Sin embargo, es poca la atención que se ha prestado al hecho de que cuando hace calor y las condiciones son húmedas también se presentan problemas con la calidad del alimento
Altas temperaturas
La mayoría de las personas reconocemos la relación inversa que hay entre la estabilidad de los alimentos y la temperatura. A mayores temperaturas, más rápidamente se deterioran los
alimentos. Los humanos sabemos instintivamente que la calidad del alimento puede ser conservada por largos periodos de tiempo a bajas temperaturas. La introducción de tecnologías de refrigeración en el siglo pasado fueron reemplazando las técnicas tradicionales de conservación como el secado y el salado.
En el caso de los alimentos para aves, las altas temperaturas también pueden asociarse con la reducción de la "vida útil". Las reacciones químicas son más
rápidas a altas temperaturas. Los procesos de deterioro, como la rancidez de la grasa en el alimento, se produce a una rata más elevada cuando la temperatura excede los 30º C. Adicionalmente, el alimento adquiere un olor "mohoso" mucho más rápidamente en épocas de calor que durante los meses más frescos.
Los productores avícolas deben esforzarse en mantener el alimento en un lugar donde la temperatura no sea excesiva. El productor comercial que tiene silos de
almacenamiento metálicos expuestos al sol no puede hacer esto eficientemente, mientras que en las grandes instalaciones comerciales el alimento se recibe varias veces a la semana. El productor en patio, por otra parte, quizás puede adquirir tal cantidad de alimento que le dure varias semanas. Este es suficiente tiempo para que el alimento se deteriore y pierda valor nutritivo si se conserva en un lugar caliente, como por ejemplo un depósito metálico.
El problema de la alta humedad
Altos niveles de humedad también contribuyen al rápido deterioro del alimento de los pollos. Es bien sabido que la reducción o eliminación de la humedad aumenta la estabilidad. El secado de carnes y vegetales ha sido practicado por miles de años para retardar su deterioro. Desafortunadamente, es frecuente que, en algunas zonas, las épocas de más calor sean también las de mayor humedad y
esta humedad puede conducir a un rápido deterioro de la calidad del alimento de las aves.
Uno de los principales peligros implicados en el manejo de alimentos cuando hay alta humedad es la proliferación de mohos. Muchas mohos comienzan a crecer rápidamente cuando el contenido de humedad excede el 13 ó 14%. Algunos de estos mohos producen sustancias tóxicas, conocidas como micotoxinas. La más comúnmente mencionada es la aflatoxina, la cual tiene un efecto muy nocivo para
la salud y crecimiento de las aves. La infestación por insectos también es mucho más probable que ocurra cuando el contenido de humedad del alimento es superior al 12 ó 14%. El olor a moho del alimento de los pollos, mencionado anteriormente, es más probable que aparezca con alta humedad.
¿Qué debemos hacer?
Hay varios pasos simples que se pueden adoptar durante los meses de calor para mejorar la estabilidad del alimento de las aves. En primer lugar, comprar menores
cantidades que en el resto del año. De esta manera aumenta la frescura del producto (suponiendo que el proveedor hace compras que aseguren una frecuente rotación del producto). Si el alimento se tiene que mantener por largos períodos, habrá que encontrar un lugar fresco para guardarlo. Las bolsas abiertas deben volverse a cerrar, después de cada extracción de alimento, en un recipiente con tapa razonablemente hermética. Finalmente, habrá que cuidar de suministrar
diariamente una cantidad limitada de alimento. El alimento que quede en el comedero por varios días durante estas temporadas de calor, se enmohece y deteriora rápidamente.
Autor: Nicholas M. Dale Fuente: Servicio de extensión, Universidad de Georgia
Fuente: Venezuela Avícola