| La importancia comercial
del origen botánico de las mieles por medio de su contenido de granos de polen (melisopalinología) El presente trabajo tiene como objetivo el destacar la importancia de la Melisopalinología (estudio de los granos de polen que se encuentran en la miel), a fin de conocer las plantas de cuyas flores las abejas obtuvieron los diferentes néctares, por medio de los cuales ellas elaboran la miel que los humanos consumimos.
En México, los conocimientos sobre el origen botánico de las mieles están basados exclusivamente en observaciones apibotánicas, en el momento en que las abejas están pecoreando para colectar el néctar y/o los granos de polen, éste método empírico dificulta mucho la validación de que alguna miel pueda provenir de
una planta o cultivo específico. El método más confiable para distinguir qué plantas están siendo sólo visitadas por las abejas, de aquellas que están siendo realmente explotadas como fuentes de néctar y polen de una manera significativa, es mediante el análisis melisopalinológico (Crane, 1975; Sawyer, 1988). En el caso de las mieles mexicanas, la mayoría de las especies de plantas de las cuales las abejas extraen el néctar son plantas nativas
poco conocidas: no obstante, por medio del estudio del contenido de polen en estas mieles se pueden hacer contribuciones importantes al conocimiento de las fuentes de néctar, para caracterizar y clasificar la diversidad de las mismas.
Tradicionalmente en Europa, a partir de la segunda mitad de este siglo, se considera a la Melisopalinología como parte de la cultura apícola, de tal manera que las mieles europeas una vez que han sido extraídas de los panales por
centrifugación, son sistemáticamente analizadas por métodos melisopalinológicos, para conocer su origen floral y geográfico. Este conocimiento ha repercutido en el control de calidad de las mieles europeas y sobre todo en los precios de las mieles en el mercado europeo, las cuales se cotizan según su origen botánico y geográfico. Las consecuencias de los análisis melisopalinológicos de las mieles europeas, no se hicieron esperar en los mercados internacionales, de tal manera que existe un
mejor precio para las mieles de importación que cumplan con los estándares europeos de control de calidad, entre los que destaca el contenido de granos de polen de las mieles (melisopalinología). Las mieles mexicanas que se importan a Europa, por usos y costumbres de los apicultores nacionales, no cumplen con la normatividad del origen floral de sus mieles, establecida por la Comisión de Botánica Apícola establecida por el IBRA (International Bee Research Association)
y publicadas inicialmente por Louveaux y colaboradores en 1970 y modificadas en 1978. No obstante es del conocimiento público, que siendo México un gran productor de mieles, y bien cotizadas en los mercados intemacionales, sus exportaciones no tienen el valor agregado que resultaría de la certificación del origen floral de sus mieles sobre bases Melisopalinológicas. En consecuencia, es recomendable conocer el contenido de polen de los diferentes
tipos de mieles producidas en el país, para lo cual es necesario el estudio melisopalinológico de los diversos tipos de mieles para poder caracterizarlas por sus granos de polen, lo que contribuiría a verificar la autenticidad de las mieles mexicanas, a su mayor aceptación en los mercados internacionales y sobre todo, a su mejor cotización, ya que certificando el origen floral y geográfico por medio de la Melisopalinología, se le da un valor agregado a la miel (Sawyer, 1988).
En Europa existen algunos comentarios publicados sobre la caracterización melisopalinológica de las mieles mexicanas en Louveaux y cols. (1978) y en el estudio de Lobreay-Callen y Callen (1983). Por otro lado existe en Bremen, Alemania, el "Institut fur Honigalytik", una base de datos melisopalinológica de la flora mexicana, en donde presumiblemente se analiza el origen floral y geográfico de los lotes mexicanos de miel, en donde el producto es clasificado según los
estándares europeos y posteriormente envasado y etiquetado apropiadamente para su venta en el mercado alemán con el valor agregado correspondiente. En México, en el Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México, existe la infraestructura y los recursos humanos altamente especializados en el área de la melisopalinología a partir de 1987 enfocados al quehacer científico, que podrían contribuir notablemente en el desarrollo de la
caracterización de mieles en el mercado internacional. Cabe destacar que la identificación de los granos de polen es una tarea compleja que requiere de una infraestructura adecuada y de la gran experiencia y capacidad de observación de palinólogos experimentados (Sawyer, 1988). En este sentido, en la U.N.A.M. podemos competir con laboratorios europeos en calidad y precios en el análisis palinológico de las mieles mexicanas. Aunado a este personal, en el Instituto de
Geología se cuenta con una palinoteca, es decir, una colección de referencia de laminillas con granos de polen de plantas recientes, la cual contiene más de 9 000 ejemplares representantes de los principales tipos de vegetación del país. Esta palinoteca -de polen reciente- se incrementa constantemente, gracias a la interacción con el Herbario Nacional (Mexu) y el apoyo de botánicos del Instituto de Biología, así como con trabajos de alumnos egresados de la Facultad de Ciencias, de la U.N.A.M.
Se podría comentar que los pocos patrones establecidos por los europeos para las mieles mexicanas son muy generales y no reflejan la complejidad de la flora mexicana, de las cuales Apis mellifera toma sus recursos nectaríferos y poliníferos: así por ejemplo, para la miel unifloral de Mimosa pudica, Louveaux y cols. (op. cít.) señalan que existe una sobrerrepresentación de los granos de polen de esta planta con más del 45%, sin embargo encontramos que en los
estudios realizados en Tapachula, Chiapas, por Martínez y cols. (1993) que la miel unifloral de Mimosa pudica, en esta región, los granos de polen de dicha planta alcanza frecuencias hasta de 100%. La miel unifloral, de acuerdo con la normatividad europea, es aquella miel cuyo contenido de granos de polen, se caracteriza porque los granos de polen de una planta en particular es la dominante en el conjunto palinológico con más del 45%
de un total de 1.200 granos (100%) de polen cuantificados e identificados al azar. La caracterización como miel unifloral, aumenta aun más el precio de las mieles en el mercado nacional e internacional, por lo que es importante establecer la normatividad melisopalinológica en las supuestas mieles uniflorales de México, como es el caso de la llamada miel de mezquite, de aguacate, de campanilla, de tajonal, etc., en donde habría que cuestionar las frecuencias del 45%, como
criterio para clasificar a una miel mexicana como miel unifloral, como la producida por varias especies de Citrus, existe una subrrepresentación de los granos de polen de esta planta con frecuencias que varían entre el 10% y 20%; sin embargo los resultados obtenidos en la U.NA.M. para la miel Citrus sisensis, proveniente de Veracruz, indican frecuencias típicas de miel unifloral con 45% de granos de polen de C. sinensis. En el estado de Chiapas también se han detectado mieles
uniflorales producidas por Apis mellifera, al pecorear cultivos de café (Martínez et al., 1993) y sandía. En este sentido, habría que resaltar que la obtención de mieles uniflorales por los apicultores está aunada a la polinización de muchos cultivos, cuyo rendimiento por hectárea se incrementa notablemente (MeGregor, 1976; Crane y Walker, 1984). La miel multifloral, es cuando el análisis melisopalinológico, demuestra que las
frecuencias polinicas no revelan dominancia de ningún tipo de planta en particular, como es el caso de las mieles producidas en la región de Xochimileo, en el Distrito Federal. En otros estudios melisopalinológicos realizados sobre las mieles del tradicional estado apícola de Yucatán, hemos demostrado que dichos análisis -en ciertos casos- demuestran la autenticidad del origen floral de la miel en cuestión, i.e. la miel de tabche (Mangle rojo: Rhizopliora mangle) contienen
abundantes granos de polen de Rhizophora, aunque no cumple con el estándar europeo de más del 45%. No obstante, en otras ocasiones, la denominación maya del origen botánico de Miel de dicha miel no concuerda para nada con las frecuencias palinológicas resultado del análisis melisopalinológico, así la miel de Dzalam (Lysiloma latisiliqua), contiene una variada proporción de tipos polinicos, indicando que es una miel multifloral con escasos granos de polen pertenecientes
a la leguminosa conocida como Dzalam. Por otro lado, los estudios melisopalinológicos de las mieles, implican conocer también la cantidad absoluta de granos de polen por unidad de volumen i.e. 10 gramos, dicha cantidad absoluta puede variar desde menos de 20.000 hasta más de 1.000.000 granos de polen, de acuerdo con dichas cantidades, los estándares europeos establecen cinco categorías. Esta variación en el número absoluto de
granos de polen que contienen las mieles está ligada al pecoreo de las abejas y depende de la fisiología y morfología floral, de la cantidad de granos de polen producidos en cada antera y de la fenología floral. Todos estos factores interactúan, dando como resultado desde el punto de vista práctico de la apicultura las mieles monoflorales y las miles multiflorales, las que pueden contener desde 20.000 hasta más de un millón de granos de polen por unidad de
volumen. Obviamente los patrones de las cantidades absolutas de granos de polen, para las diferentes mieles que se producen en la República Mexicana no se han investigado y es imperiosa la necesidad de establecer dichos patrones, que van a variar desde las zonas desérticas a las regiones selváticas y que no necesariamente van a concordar con los patrones establecidos por los europeos, es decir, algunas de nuestras mieles pueden tener pocos granos de polen, no
obstante ser puras y de propiedades organolépticas preferidas por los gourmet. México, como resultado de su diversidad climática y florística, presenta varias regiones productoras, con diferentes tipos de mieles (Zozaya, 1967; Labougle y Zozaya, 1986), con gran variedad de sabores, aromas y colores, las cuales son bien cotizadas en los mercados internacionales, por lo que sería muy recomendable para la apicultura nacional, tomar conciencia del imperativo de
vender sus mieles como un producto elaborado, con el valor agregado que le da el análisis melisopalinológico y así poder etiquetarlas como miel unifloral o multifloral, con los nombres de las diferentes plantas que las constituyen. En conclusión, es muy recomendable no sólo el conocimiento de la flora apícola nacional (Sousa, 1940: Wulfrath y Speck, 1953; Ordetx et al., 1972), que hasta ahora es la única fuente de conocimiento de la clasificación empírica de nuestras
mieles, pero ya es tiempo de empezar un programa nacional de la melisopalinología de las mieles mexicanas para establecer su contenido de granos de polen, con el fin de certificar su origen botánico y geográfico, y así poder clasificarlas como uniflorales o multiflorales. Coadyuvando de esta forma para una mejor comercialización de las mieles mexicanas en los mercados internacionales y nacionales. Ya para despedimos, invitamos a los apicultores nacionales a darle un valor
agregado a sus mieles, llevando a cabo los análisis melisopalinológicos en el Instituto de Geología de la UNAM, donde está disponible y existe el servicio de clasificación de origen botánico de las mieles mexicanas, expidiendo el resultado del análisis palinológico y certificados de lotes comerciales de miel. Por último, un llamado de atención a las autoridades competentes para que implementen la normatividad de las mieles mexicanas de importación, para evitar que la miel
mexicana se siga abaratando en los mercados internacionales por la falta de los estudios melisopalinológicos correspondientes. Autores: Enrique Martínez Hemández y Elia Ramírez Arriaga. Laboratorio de Palinología, Instituto de Geología, UNAM Ciudad Universitaria 04510, Coyoacán, México, D.F. Fuente: CTV España |