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Neotoxin, el único fosfuro de aluminio argentino

Importancia de la fumigación con fosfina durante los cuidados poscosecha de granos y productos almacenados.

Las exigencias que impone el crecimiento demográfico y por consiguiente la paralela reducción de las áreas destinadas a cultivo, hace que año tras año el hombre tome mayor conciencia sobre la necesidad de mejorar las cosechas.

Recurre para ello a la optimización y diversificación de las áreas de cultivo, como a la utilización de semillas de alta calidad y rendimiento incluyendo (mejoramientos genéticos), aplica modernas tecnologías para mejorar el riesgo, utiliza protecciones contra factores climáticos adversos, etc.

En nuestro país se ha producido durante la década de los 90, un notable incremento de la producción de granos y oleaginosas en la región pampeana, también se extendieron a regiones del chaco-salteño cultivos típicamente pampeanos (sorgo, soja y trigo).

Esta necesidad de lograr buenas producciones tanto en cantidad como en cantidad conlleva la exigencia de realizar considerables inversiones en implementos, insumos y servicios agrícolas durante todas las etapas del cultivo y cosecha, debiendo extender estos cuidados a los tratamientos post cosechas de los granos y productos obtenidos.

Actualmente existe una tendencia  al aumento del acopio, por esto es conveniente ampliar la asistencia técnica a los productores y acopiadores y brindarles agroquímicos de acción segura, para que puedan manejarse en el área de la post cosecha sin malograr los esfuerzos realizados durante el cultivo y post cosecha.

Numerosos factores pueden provocar severa pérdidas durante el acopio, que pueden minimizarse siguiendo un plan de tareas sistemático con controles programados, entre los cuales se mencionan los siguientes:

  • Controles primarios:

Se realizan previamente a la recepción de la mercadería que se acopiará. Permiten prevenir infestaciones, contemplan el aislamiento y la sanitización de las zonas de almacenamiento (silos, celdas, graneros, bodegas, molinos, vagones de ferrocarril, camiones, estibas, etc.) y las zonas próximas a ellas, con estricta eliminación de todo resto de cosechas anteriores y mediante la utilización de insecticidas líquidos y gaseosos. Cuando hay presencia de insectos en zonas de difícil acceso, es necesario usar fumigantes para asegurar que no queden insectos vivos (es indispensable lograr previamente una adecuada hermetización del área a fumigar).

  • Controles periódicos

Se efectúan, luego de recibido el grano. Comprende monitoreo regular de las mercaderías, con control de temperatura y humedad de almacenaje (secado natural o artificial de la mercadería) zarandeo, y aireación de granos.

  • Tratamientos curativos

Los controles arriba mencionados están principalmente dirigidos a reducir los factores que benefician el desarrollo de las plagas, ya que los granos almacenados por ser un medio óptimo para el desarrollo de las mismas, están expuestos permanentemente a posibles infestaciones.

Ni bien se detecten indicios de posible infestación, deben emplearse estos tratamientos curativos, realizados por fumigación y que efectuados correctamente producen el 100 por ciento de mortandad en todos los insectos cualquiera sea el estado de desarrollo biológico en que se encuentren. Los granos deben fumigarse al ingresar a los lugares de almacenamiento para garantizar  la eliminación de infestaciones ocultas con insecticidas y gorgojicidas de acción eficaz y cuyos residuos no sean tóxicos. Lo más seguro, económico y práctico es hacerlo con fosfina  agregando pastillas  fumigantes de fosfuro de aluminio, mientras se ensilan, o bien mediante sondas y cuidando de hermetizar cuidadosamente los lugares de acopio. Luego de esta fumigación  durante la recepción se inspeccionará periódicamente la mercadería, para detectar posibles reinfectaciones.

Consideraciones sobre la fosfina

Se considera a la fosfina como uno de los venenos más tóxicos para los insectos de productos almacenados. Sus propiedades insecticidas fueron extensamente investigadas desde hace más de 60 años (ya en 1935 W. Fleyberg había determinado su carácter insecticida) y fue aceptado a nivel mundial como fumigante de granos debido tanto a su alta toxicidad para los insectos como a su inmejorable poder de penetrabilidad dentro de la masa de granos.

En nuestro país Neophos SA es la única empresa que produce pastillas de fosfuro de aluminio marca Neotoxin, elaborado bajo estrictas normas de calidad, que aseguran el porcentaje de fosfina declarado en su formulación, como la adecuada liberación de la misma. Ambas características son importantes porque aseguran la correcta dosificación del fumigante y su eficaz acción plaguicida.

Deben tenerse en cuenta los tiempos de absorción de la fosfina por los insectos y la velocidad de liberación de la misma de las pastillas, como recordar que menor temperatura se tiene menor toxicidad de la fosfina.

Se deben seleccionar pastillas de buen origen porque, los productos de baja calidad no tienen los porcentajes de fosfina declarados en su formulación y por otro lado es deficiente su liberación. En algunos casos por ser excesivamente rápidas, o por ser extremadamente lenta en otros. Si las concentraciones de fosfina son muy elevadas, los insectos disminuirán su velocidad de absorción, ya que reaccionarán a esta mayor concentración disminuyendo su ritmo respiratorio, pudiendo desarrollar narcosis protectora. También hay que estar prevenidos contra las dosis subletales porque crean individuos resistentes.

Los granos siempre están expuestos a posibles reinfestaciones, pero el acopiador puede lograr espaciar notablemente la aparición de ellas si al fumigar hermetiza bien el lugar y sigue las instrucciones del fabricante de fosfuro, para lograr el 100 por ciento de mortandad de los insectos.

Con estos cuidados post cosecha (donde es esencial la fumigación con fosfuro de aluminio) el acopiador podrá colocar los granos en el mercado cuando las proyecciones económicas indiquen tendencias alcistas en los precios. Su producto no sufrirá pérdida de calidad  ni de valor de comercialización por picado de granos, ni contaminación con los excrementos, fragmento de insectos muertos, ni aumento de temperatura del grano por acción del metabolismo de los insectos o la acción de las bacterias y hongos que son dispersados por ellos.

El comercio nacional e internacional de granos y sus productos exigen seguridad, higiene y salubridad. La presencia de contaminantes ya sean materias extrañas o residuos debidos a tratamientos químicos, provocan el  rechazo justificado de la mercadería cuando se detectan valores en parte por millón mayores a los aceptados por los distintos países (sean granos o productos elaborados como galletitas, harinas, etc.)

Este rechazo acarrea al exportador  complejas complicaciones comerciales, económicas y de prestigio, por ello encuentran un aliado en la utilización de fosfina, cuando debe fumigar la mercadería previamente a su exportación, ya que así aseguran entregas libres de plagas en el mundo.

Si bien hay gran presión para limitar el uso de plaguicidas, el fosfuro de aluminio no está cuestionado mundialmente, porque su principio activo (fosfina) actúa en forma de gas y no deja residuos tóxicos. Es el plaguicida  curativo más eficaz, económico y práctico. Su aplicación no requiere equipos especiales ni inversiones costosas.

Se considera a la fosfina  como el fumigante del futuro. El Protocolo de Montreal determinó que el bromuro de metilo (el otro fumigante que se utiliza en productos almacenados) se encuentra entre las sustancias que perjudican la capa de ozono, por lo cual se prohibió gradualmente su producción y utilización, prohibición que será definitiva a partir del 2005.

Por Dra. Eva Argidiacono
Fuente: Revista Acopio

 

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