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RADAR (Red Agroeconómica de Administración Regional) ¿Qué es y cómo opera?

El integrar información con un enfoque sistémico y de cadena agroalimentaria/agroindustrial permite conocer desde escalas locales y regionales la distribución geográfica y temporal de los cultivos, las tecnologías empleadas, sus rendimientos, calidades de producto, su participación e incidencia en toda la cadena comercial e industrial.

La propuesta debe interpretarse como la resultante de dos necesidades importantes y trascendentes:

Integración Institucional e Información Técnica

La imperiosa necesidad de disponer en la provincia de La Pampa y sudoeste de Buenos Aires de información confiable que defina los distintos parámetros que hacen a los procesos productivos, calidad de los productos, dinámica de las actividades, uso de los recursos naturales, aspectos de mercado y económicos en tiempo real, motivó  a la Bolsa de Cereales (BCBB), la Cámara Arbitral de Cereales de Bahía Blanca (CACBB) y las Estaciones Experimentales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de la región (INTA Anguil, Barrow, Bordenave y Ascasubi), a que en forma conjunta impulsen un primer proyecto de Información tecnológica.

La información histórica disponible, proviene de organismos que buscan en mayor medida la cuantificación de las variables y no tienen en cuenta los procesos que determinan dicha valoración. Se sabe con distinto grado de certeza, el qué, cuánto y dónde, pero existen pocos registros acerca del cómo, en qué contexto, utilizando qué tecnología se obtienen las variables bajo estudio. Precisamente esta evaluación cualitativa de procesos  da un carácter diferencial a este proyecto.

Adicionalmente, si la información no se actualiza o tarda en difundirse pierde utilidad. La misma debe estar rápidamente disponible como parte de una gestión efectiva.

En otros aspectos, la velocidad de aparición de nuevas tecnologías supera la capacidad de evaluación de las mismas. La proliferación de nuevos insumos, cuyo impacto tanto productivo como ambiental no ha sido convenientemente evaluado a escala regional, la falta de definiciones concretas por parte de la demanda en lo referente a tipo y calidad de producto agropecuario demandado, las distintas capacidades de adopción de tecnología por parte de los productores, los vaivenes económicos, los cambios operados en los recursos naturales, en especial suelo y vegetación, son entre otros los aspectos que han llevado a los sistemas productivos regionales a un alto grado de diversidad.

La brecha tecnológica existente entre paquetes aplicados a una misma producción por distintos productores es muy grande, determinando por ejemplo una permanente discusión entre los defensores de los criterios productivistas y conservacionistas que demandan información para orientar la toma de decisión.

La percepción remota, a través de imágenes satelitales, proporciona información relacionada con el uso de la tierra y la distribución espacial de las unidades homogéneas de suelo y vegetación.  Esta fuente de información debidamente validada a campo y mediante el uso de una metodología pertinente, es de gran utilidad para determinar el área sembrada de los distintos cultivos dentro de la región y estimar sus producciones.

Las Estaciones Experimentales han comenzado a desarrollar bases de datos para contener los informes de las distintas líneas de investigación y experimentación, como así también la información proveniente de establecimientos agropecuarios. Estos datos ordenados, conforman las capas de información de los denominados sistemas de información geográfica (SIG).

Un SIG provee una síntesis espacial de los conocimientos disponibles economizando  recursos para la toma de decisiones objetivas y amplía el alcance de los estudios en las áreas piloto al compararlas con otras similares.

Estos sistemas facilitan el manejo de bases de datos geo-referenciadas, actualizables con ingreso de información proveniente de imágenes satelitales, de censos y encuestas, e información de relevamiento y muestreo de campo.

El integrar información con un enfoque sistémico y de cadena agroalimentaria/agroindustrial permite conocer desde escalas locales y regionales la distribución geográfica y temporal de los cultivos, las tecnologías empleadas, sus rendimientos, calidades de producto, su participación e incidencia en toda la cadena comercial e industrial.

La realidad institucional tanto de INTA como de la BCBB y la CACBB, es compartir una visión globalizada de la problemática  y comprometerse con la totalidad de los actores de los sistemas productivos, de comercialización y de transformación. Esa realidad se ve reflejada en una comunión de objetivos y en la vocación de compartir recursos para alcanzar los mismos, lo que permitió concretar una alianza estratégica que brinda el ámbito necesario para la formulación y operativización de una propuesta como la presente.

Estrategia de intervención

La Estrategia de Intervención del Proyecto RADAR se sustenta en la aplicación de una  metodología que permita articular valores, datos e información de fuentes conocidas, capacitadas y confiables; estableciendo los mecanismos adecuados de transferencia para que en tiempo y en forma sea utilizada con fines generales o específicos como es el caso del diseño de políticas de desarrollo regional o servicios de interés particular.

Dicha metodología incluye la realización de numerosas actividades de relevamiento, almacenamiento y análisis de datos generadores de la información, producto principal de este proyecto.

Las actividades fueron enmarcadas en los siguientes cronogramas:

Actividades correspondientes a la BCBB y CACBB.

 

Actividades correspondientes al INTA.

 

Las actividades realizadas hasta la fecha han puesto énfasis en activar los mecanismos de coordinación del proyecto.

Se ha generado una importante dinámica entre las instituciones y sus directivos, quienes participaron en atención al logro de los aportes y ajustes necesarios para el adecuado funcionamiento del proyecto. Como resultado se dispuso de un fondo inicialmente proyectado que facilitó la realización de los primeros compromisos.

Desde las EEA Anguil, Ascasubi, Bordenave, ChEI Barrow, así como también desde la Bolsa de Cereales y la Cámara Arbitral de Cereales de Bahía Blanca se atendieron las primeras actividades programadas.

Una consigna inicial promovió la adecuada nivelación de la  información y unificó los criterios de participación. Se realizaron reuniones entre los directivos y el grupo de profesionales involucrados en cada una de las temáticas de interés.  

Se cumplió con la capacitación interna establecida para la implementación y uso de imágenes satelitales. Cada una de las EEA, Bolsa y Cámara concurrió a la EEA Anguil para recibir los fundamentos de trabajo. Se dispuso de las imágenes satelitales correspondientes a la campaña 99/00 de trigo y girasol. La clasificación de estas imágenes junto con otras herramientas dio como resultado un informe, presentado antes de finalizada la cosecha, estimando la potencial producción regional y nacional de girasol. Este informe fue publicado por los medios gráficos regionales, consignando al proyecto RADAR como fuente de información. El título publicado fue Perspectivas de la producción de girasol en la Argentina.

En referencia a los registros climáticos se creó la base de datos a ser abastecida con la incorporación de una nueva red de pluviómetros, totalizando con los existentes unos 73 puntos de observación, exclusivamente dentro del área proyecto.

Se establecieron y unificaron los criterios de evaluación para el registro de los estados de humedad de los suelos en el cultivo de trigo y se fundamentaron las bases para continuar con girasol.

Las encuestas denominadas "cortas" también fueron realizadas. Se relevó información en campos de productores (aproximadamente 1.000 casos), logrando un panorama descriptivo sobre la composición del sistema de producción y resultados de las actividades. Este trabajo ha dejado un antecedente que podrá mostrar sus diferencias con los futuros relevamientos que se realicen.

Hubo una intensa dedicación orientada a la información catastral, mapas y manejo de imágenes para concretar el "armado" del Sistema de Información Geográfica.

En atención a los inconvenientes determinados por las heladas ocurridas dentro del área de proyecto, desde cada una de las unidades operativas y de extensión se realizaron las recorridas necesarias con el objeto de estimar las pérdidas de trigo. Este trabajo facilitó la presentación de un informe de evaluación y sus consecuencias sobre la región. Posteriormente antes de finalizada la cosecha, este mismo grupo de trabajo concretó otra presentación estimando la potencial producción regional y nacional de trigo.

En el corto plazo se espera incorporar y transferir información sobre mercados, economía y estadística resultante de interés general, brindando una imagen sobre el comportamiento de los factores que condicionan las posiciones de los constituyentes de la cadena agroalimentaria.

Fuente: INTA Anguil

 

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