La Asociación Argentina de Protección de las Obtenciones Vegetales (ARPOV) encabeza una campaña a nivel nacional para frenar la utilización de semillas ilegales en los cultivos locales. Bajo la frase "No hipoteque el futuro" y "Siembre progreso", la asociación encaró esta cruzada de concientización junto a las empresas semilleras más importantes del país.
Quienes propician la campaña aseguran que teniendo en
cuenta los efectos de la globalización en el mercado y la realidad de Argentina que no cuenta con subsidios oficiales,"se deben proteger e impulsar las investigaciones si se quieren mantener altos niveles competitivos y lograr una mayor rentabilidad".
Como consecuencia de ello, la industria semillera radicada en nuestro país viene realizando, desde hace varios años, importantes inversiones en investigación, sin perder de vista las características
regionales de cada provincia y dando respuesta a enfermedades autóctonas que afectan a la agricultura local.
En este sentido cabe indicar que el 50 por ciento de los rindes obtenidos durante la última década fue producto de las nuevas investigaciones y desde 1993 hasta la fecha las variedades inscriptas en soja, trigo y avena crecieron más del 300 por ciento
Asimismo los dirigentes de Arpov apuntaron que "no se puede depender solamente de la
importación de investigaciones de otros países porque no aportan soluciones suficientes a las necesidades locales". Al respecto, basta con recordar que la base genética disponible en Argentina permitió dar respuesta al: Cancro, Mal del Río Cuarto, Barrenador del Tallo, nematodes del quiste y varticillium, entre otras enfermedades y plagas.
Las semillas ilegales atentan contra la investigación local
En la última década crecieron las empresas e instituciones dedicadas a la búsqueda de nuevas variedades vegetales que brindan a los productores mejores cosechas y más rindes de los cultivos. Esto fue posible por el respaldo de un marco legal que reconoce la propiedad intelectual y permite recuperar el riesgo económico a largo plazo y reinvertir, para no frenar el progreso y la rentabilidad del sector agropecuario.
Sin embargo, el incumplimiento de esas leyes pone en peligro la continuidad de varios programas de mejoramiento vegetal que están desarrollando grandes y pequeñas empresas que requieren desde su etapa de investigación y desarrollo, entre 12 y 15 años, con una fuerte inversión en tecnología de avanzada y en sistemas de control de calidad.
Desde Arpov se denunció que, durante la campaña 99/00, el 40 por ciento de las semillas de soja
sembradas fueron adquiridas en forma ilegal. Esto significa que no se pagaron las regalías correspondientes al tiempo que se abría un mercado negro paralelo que perjudica al productor y a la sociedad en general, generando competencia desleal.
Para quienes invierten en investigaciones científicas locales este es un duro golpe, es por esta razón que la campaña intenta concientizar a los productores de que "proteger y defender la
propiedad intelectual de quienes invierten en investigaciones para el mejoramiento constante de obtenciones vegetales es fundamental". "Producir y comercializar semillas sin rótulos ni marcas que las identifiquen, no sólo viola la ley 20.247, sino que hace peligrar la continuidad de las investigaciones de nuevas variedades que encara el sector privado", indicaron desde la asociación.
Fuente: E-campo.com