La carne de faisán, manjar refinado codiciado por los gourmets de todo
el planeta, ha permanecido alejada de las mesas argentinas porque nunca nadie emprendió la tarea de producirla en el país con calidad y continuidad.
Por lo menos hasta hace cuatro años, cuando Juan Pedro Ader y otros tres estudiantes de Administración Agropecuaria emprendieron la búsqueda de un nuevo producto para introducir en el mercado local.
Después de asistir a un curso sobre crías no tradicionales dictado en la Universidad de Buenos
Aires, quedaron en el camino opciones como ciervos, ranas, ñandúes e iguanas y decidieron orientarse hacia los faisanes.
"Nos atrajo esa posibilidad porque percibimos la existencia de una gran demanda potencial", justifica Ader, de 28 años, que hoy comparte la dirección de la empresa con su esposa, Sonia, de 27, ya sin sus ex compañeros de aventura.
La inversión inicial, para alquilar una granja de cuatro hectáreas en Pilar e importar 1500 pichones
desde los Estados Unidos, fue de 35.000 pesos. Mientras se ocupaban de la cría empezaron a desarrollar una cadena de comercialización y cuando dispusieron de sus primeros 700 ejemplares en peso de faena, comenzaron la venta.
La primera cliente resultó Ada Concaro, la chef de Tomo 1, restaurante porteño considerado entre los mejores del país.
El gran salto en la producción se produjo en el tercer año de actividad, cuando las ventas
ascendieron a unas 6000 aves por año, la mitad de las que ya despacharon en 2000.
La compañía del matrimonio Ader se llama Avintar y sus compradores son los restaurantes más refinados de la ciudad, hoteles cinco estrellas y firmas que se dedican a ofrecer servicios de catering de alto precio. Con ellos, la facturación anual ya se acerca a 150.000 dólares.
El faisán no es barato porque es un producto estacional. Las hembras sólo ponen huevos en
primavera y no resulta tarea sencilla sostener la provisión de carne durante todo el año.
Además, su costo de mantenimiento es alto. Mientras que en un metro pueden criarse hasta 10 pollos, la producción de faisanes demanda esa superficie para cada ejemplar.
Este año la dupla se propuso llegar directamente a los consumidores y creó la marca MonteLien, para lanzar una línea de artículos de faisán como paté, salsas, escabeches y ahumados.
La elaboración se la tercerizaron a una firma tradicional de Bariloche -Patagonia Exquisiteces- y desde hace tres semanas ya se encuentran en las góndolas de los supermercados Jumbo, a precios que van de los dos a los doce pesos.
En breve darán un nuevo paso en esta dirección al sumar faisanes congelados y envasados al vacío, que se venderán a 18 pesos por kilo. Los productos ya se venden en la Capital Federal, el
Chaco, Tucumán y la costa atlántica, y el año próximo llegarán al resto del país.
Para ilustrar a sus consumidores, Juan y Sonia también montaron un site (www.montelien.com)en el que ofrecen recetas para preparar con sus aves y su línea de productos, que incluye paté a la naranja y con hongos del bosque, salsa al coñac, escabeches y ahumados de pechuga entera o fileteada.
La gran repercusión obtenida los ha decidido a ampliar la oferta gourmet: en cinco meses también
iniciarán la cría de ocas.
Fuente: La Nación (11/12/00)