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Evaluación de embriones PIPS para monitorear planes antimicoplásmicos

Mycoplasma gallisepticum es todavía un grave problema para las granjas productoras de huevos fértiles.

Además de la incidencia de enfermedades respiratorias en el ave reproductora, el micoplasma produce una depresión en la producción de huevos, reduce la incubabilidad, incrementa la mortalidad en la etapa final del desarrollo embrionario y por último la progenie resulta inevitablemente infectada.

Uno de los métodos para evaluar los esfuerzos en mantener bajo control la infección micoplásmica es la evaluación continua de los llamados embriones PIPS. Este examen genera a los productores un parámetro de excelente valor diagnóstico que combinado con otros exámenes, como la serología, histopatología, etc., establecen una base de datos en que confiar la calificación del plan antimicoplásmico que se está llevando a cabo. La evaluación de los PIPS es fácil de realizar y prácticamente sin costo para la operación avícola.

Para implementar esta evaluación, tenemos que considerar que en todas las etapas del desarrollo embrionario se observan normalmente mortalidades que dependen de múltiples factores que van desde la calidad del huevo incubable hasta la calidad del proceso de incubación propiamente dicho. Para estudiar estas mortalidades se han clasificado en 4 grupos:

Grupo I: Mortalidad ocurrida entre los días 0 y 4 de incubación.
Grupo II: Mortalidad ocurrida entre los días 5 y 10 de incubación.
Grupo III: Mortalidad ocurrida entre los días 11 y 17 de incubación.
Grupo IV: Mortalidad ocurrida entre los días 18 y 21 de incubación.

En la evaluación PIPS sólo tomaremos las mortalidades pertenecientes al grupo IV que corresponden a embriones en la última semana de desarrollo y que se reconocen por haber iniciado la absorción del saco vitelino y que a pesar de haber picado la cámara de aire o el cascarón, mueren o están debilitados de tal forma que no completan su nacimiento.

Dentro de las causas de este tipo de mortalidad, algunas son achacables al proceso de incubación. Baja humedad, ventilación inadecuada o temperaturas elevadas en el cuarto del periodo de incubación, provocan mortalidad. También la edad de la reproductora influye en los porcentajes de mortalidad de esta etapa.

Tomando esto en consideración podemos, entonces, fijar nuestro objetivo en cuantificar la responsabilidad del micoplasma en estas mortalidades, a sabiendas de que esta patología es la principal causante de pérdidas a este nivel.

La primera información correlacionada con la infección micoplásmica es el porcentaje de embriones PIPS sobre el total de huevos incubados. La segunda parte del análisis consiste en efectuar necropsias de estos embriones en busca de lesiones características en los sacos aéreos. El resultado de este score de lesiones es, sin duda, el más determinante para establecer el status del micoplasma en las granjas reproductoras. Para el score de lesiones se establecen cuatro niveles:

Nivel I: Sacos aéreos transparentes y sin lesiones aparentes.
Nivel II: Sacos aéreos ligeramente opacos.
Nivel III: Sacos aéreos con ligero engrosamiento y espuma.
Nivel IV: Sacos aéreos con marcado engrosamiento y caseos.

Realizado el score de lesiones y expresado porcentualmente para cada nivel, se completa la evaluación de los PIPS.

Cada operación avícola debe establecer su porcentaje normal de PIPS y como se distribuyen las lesiones según los niveles.

Estos datos correlacionados con los planes de medicación, edad de las reproductoras, época del año y salud de las reproductoras y su progenie, hablarán por sí solos al momento de tomar decisiones donde el control de la infección micoplásmica sea imperativo.

Por: Dr. Ricardo Vegas, M.V.- Jefe de Unidad Aves & Cerdos Productos SwissAgro, C.A.
Fuente: Venezuela Avícola
 

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