. Los motivos de perdida son varios y de mayor o menor incidencia, de acuerdo a mi larga experiencia en la cría de reinas, los enumero aquí por orden de importancia en las causas del problema.
Calidad Deficiente de la reina
La incidencia de la calidad de las reinas, me refiero en su aspecto intrínseco, (exteriormente son normales) es de una importancia sobre la que quiero llamar la atención de los colegas criadores, y también de los que se quieren iniciar en este renglón de la apicultura. En mi caso personal el porcentaje de reinas fecundadas obtenidas aumentó notablemente cuando incorpore a mi sistema de crianza, la revisación de las celdas al
tercer día de efectuada la transferencia de larvas
Observando que las celdas incubadas en determinadas colonias daban mayor cantidad de fallas en la fecundación de las reinas, prestamos atención al fenómeno, hallando la solución revisando las celdas antes de ser operculadas y descartando todas aquellas cuyas larvas no son de optima apariencia.
La importancia de la criadora que incubara las larvas de una madre seleccionada, es de tanta importancia o de mas importancia aun, que la madre
misma, en la obtención de una reina de calidad, es difícil que en la sucesivas tandas de celdas reales que debe criar una colonia durante una temporada, en algunas de ellas no debamos descartar cierto numero que no prometen transformarse en una buena reina, capaz de completar su ciclo pasando por la prueba de la fecundación. Inclusive hay colonias que debemos eliminar como criadoras debido al bajo porcentaje de reinas fecundadas que obtenemos de las celdas incubadas en ellas. No sabemos el
motivo de la deficiencia de algunas larvas, aun en las mejores criadoras, desde el punto de vista practico no nos interesa. Con poner un numero mayor de celdas para luego proceder a un posterior descarte, solucionamos el inconveniente.
En mi opinión, el que acabo de anotar es un factor que incide en un buen porcentaje de las reinas que se pierden en el vuelo de fecundación y que generalmente se atribuye a otros motivos.
El enjambre volando
Este es otro
motivo de pedida de reinas que no he visto mencionado cuando se trata del tema, si embargo lo considero de importancia. Un enjambre volando sobre el parque de fecundación en horas que las reinas realizan su vuelo nupcial, es pérdida segura de un buen numero de ellas, las reinas que andan en vuelo y se encuentran con un enjambre revoloteando en el criadero, es seguro que se unirán a él (al enjambre) y terminaran muertas por las abejas. Si se trata de un enjambre chico de los que los
apicultores llaman "hambrientos", que muchas veces son núcleos que se han emigrado de su colmena, si no se les hecha mano a tiempo se asentara y en el día o días siguiente reanudara sus vuelos, siempre sobre el parque con el consiguiente perjuicio para el apicultor. Con la colmenita "baby" (que ya casi no se usa) el problema se agrava considerablemente por cuanto las exiguas dimensiones lo hacen irracional como vivienda de las abejas, las cuales terminan por enjambra, o
mejor dicho emigrar, abandonando su habitación. Ese es el principal motivo por el cual con las colmenitas baby es difícil de obtener el porcentaje de reinas fecundadas que se obtienen con los núcleos standard.
La disposición de los nucleros de fecundación
Varias hileras de núcleos, paralelamente entre sí, es motivo de perdida de reinas, principalmente en el centro de las mismas, en cambio en una larga lista de unos noventa metros colocada debajo de una hilera
de árboles, aunque los nucleros estén pintados de un color uniforme, la fecundación de las reinas es completamente normal. El inconveniente de varias hileras paralelas lo hemos solucionado colocando los núcleos en filas de diferentes largos orientadas en ángulos distintos, formando figuras geométricas, árboles y arbustos son de inestimable valor como punto de referencia de la orientación de las reinas, por ningún motivo el pasto debe entorpecer la entrada de las abejas al nuclero, hemos
notado que en nucleros con la entrada parcialmente obstruida, la perdida de reinas es mas frecuente.
Los colores
Cualquiera puede demostrar que las abejas distinguen los distintos colores, pero en un criadero donde los núcleos van colocados a cierta distancia, el problema, si existe, es de ínfima importancia. Es mucho más tenido en cuenta por las abejas, la posición que ocupa el cajón nuclero que le color con que esta pintado, prueba de ello es que si en banco
se tienen dos cajones, le retiramos uno, las abejas no irán al cajón de al lado, sino al del otro banco que ocupe la misma posición que el que hemos retirado, no importa el color con que este pintado.
De cualquier manera, como los cajones se pintan con el fin de preservar la madera, no cuesta mas hacerlo con colores vivos y alegres que dan al conjunto un bellos aspecto parecido al de las flores sobre el césped.
El moscardón
Resulta obvio que en un criadero
de reinas, el moscardón (Mallophora ruficauda) no debe abundar al extremo de provocar perdidas de reinas, no siendo así, un centenar de moscardones en un parque de fecundación y teniendo en cuenta que por cada reina hay unas cinco o seis mil abejas volando (y no creemos que el moscardón tenga la facultad de elegir) la probabilidad de bajas, es insignificante. El Mallophora, para nosotros los apicultores plaga, es acá definitivamente mas viejo que las abejas, su abundancia se ha incrementado a
partir de la moderna tecnología agrícola con su modalidad de arar tierras de noche, impidiendo de esta forma la destrucción de plagas por sus enemigos naturales: las aves silvestres. Siendo el gusano blanco un eslabón en el desarrollo biológico del moscardón, es lógico que al abundar la falta de control, incremente la proliferación de nuestro enemigo.
Los Pájaros
Para finalizar toca ahora él capitulo referente a los pájaros como factor contrario a la
producción de reinas. Me apresuro a manifestar que en la Provincia de Buenos Aires, el único pájaro que come abejas el la tijereta (Muscivora Tyrannus), escaso y por añadidura, perseguido por los apicultores. El resto de nuestra de nuestra útil volatilería silvestre es calumniada injustamente.
Casi no hay manual de apicultura que no cite a los pájaros en el capitulo "Enemigos de las abejas" dándoles mas o menos importancia a los supuestos daños por ellos causados, la verdad es que
estos buenos amigos, los mejores y mas desinteresados amigos que tiene el apicultor, sufren todo el rigor de la ignorancia de este. Hasta en las escuelas que enseñan apicultura, no es raro ver laminas con la efigie de nuestros pájaros, colocados en la lista de enemigos del apicultor y exhibidos como vulgares delincuentes, de los que conviene cuidarse, en ves de darles el lugar que les corresponde, es decir, colocados en el lugar de nuestros mejores aliados y grandes benefactores,
indispensable en el mantenimiento del aporreado equilibrio biológico de la naturaleza.
En carta de un colega criador de reinas, convencido de que el bajo porcentaje de fecundación obtenida se debía a la voracidad de los pájaros, escribía: "de hoy en adelante me pongo el rifle al hombro y pájaro que veo, lo tumbo". ¡¡Cuanta incomprensión y egoísmo, a la vez que superficialidad de observación¡¡¡
Hace algunos años en una mesa redonda sobre apicultura realizada en
Tucumán, en la cual participaba el que suscribe, nunca vio tanta uniformidad de opinión como cuando se acuso a los pájaros de ser enemigos de las abejas. Ante mi argumento de que si los pájaros querían comer abejas, no precisaban cazar las que andaban volando porque les sobrarían las apestadas que se arrastran por el suelo de todo colmenar, un técnico del ministerio explico que eso no, porque hay pájaros que comen únicamente insectos que cazan en vuelo.
Entre nosotros existen leyes que
protegen a la fauna silvestre, y los que se conforman con las apariencias pueden estar contentos porque esas leyes han dado a nuestra nación un barniz de amante y defensora de la naturaleza, pero nada mas, los pájaros se siguen matando y trampeando cuando y por quien quiera hacerlo, sin que nadie se moleste. Inclusive nuestros pájaros, con su desgracia han dado lugar a un prospero comercio que lucra a costa de privar de los más preciosos auxiliares a la agricultura con el consiguiente
perjuicio para el país.
En mi criadero de reinas no solo no se persigue a los pájaros, sino que se los protege, y mi larga actuación con éxito en el renglón habla bien a las claras de lo injusto y arbitrario que es culpar a estos amigos, de un fracaso en el que no tienen ninguna participación.
Como se ve por lo dicho, no siendo el ultimo, los demás son los principales factores que inciden en la perdida de reinas en su vuelo de fecundación. Existen algunos
otros pero de poca importancia que no merecen tomarse en cuenta.
Autor: Jacinto Naveiro
Fuente: Revista: Gaceta del Colmenar
SADA (Sociedad Argentina de Apicultores)