La siembra directa es tan diferente del sistema convencional y pone todo "cabeza abajo'', que cualquier persona que quiera tener éxito con esta tecnología tiene que olvidar prácticamente todo lo que ha aprendido sobre labranza convencional. Al mismo tiempo, uno debe estar constantemente preparado para aprender nuevos aspectos de este sistema de producción.
Antes de cambiar su sembradora, el agricultor deberá cambiar su mente para que el sistema funcione.
Conocimiento
La falta de conocimientos técnicos apropiados y adecuados al sitio sobre el sistema de siembra directa ha sido probablemente la mayor limitación para la difusión del sistema en algunos países y regiones de América Latina. El mayor cambio que un agricultor tiene que enfrentar cuando se
mueve del sistema convencional al sistema de siembra directa probablemente sea el control de malezas. Para estar en condiciones de manejar esta nueva situación el agricultor tiene que tener buen conocimiento especialmente sobre herbicidas, malezas y tecnología de aplicación.
Máquinas adecuadas
Para agricultores mecanizados, pequeños o medianos, se recomienda que compren una máquina
multiuso, adecuada para granos gruesos como la de soja, maíz, sorgo, girasol, con espaciamientos mayores entre líneas y al mismo tiempo adecuadas para granos finos como de trigo, avena, centeno y cultivos de abonos verde en general, con espaciamientos estrechos entre líneas.
Por lo general los agricultores optan por una máquina de granos gruesos y se ven por lo tanto imposibilitados de sembrar cultivos como el trigo o los abonos verdes, dificultando la realización de
rotaciones adecuadas de cultivos. Dejar el terreno en descanso en el invierno en el Sur de Brasil o Paraguay tiene como resultado una alta infestación de malezas y altos costos para eliminarlas.
Malezas
Es importante contar con un manual que describe las malezas más comunes y mostrar fotografías tanto de las plantas adultas, como de plántulas y de semillas para una fácil identificación, indicando
al mismo tiempo cuáles herbicidas pueden controlar eficazmente cada maleza.
Tecnología de Aplicación de Herbicidas
El complejo cálculo de volumen de agua a ser aplicado por hectárea, presión, caudal de los picos, velocidad del tractor, capacidad del tanque y cantidad de producto a ser agregado para aplicar la dosis recomendada de un producto por unidad de área, ha sido un problema difícil de resolver, no
solamente para agricultores sino para cualquier persona que trata de calibrar un pulverizador. Para ellos las informaciones deben ser bien preparadas, sencillas y fáciles de usar antes de ser presentadas a los agricultores. De no cumplirse con una presentación didáctica, sencilla y clara (lo que raramente ocurre), no se utilizarán métodos adecuados de calibración y la pulverización será defectuosa, resultando en un control deficiente de malezas, aun cuando se utilizan los mejores productos.
En América del Sur tomó muchos años de experimentación adaptativa, así como de rescate de informaciones sobre experiencias de agricultores, antes de aprender que muchos productos funcionan mejor con menos de 100 litros de agua por hectárea que con más y que en algunos casos se puede reducir significativamente la cantidad de herbicida a ser usado bajando el pH del agua a 3,5, que el costo y que el tiempo de aplicación puede ser grandemente reducido utilizando
tanques grandes (2.000 litros de capacidad, en vez de los comunes de solo 600 litros) y bajo volumen de agua. Con el tiempo también aprendieron que la luz tiene influencia en la eficiencia de algunos productos significativamente y que en los trópicos los agricultores en general tienen que levantarse muy temprano para llenar los requisitos para realizar la pulverización con menos de 30§ C de temperatura y más de 60% de humedad del aire. En algunas regiones y en la temporada
calurosa los productores tienen dificultades para llenar estos requisitos a cualquier hora del día.
Suelos
Muchos suelos tropicales son ácidos o contienen aluminio tóxico. Lo recomendable es que los agricultores apliquen la cal el año antes de entrar en el sistema de siembra directa porque es la última oportunidad de incorporarla. Sin embargo, resultados más recientes de investigación han
mostrado que se puede aplicar la cal en superficie sin incorporar, ya que en los suelos tropicales que en general son bastante permeables y presentan altas tasas de infiltración de agua, la cal se mueve en forma natural a horizontes más profundos del suelo. En este caso se recomienda que los agricultores apliquen pequeñas cantidades de cal cada año, en vez de aplicar grandes cantidades de una sola vez.
Abonos verdes e incorporación de cal
Los conceptos sobre encalado y fertilización han cambiado bastante en América Latina después de introducir la siembra directa. Un agricultor pionero, Non" Pereira, de Ponta Grossa, estado de Paraná, Brasil, junto con el investigador Joao Carlos Moraes de Sá han desarrollado un sistema de siembra directa sobre pastura nativa, en suelos con alta saturación de aluminio, bajo pH y en general bajos niveles de fertilidad. (Los agricultores suelen pulverizar la pastura con herbicidas 3 a
4 meses antes de sembrar para asegurar un buen control de los pastos leñosos). A pesar de las características de baja fertilidad de estos suelos, al aplicar cantidades relativamente pequeñas de cal en superficie y utilizando dosis medias de fertilización, se pueden cosechar cerca de 3.000 Kg/Ha de soja ya en el primer año. Esto se debe probablemente al alto contenido de materia orgánica de estos suelos, que nunca han sido tocados por implementos de preparación del suelo. Experiencias
similares están siendo realizadas en suelos pobres, ácidos y pastura nativa en el Paraguay.
Encostramiento del suelo
En general la formación de costras en la superficie del suelo no es un problema en siembra directa. Debido al hecho de que una cobertura de mulch evita el impacto directo de las gotas de lluvia sobre el suelo desnudo, las costras prácticamente no se forman. Se ha encontrado que suelos con
tendencias fuertes al encostramiento en el sistema convencional no presentan problemas de costras en el sistema de siembra directa, toda vez que el suelo esté suficientemente cubierto y protegido con residuos de plantas.
Es de conocimiento general que suelos con mal drenaje no son adecuados para la siembra directa. Afortunadamente la mayoría de los suelos tropicales de América del Sur son bien drenados y en general se adecuan bien a este sistema.
Superficie ondulada
Obviamente, una máquina de siembra directa no podrá trabajar adecuadamente si la superficie del suelo no está nivelada. En siembra convencional los agricultores muchas veces controlan las malezas mediante el cultivo mecánico. Esto tiende a dejar la superficie del suelo ondulada, siendo necesario nivelarla antes de entrar en el sistema de siembra directa. También, cuando surcos de erosión o pequeñas cárcavas están presentes, o en caso de existir superficies muy rugosas,
después de la cosecha, se recomienda que los agricultores nivelen primeramente el suelo, antes de iniciar el sistema de siembra directa, para evitar problemas en la siembra y una mala germinación.
Compactación del suelo
Compactaciones inducidas por la preparación del suelo en el sistema convencional como pie de arado o pie de rastra deberán ser eliminadas antes de iniciar la siembra directa. Un escarificador
(raramente un subsolador) es en general suficiente para solucionar el problema tanto en Brasil, Paraguay como en la Argentina.
La compactación del suelo en siembra directa permanente es un tema que es discutido siempre en Latinoamérica. En general, los investigadores tienen una percepción diferente que los agricultores al encarar este problema. Como los investigadores tienen equipamientos muy sofisticados para medir
eventuales compactaciones y pueden demostrar fácilmente que los suelos están más duros y compactos bajo siembra directa que bajo preparación convencional, muchos de ellos ven la compactación del suelo como un problema bastante serio en el sistema de siembra directa. Los investigadores en América Latina tienden a exagerar el problema de la compactación del suelo. En contraste con ellos, los agricultores miden la compactación no en términos de densidad del suelo en
g/cm3 o en resistencia a la penetración, sino en término de respuesta de los cultivos, o sea en término de rendimiento. Si los rendimientos son tan buenos o mejores en siembra directa que en preparación convencional, al agricultor no le importa la compactación.
Los agricultores también miden la compactación en términos de penetración en el suelo de los equipamientos de siembra. Si los suelos están demasiado duros para conseguir una buena
penetración de los elementos cortantes de una sembradora, entonces el agricultor tendrá una densidad de plantas deficiente.
Con el objetivo de evaluar la percepción de los agricultores en relación al problema de la compactación del suelo, tres agricultores pioneros de la siembra directa en Brasil fueron entrevistados en 1997 para expresar sus puntos de vista sobre este problema. Los agricultores
entrevistados fueron Non" Pereira, (22 años de siembra directa permanente), Frank Dijkstra (22 años de siembra directa permanente) y Herbert Bartz (26 años de siembra directa permanente), totalizando 70 años de experiencia. Los suelos de estos agricultores varían de arenosos con aprox. 80% de arena a arcillosos con aprox. 80% de arcilla. Los agricultores fueron unánimes en afirmar que ellos no perciben la compactación del suelo como un problema en el sistema de siembra
directa permanente. Ellos también afirmaron que no existe ninguna razón para preparar el suelo de vez en cuando una vez que la siembra directa haya sido establecida. Finalmente dijeron que la mejor manera de evitar la compactación en el sistema de siembra directa es la de producir cantidades máximas de cobertura del suelo, utilizar abonos verdes y rotación de cultivos, de tal manera que las raíces y la actividad biológica, así como lombrices e insectos, ejecuten el trabajo de
soltar el suelo. Una buena cobertura del suelo es también esencial para mantener tenores más altos de humedad en la superficie del suelo y esto resultará en una mejor penetración de los elementos cortantes de las sembradoras.
Autor: Ing. Agr. Rolf Derpsh - Especialista del Proyecto de Conservación de Suelos GTZ/MAG
Fuente: Suplemento Rural, ABC Color - Paraguay