En el marco de la segunda reunión del año del Programa Miel 2000, se abordó el debate sobre la determinación y puesta en marcha de la trazabilidad de la miel argentina. El encuentro que fue presidido por representantes de la Sagpya y contó con la activa participación de representantes de 7 provincias, del Senasa, del INTI, de la Sociedad Argentina de Apicultores y de los Consejos Apícolas provinciales.
En la oportunidad se
estableció que tendrá vigencia, en principio, a partir de la próxima cosecha mediante el número de registro y/o habilitación de la sala de extracción, determinándose que el Senasa trabajará en forma conjunta con las provincias y éstas podrán llevar a cabo el registro de las salas, que posteriormente será avalado y auditado por el organismo nacional.
Los productores contarán así con un número de sala de extracción que deberá figurar en los tambores en los que se comercialice la
miel, de modo que evitarán el paso, antes necesario, de tramitar en Buenos Aires la inscripción de su establecimiento.
La trascendente decisión fue surgiendo a partir del consenso logrado con técnicos de numerosas provincias y en las reuniones del Programa Miel 2000.
A fin de normalizar el sistema de información y establecer criterios únicos de toma de datos, el Senasa elaboró un manual de procedimientos para que los representantes de las provincias y los delegados
zonales de la Sagpya y del Senasa tomen conocimiento de la situación y asistan a los productores apícolas de modo que puedan registrar sus salas en el menor tiempo posible.
Un aspecto relevante es el hecho de que fueron los mismos productores apícolas quienes solicitaron que las autoridades definan la fecha de entrada en vigencia del establecimiento de la trazabilidad, mostrándose de acuerdo en que sea el 1º de noviembre del presente año.
Las exigencias
internacionales obligan a implementar rápidamente nuestro sistema de trazabilidad, sobre todo teniendo en cuenta que Argentina es el primer exportador mundial de miel y que más del 92% de todo lo que se produce, se destina a la exportación.
Además, se planteó la inquietud de comenzar a trabajar antes de fin de año en Denominaciones de Origen para la miel, crear la Comisión Nacional de Apicultura y elaborar una normativa sobre los propóleos argentinos.
Se estima que
el balance del encuentro es una demostración de que el trabajo y la coordinación de acciones conjuntas entre organismos oficiales y productores no sólo son posibles sino que puede conducir al logro de resultados muy concretos para el mejoramiento de la producción.
Fuente: Sagpya