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Estos últimos valores tan elevados, que no se dan habitualmente, son perjudiciales para la salud especialmente para la de los niños pequeños y de los ancianos que son las personas a las que más les afecta la ingestión de este tipo de compuesto químico.
En nuestro Laboratorio utilizamos la técnica de HPLC para la determinación del fenol porque es una técnica muy sensible. Dado que algunos de nuestros compradores de miel exigen valores mucho menores a los exigidos por el SENASA (por ejemplo en Alemania el límite permitido es de 50 ppb como máximo), esta técnica se ajusta a dichos requerimientos. Según nuestra experiencia es muy difícil hallar mieles que contengan menos de 40 ppb de fenol y entre un 25 –35 % de las mieles
analizadas están en un rango de 100 - 300 ppb, mieles que según SENASA son aptas y según lo exigido por los importadores Alemanes, no.
En la determinación cromatográfica se realiza una extracción con solvente orgánico de la Miel y posteriormente al extracto orgánico se lo re-extrae en medio acuoso, aprovechando las propiedades ácido-base del fenol que pasa al medio acuoso, y este último extracto acuoso es el que se inyecta en el equipo de HPLC.
Los resultados se obtienen de la interpretación de los cromatogramas correspondientes, comparados con muestras adicionadas con fenol patrón e interpolados en una curva de calibración realizada con mieles adicionadas con concentraciones conocidas de fenol patrón.
En los siguientes gráficos se puede observar una Miel adicionada con 200 ppb de fenol (Cromatograma Nº 1), una Miel que excede el límite superior permitido (Cromatograma Nº 2), y por
último una Miel con resultado inferior al límite máximo permitido (Cromatograma Nº 3) y que estaría en condiciones de ser ubicada en los mercados más exigentes del mundo.
Cromatograma nº 1: Se observa el pico obtenido adicionando un Miel con 200 ppb de fenol y su tiempo de retención.
Cromatograma nº 2: Se observa el pico obtenido de una muestra de Miel, no adicionada, y su tiempo de retención. Muestra positiva para la legislación Alemana.
Cromatograma nº 3: Muestra negativa. En el tiempo de retención característico del fenol no se observa un pico considerable y si se interpola en la curva de calibración que se procesa junto a la muestra da como resultado < 20 ppb.
Cómo llega el fenol a la miel
La llegada de fenol a la Miel es un tanto controversial ya que en un primer momento se suponía que se desprendía de los ahumadores usados por los apicultores como repelentes para las abejas
al momento de la cosecha, que contenían ácido fénico; pero se ha observado que apicultores que ya no usan dicho compuesto para los ahumadores seguían teniendo niveles un tanto elevados de fenol en sus mieles. Por lo tanto se comenzó a sospechar de los tambores afirmándose en su momento, que estos eran horneados a menor temperatura y tiempo del adecuado para fijar el barniz sanitario que los recubre interiormente y por lo tanto al llenarse los tambores con la Miel y
una vez cerrados, el fenol que es un compuesto volátil, difundiría hacia la miel.
Por último hay una tercer y novedosa teoría sobre esta contaminación que de comprobarse sería revolucionaria y que está desarrollada en un artículo publicado en el Boletín El Colmenar de la Sociedad Argentina de Apicultura (SADA) (Referencia nº 3).
Esta teoría plantea que el fenol es un componente natural en algunos tipos de mieles.
Esto fue propuesto por un grupo de científicos alemanes sobre un estudio realizado sobre mieles silvestres de origen neozelandés que eran biocertificadas o sea que no fueron utilizados productos químicos en las colmenas, además la legislación neozelandesa considera ilegal el uso de fenol como producto químico para la apicultura.
De todos modos los resultados obtenidos de los análisis de las muestras, que fueron tomadas
según un estricto plan de muestreo y bajo los recaudos de seguridad correspondientes, dieron valores superiores a los permitidos.
Fuente: Boletín Apícola Nº 14 – Programa Miel 2000