Martín Diaz Zorita es investigador en manejo y fertilidad de suelos, en estos momentos se encuentra en Lexington, estado de Kentucky (EEUU), haciendo un doctorado en Ciencias del Suelo. También es asistente de investigación en fertilidad del suelo en la Universidad de Kentucky.
Teniendo en cuenta la situación del mercado actual, ¿cómo ve el rol de la fertilización del suelo en los sistemas del Oeste bonaerenses?
En el contexto de una relación de precios que
obliga a las empresas a ajustar el uso de los insumos y a ser más eficientes, es muy peligroso recortar el uso de nutrientes en cultivos de alta respuesta. Un ejemplo lo constituyen las deficiencias en el maíz y el trigo, ya que no solo se reciente la producción de estos cultivos sino que también se atenta contra la producción de toda la rotación. Siempre es conveniente el monitoreo del suelo para evitar llegar a niveles de fertilidad críticos que nos hagan dependientes de niveles de
fertilización muy elevados.
En el caso de soja conviene no descuidar los umbrales de fertilización con fósforo , ya que es el puntapié inicial para lograr una muy buena nodulación y la independencia de gran parte de los requerimientos de nitrógeno. A modo de síntesis, diría que es una época en la que tenemos que ajustar el lápiz, pero sin perder las herramientas probadas y calibradas para la zona, como lo son los análisis de suelo y los criterios de diagnóstico.
¿Es factible la inclusión de ganadería en sistemas de siembra directa?
La respuesta es que sí, y se basa en los resultados de la Estación Experimental del INTA General Villegas, del CREA y Aapresid, en el Oeste de Buenos Aires. Durante más de 10 años hemos llevado estudios en esta zona viendo cómo es posible la incorporación de sistemas de pasturas dentro de la secuencia de cultivos agrícolas bajo prácticas de directa; sin perturbar el suelo. De los resultados se deduce que la siembra
directa es una muy buena práctica de manejo que permite la implantación de los cultivos. Las pasturas, su porcentaje y frecuencia, pasan a ser una decisión empresarial y no una necesidad obligada por la degradación de suelos inducida por el laboreo.
Es decir, las prácticas de manejo que usamos en el Oeste de Buenos Aires permiten la complementariedad de dos prácticas muy potentes para el mantenimiento sustentable de nuestro recurso suelo: una es la siembra directa por el manejo eficiente
del rastrojo y conservación de materia orgánica; y en segundo lugar la ganadería a través de las pasturas perennes por la estabilidad productiva que posibilita y sobre todo por la diversidad del ambiente.
¿Qué actividades está realizando en EEUU?
En primer lugar estoy finalizando un doctorado en Ciencias Edáficas, a través de un convenio del INTA con una fundación norteamericana de educación para extranjeros en EEUU. En segundo lugar trabajo en un proyecto de
investigación de siembra directa. Mi rol es el estudio del impacto sobre las propiedades del suelo de la siembra directa continua en rotaciones; y el ajuste de metodologías de evaluación.
Formo parte de un grupo de profesionales de varios países con los cuales desarrollamos investigaciones en Experimentales y en campo de productores en el centro de los EEUU. Es un proyecto muy interesante, más que todo porque queremos encontrar algunos índices que nos permitan anticiparnos a problemas, si
es que existen, en la siembra directa continua como así evitar tomar medidas contraproducentes para este sistema productivo.
Fuente: INTA Trenque Lauquen