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Síntomas de deficit hídrico en girasol

El girasol tiene fama de cultivo resistente a la falta de agua: no obstante durante la campaña 1999/2000 debió soportar condiciones extremas de sequía en muchas regions del país. En esta nota se mencionan los síntomas que alertarían que el cultivo se encuentra en un deficit hídrico importante.

Cuando el girasol desarrolla su etapa vegetativa en un ambiente hídrico sin limitaciones de importancia, se puede apreciar en el cultivo una transpiración considerable, ya que este cuenta con una gran superficie foliar transpirante, con amplia biomasa y con estomas grandes en la cara superior y en el envés de las hojas.

Si se produce sequía, o hay limitantes de agua a la planta de girasol por otros motivos (por ejemplo suelos con presencia cercana de tosca), los síntomas observables son: cierre estomático en el corto plazo y a largo plazo efecto sobre la superficie de transpiración, con una considerable reducción del índice de expansion foliar, esto es hojas con menor desarrollo que se enriquecen en sacarosa, aumentan la retención de agua y permiten un mantenimiento parcial de la fotosíntesis.

Simultáneamente, reacciones hormonales orientan asimilados más hacia el capítulo que hacia los órganos vegetativos. Si el estrés hídrico persiste, disminuye marcadamente la tasa de aparición de nuevas hojas.

Si estas condiciones ocurren o continúan durante la etapa de floración y antes de la posfloración, aumenta considerablemente la muerte de hojas (senescencia), y es posible advertir mermas importantes en el número y peso de los aquenios y en el índice de cosecha (cociente entre el peso de los granos y el peso de la planta entera).

En girasol, la disminución del rendimiento económico se asocia con reducciones no sólo en peso de grano sino también en contenido de aceite. En algunas situaciones, la caída en el número de granos puede ser parcialmente compensada por un aumento en el contenido de aceite.

Manejo para disminuir el deficit hídrico

Existe un manejo adecuado para minimizar el riesgo de aparición de problemas hídricos en girasol. Las estadísticas indican que este cultivo requiere desde el nacimiento hasta la floración entre 180 a 200 milímetros de agua; más tarde, pasando la floración hacia la madurez fisiolólogica, necesita entre 200 a 320 milímetros de agua.

Se estima para esta etapa un rendimiento de 6,5 a 10 kilogramos de aquinios por cada milímetro de agua, según la latitud y las condiciones de desarrollo.

Un factor estratégico es contra con buenas cantidades de agua en reserva profunda a la que el girasol pueda acceder fácilmente considerando la gran capacidad de exploracián de su sitema radicular a 2 metros de profundidad.

Una estrategia que explote esta capacidad de la planta de girasol solo podrá ser exitosa en ambientes que cumplan dos condiciones: a)suelos profundos y de buena capacidad de retención de agua;

b)una alta probabilidad de recarga de perfil entre estaciones.

Barbechos prolongados realizados con labranza convencional antes de la siembra dan la posibilidad de acumular agua en profundidad disponible para los períodos críticos de desarrollo de biomasa y floración del cultivo. Pero ásta depende de un número de factores, entre los cuales el patrón de distribución de lluvias impone límites obvios. Si se toman como ejemplo las regions productoras típicas de esta oleaginosa, es evidente que la acumulación de agua durante el otoño e invierno tiene un techo relativamente bajo por las escasas lluvias que normalmente se registran en ese período. En contraposición con la estrategia de siembras anticipadas que sería efectiva en años con inicio de lluvias tempranas, podría pensarse en un retraso de la fecha de siembra que permitiera prolongar el barbecho hacia la primavera. Estudios de balance hídrico del cultivo de girasol muestran muy poco efecto del barbecho en plantíos sembrados en octubre, por la escasa lluvia invernal.

En la medida en que se retrasa la siembra y el barbecho se extiende a la primavera, su impacto sobre la acumulación de agua aumenta. Los beneficios potenciales de un barbecho extendido hacia la primavera, sin embargo, pueden verse contrarrestados por otros efectos negativos asociados con la fecha de siembra tardía, por ejemplo, condiciones ambientales favorables para el desarrollo de enfermedades. Otra técnica adecuada es la siembra directa con barbechos químicos que posibilitan el ahorro de agua edáfica. Esta asegura una adecuada cobertura de suelo con rastrojos, principalmente en las etapas primeras del cultivo y pueden reducir la pérdida de agua por evaporación directa.

Este sistema también favorece la infiltración de agua de lluvia, reduciendo las pérdidas por escurrimiento superficial. Por lo tanto, la disponibilidad de agua en el suelo y su consumo en los momentos más críticos para la determinación del rendimiento de los cultivos puede ser mayor en siembra directa que en convencional.

Fuente: Forrajes & Granos Journal

 

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