandes avances tecnológicos operados a partir de
mediados de siglo han causado un cambio de importancia en las ideas centrales de la agricultura y han estado basadas en el uso intensivo de agroquímicos, de variedades e híbridos con altísimo potencial de rendimiento en condiciones de alta disponibilidad de recursos y en la reducción del requerimiento de trabajo humano a través del empleo generalizado de nuevas y potentes maquinarias y alto consumo de energía fósil. A este sistema se lo reconoce actualmente como agricultura convencional.
Ya en 1973 se alertó sobre las consecuencias de la concepción descripta y se plantearon posibles alternativas en el informe "Los limites del crecimiento", el cual si bien contenía algunas imprecisiones, planteaba la duda acerca de la sustentabilidad del sistema convencional.
La primera aproximación se ha ido enriqueciendo con información y evidencias que demuestran que con la tecnología promovida por la agricultura convencional ha ocurrido al menos en algunas
áreas del planeta - una fuerte contaminación de aguas superficiales y subterráneas, se ha incrementado la erosión del recurso suelo, han aparecido formas de resistencia en plagas, y empiezan a registrarse residuos de plaguicidas en ciertos alimentos. Desde el punto de vista energético la agricultura convencional exhibe un balance de energía fuertemente negativo.
A partir de este diagnóstico, se han propuesto distintas alternativas tecnológicas que con diversas
variaciones semánticas-sostenibilidad, sustentabilidad, agricultura orgánica, etc.- intentan el planteo más o menos amplio de nuevos sistemas de manejo que eliminen o al menos reduzcan la manifestación de los procesos antes enunciados.
Con este enfoque, se han implementado programas de trabajo en EE.UU. y en Europa bajo la sigla generalizada de LIFE, LISA, etc. En la Argentina, el Proyecto de Agricultura Conservacionista (PAC),
lanzado hace unos años atrás por el INTA, se inscribe en la misma tendencia. Como regla general, los programas mencionados intentan la generación de tecnología que permita la obtención de niveles de producción similares o algo inferiores a los actuales, sostenibles en el largo plazo, y con una sustancial reducción - en algunos casos del 50 %- en el uso de agro químicos, combustibles y labranzas.
Resulta claro que el nuevo enfoque no significa un retorno a los métodos anteriores a la Revolución Verde, sino básicamente en una combinación selectiva de las practicas proporcionadas por la tecnología moderna.
Si se tiene en cuenta que los ecosistemas bajo cultivo ocupan en la actualidad casi los dos tercios de la superficie terrestre y que contribuyen con el 20 % de la productividad neta del planeta, resulta
claro que el protagonismo de los agricultores y técnicos que toman y ejecutan decisiones en tal sistema es de una envergadura superior a la de cualquier otro grupo social del planeta.
Por lo tanto, este replanteo de procesos productivos requiere necesariamente de productores y técnicos con un muy buen nivel de conocimientos acerca del sistema en que actúan. En síntesis, la toma de decisiones y la implementaron de medidas y practicas que permitan la sustentabilidad de
los sistemas agropecuarios es una cuestión de alta tecnología.
En ese contexto, el manejo de plagas animales y vegetales ocupa un lugar central.
Como se ha dicho en el comienzo, las malezas forman parte de un ecosistema altamente perturbado y en estado de etapa inicial de la sucesión secundaria perpetuo. El enmalecimiento posee además características diferenciales de la sucesión secundaria convencional:
a) Existe un subsidio de energía al sistema (fertilizantes, combustibles, agroquímicos).
b) Hay recurrencia y cierta periodicidad en las perturbaciones (labranzas, herbivoría)
c) El sistema produce información (modificaciones del ambiente térmico o lumínico) que es captada y almacenada por el banco de propágulos del suelo.
El banco de propágulos - semillas, frutos, rizomas ,estolones ,tubérculos y cualquier otra forma de
propagación- constituye la pieza clave del proceso de regeneración de la vegetación. El estudio y la comprensión del funcionamiento de las poblaciones espontáneas que recurrentemente aparecen luego de la remoción del suelo o de la instalación de un cultivo constituyen el motivo de este curso: como ya se ha dicho una maleza no constituye una clase botánica particular sino que es una población vegetal espontánea, que exhibe características propias para un sistema ,en un
determinado lugar y tiempo.
El tratamiento del problema de malezas en los cultivos bajo una óptica de corto plazo y en gran medida ignorando las características que exhiben la poblaciones espontáneas, ha demorado no solo la realización de estudios ecológicos aplicados al agro ecosistema sino la implementación de estrategias soportadas sobre la base de teoría ecológica disponible.
Resulta por lo tanto urgente no sólo la convergencia sino también la profundización de los estudios
y la difusión de los conocimientos obtenidos en los agro ecosistemas a los fines de optimizar los esfuerzos realizados y compatibilizarlos con los desafíos de la agricultura sustentable.
2.Las malezas: poblaciones exitosas en el agroecosistema
Las malezas son una forma especial de vegetación altamente exitosa en ambientes agrícolas: son poblaciones vegetales que crecen en ambientes perturbados por el hombre sin haber sido sembradas.
Desde un punto de vista ecológico las malezas pueden ubicarse dentro de las pioneras de la sucesión secundaria. En el agro ecosistema el impacto mas crítico de las malezas es el efecto negativo sobre las plantas cultivadas ejercido a través de la competencia por recursos limitados y las alelopatías. Trastornos en la recolección y el acondicionamiento de los granos y la disminución de la calidad del forraje constituyen perjuicios adicionales en muchos sistemas.
Éxito, desde el punto de vista evolutivo, implica generalmente la perdurabilidad o continuación de la linea genética a través del tiempo. De esta forma el éxito evolutivo esta reflejado por el número de individuos, la Capacidad Reproductiva, el área y el rango de hábitats ocupados por la especie en cuestión.
La comprensión acerca del concepto de éxito en el agroecosistema es necesaria para explorar la
naturaleza del enmalecimiento y sentar bases sólidas de manejo en los sistemas de producción.
2.1. Definición de Éxito.
Las malezas mas exitosas en ecosistemas agrícolas son a menudo las que se consideran más problemáticas. El éxito puede medirse en este contexto, según la rapidez de colonización, la dificultad de su eliminación y el efecto negativo sobre la productividad de las especies cultivadas.
En general, la gran mayoría de las características de una planta que contribuyen a una alta capacidad de colonización y competitividad se corresponden con las exhibidas por las malezas, y en un grado mucho mayor que el exhibido por las especies cultivadas.
2.2. Estrategias adaptativas de las Malezas.
Una aproximación comúnmente utilizada por los ecólogos con el fin de comprender las relaciones
entre los organismos y su ambiente es la de comparar sus estrategias adaptativas.
Las poblaciones se adaptan al ambiente mediante el balance de asignación y partición de recursos y energía entre los procesos fisiológicos y componentes de la biomasa a lo largo del ciclo de vida.
En otras palabras, debe existir una solución de compromiso entre los recursos que se asignan para competir exitosamente en el presente (biomasa asignada a estructuras vegetativas) y aquellos que
se destinan al futuro, es decir a la descendencia (biomasa asignada a semillas). De este concepto surge la idea de "Valor Reproductivo" una cuestión central en una población exitosa: el conjunto de características de la historia de vida que maximizan la supervivencia (lx) y reproducción (Bx) configuran la adecuación (= fitness), en un ambiente particular. Las poblaciones de malezas exhiben una adecuación elevada o máxima.
2.2.1. La selección r-K.
Una teoría ampliamente aceptada y que concierne con las estrategias de especialización evolutiva es la de la selección r-K. Mientras que los organismos r seleccionados están adaptados para la colonización y la reproducción en ambientes impredecibles, los organismos K seleccionados están adaptados para la persistencia y la reproducción en ambientes estables. Las poblaciones r seleccionadas ocupan los estadios iniciales de la sucesión, en cambio las poblaciones K
seleccionadas ocupan mayormente los estadios mas tardíos de la sucesión.
Si bien muchas de las poblaciones de malezas exhiben características propias de la estrategia r, otras poblaciones pueden ubicarse dentro de K y en muchos casos las poblaciones exhiben características comunes a ambas ubicándose en un continuum entre r y K.
2.2.2.La selección C.S y R.
Grime sugirió una hipótesis alternativa en relación con las estrategias adaptativas y que define mas
claramente el rol del ambiente en determinar el éxito de la planta. Grime propuso que los factores externos que limitan la cantidad de biomasa que puede generarse en un ambiente dado pueden ser clasificados en dos categorías: el primero es el estrés y el segundo es el disturbio.
Si bien estos dos factores varían entre los hábitats, los casos extremos pueden combinarse de tal manera que resultan en tres tipos de hábitats y tres combinaciones posibles de estrategias evolutivas.
Las Competitivas maximizan la captura de recursos en condiciones altamente productivas y no perturbadas. Son abundantes en durante las etapas tempranas e intermedias de la sucesión. Las Tolerantes a estrés son plantas longevas adaptadas para vivir en condiciones de productividad limitada y a menudo ocupan los estadios tardíos de la sucesión.
Las Ruderales, son a menudo hierbas de vida muy corta con alta producción de semillas y que ocupan los estadios muy tempranos de la sucesión.
Con el fin de incluir las estrategias secundarias que ocurren en hábitats intermedios en relación con los extremos que se han descripto, Grime propuso un modelo triangular: las tres estrategias extremas - Competitivas - Tolerantes a Estrés - Ruderales se ubican en los vértices del triángulo. De esta forma y basado en el estudio de una serie de especies, muchas malezas herbáceas incluyendo anuales, bienales y algunas perennes así como muchos cultivos poseen características
comunes a competidoras y Ruderales ,pudiendo ser clasificadas como Competitivas - Ruderales. Estas plantas están caracterizadas por un rápido crecimiento, rápida captura de recursos y alta producción de semillas.
2.3. Habilidad competitiva.
Las secciones precedentes han demostrado que las malezas están adaptadas al ambiente agrícola a través de una serie de estrategias que maximizan un rápido crecimiento y una reproducción
prolífica en hábitats perturbados. Estas características también contribuyen a su competitividad.
La habilidad competitiva de las malezas es una función compleja donde se combinan características que resultan en un rápido agotamiento de los recursos necesarios para el cultivo.
Ciertas características están recurrentemente asociadas con la habilidad competitiva: entre ellas se incluye a una gran cantidad de reservas acumuladas en órganos de propagación vegetativa o
almacenaje que conduce a una rápida expansión del follaje, un sistema aéreo y subterráneo vigoroso y de rápido crecimiento que permite un rápido aprovechamiento de los recursos del ambiente y una expansión tanto lateral como horizontal que resulta en una muy alta densidad de vástagos y raíces. La fenología es otra característica de la habilidad competitiva.
Extraído del trabajo: "Las malezas y el agroecosistema"
Autor: Ing.Agr. E. S. Leguizamón. Profesor titular de la Cátedra de Malezas.
Departamento de Producción Vegetal. Universidad Nacional de Rosario - Facultad de Ciencias Agrarias. Miembro del CONICET.
Fuente: Universidad Nacional de Rosario - Facultad de Ciencias Agrarias - Cátedra de Malezas (www.fcagr.unr.edu.ar/malezas)