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Adopción de tecnología agrícola

Tanto para los organismos de ciencia y tecnología agropecuaria como para las empresas privadas proveedoras de insumos y servicios para el agro, es muy importante conocer el grado de adopción de los productores de las distintas prácticas que se proponen o de las nuevas tecnologías y servicios, que se aplican en sus campos.

Es decir, interesa cual es la velocidad en que una novedad, un hecho nuevo, una innovación deja de ser experimental y se transforma en práctica de uso corriente o "adoptada".

La adopción de tecnología por parte de los productores es muy variable, dependiendo del grado de instrucción, de la experiencia previa, de la localidad, del sistema de producción en que esté involucrado, del costo que tiene la innovación, su complejidad de aplicación, e inclusive puede estar condicionada por cuestiones culturales, políticas y religiosas.

Una nueva práctica puede ser un herbicida más eficaz y económico, una nueva semilla, un ajuste en la fecha y densidad de siembra, una nueva maquinaria, el cambio en la forma de siembra (siembra directa), o de cosecha (mecanización), etc.

En el área de influencia de la Agencia de Extensión Rural Banda del Río Salí se evaluó el proceso de adopción de seis prácticas difundidas durante el período 1985 a 1993, como porcentaje de adopción final alcanzada. Las mismas fueron variedades/cultivares de soja recomendados, el uso de herbicidas postemergentes para soja, la sistematización de suelos para el control de erosión hídrica, la utilización de la práctica de la siembra directa, la fertilización en los cultivos de soja y maíz y, por último, el uso de la gestión empresaria como herramienta de evaluación de los productores a sus empresas.

En el Cuadro Nº l, se observan los niveles de adopción en número de productores para las prácticas de variedades, herbicidas y gestión y la cantidad de hectáreas en sistematización de suelos, siembra directa y fertilización expresándose los valores en porcentajes a través de los años. Como podrá observarse en el cuadro, algunas prácticas se venían difundiendo desde años anteriores y comenzaron el período considerado, con un % de adopción ya establecido. 

 

De todos modos es importante observar la tendencia y los valores finales alcanzados y así determinar las importantes diferencias de adopción logradas. Con dichos valores y a fin de visualizar mejor los resultados, se procesan las determinaciones de este cuadro en el Gráfico Nº 1.

 

Del análisis de la información se desprende que en el caso de las variedades y los herbicidas fueron fácilmente adoptados y en dos o tres años el porcentaje sobrepasó el 50 %, continuando en ascenso en años siguientes hasta alcanzar valores altos de adopción, prácticamente de uso generalizado de la práctica.

En cuanto a siembra directa, práctica que conlleva un cambio en el uso de herbicidas, ya que hay que aplicar productos específicos y además un cambio de la máquina sembradora o una adaptación de las existentes, también fue explosiva su adopción desde su aparición en la zona, con tendencia de crecimiento sostenido.

En la sistematización de suelos, otra de las prácticas en donde el esfuerzo de difusión llevó a la realización de lotes demostrativos, jornadas técnicas, confección de folletos, giras educativas, etc., no se logró valores altos de adopción al principio y muchas empresas la han adoptado después de años de conocer sus ventajas y convivir con el problema de erosión de sus suelos.

Evidentemente en la zona sojera de Tucumán donde las propiedades son de medianas a grandes, en extensión, y muchas veces ocupadas por arrendatarios, este tipo de práctica es de engorrosa difusión y más aún su adopción.

La fertilización en soja y maíz, debido a que la zona en su gran mayoría, provenía de tierras de desmonte con una fertilidad manifiesta; se pensaba que esta práctica no llegaría a ser necesaria.

Algunos datos experimentales y buenos resultados en los campos de productores hicieron incluir a esta práctica entre las recomendadas que es sin duda agregar un costo y un trabajo adicional y requiere maquinaria de aplicación especializada, por lo que toma valores bajos que traducen una actitud reticente de los productores hacia la misma.

En cuanto a la gestión empresaria, que requiere un ordenamiento previo de la empresa, un cambio de actitud del productor, la planificación, la capacitación, la toma de datos y el seguimiento; además implica una apertura de las personas para revelar su verdadero estado patrimonial, llevando a que sea una de las más importantes pero de las menos adoptadas en la zona, en comparación a las restantes.

En forma general podemos indicar que, en promedio y para la zona antes considerada, desde el momento en que la práctica estuvo disponible para los agricultores, el tiempo de adopción medio se indica en el Cuadro Nº 2.

 

En el mismo es interesante considerar lo que ocurrió con dos prácticas hoy adoptadas en la zona, como son la siembra directa y las sojas modificadas genéticamente.

Autores: Ing. Agr. Luis E. Vicini - Jefe INTA Banda del Río Salí - Tucumán - Argentina

Fuente: Revista Agrovisión

 

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