| El mercado asiático aumenta su
demanda de productos madereros El desarrollo forestal de Nueva Zelanda, resulta de mucho interés y es un punto de referencia importante, en comparación con lo que ocurre en Misiones y Corrientes. Empresarios, productores y funcionarios argentinos, en su mayoría de
Misiones y Corrientes recorrieron Nueva Zelanda comprobando sobre el terreno, de qué manera los neocelandeses han desarrollado una actividad que hoy genera crecientes ingresos y se constituye en pilar de su economía como la forestal. Para ello, ponen en práctica una vasta gama de conocimientos basados -fundamentalmente- en la investigación genética, en el manejo de sus suelos volcánicos donde crecen los bosques artificiales (los
nativos están en manos del fisco que no permite que sean cortados) y en su capacidad para encontrar "nichos" de venta en un mercado mundial sumamente competitivo.
Ahora, apuntando nuevamente al Asia que, tras superar una crisis que afecto al mundo cinco años atrás, ha vuelto a aumentar su demanda de productos madereros, pagando buenos precios y en término. Ubicadas en el Sur del Pacifico Sur, a la altura de
la provincia de Buenos Aires, estas islas de 270 mil kilómetros cuadrados diez veces menor que la Argentina, pese a tanta diferencia territorial, nos duplican en superficie de árboles cultivados, que hoy llegan a 1.700.000 hectáreas y se siguen plantando a un promedio de 40 mil anuales. Para tener en cuenta El ejemplo de Nueva Zelanda es relevante y las visitas efectuadas a pinares, aserraderos, fabricas
de numerosas líneas de producción como asimismo, un día entero en el Forest Research, el centro de aprendizaje de fama mundial que depende del Estado y recibe aportes por 40 millones de dólares anuales, además de entrevistas a personalidades del ámbito de los negocios, a productores y autoridades locales, permitieron conocer otras facetas de una actividad que si bien hoy tiene precios internacionales que no responden a las expectativas argentinas, ha permitido a este país
incrementar ventas que alcanzan actualmente a los 3000 millones de dólares anuales, preferentemente dirigidas a Australia, Estados Unidos, Japón, Corea, China y Tailandia. La visita del grupo argentino es organizada por la Coordinación de Políticas Forestales de la Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (Sagyp), con la presencia de su titular, el ex gobernador misionero Ricardo Barrios Arrechea.
La respuesta local ha sido amplia y generosa: se pudo conocer el nivel de los estudios de biogenética como también, el ritmo de crecimiento que tiene el pino radiata, que cubre el 92 por ciento de los bosques implantados y produce una madera de excelente calidad, siempre y cuando se lo cuide, como aquí. Resultó otra experiencia reveladora el observar cómo se talan los pinares en las altas montañas, con pendientes profundas que en nuestro país no se permite por las
consecuencias que acarrea en materia de erosión hídrica, para lo cual se cuenta con equipos mecánicos que circulan con notable versatilidad en la cima de los cerros, con el imponente Pacífico como telón de fondo. Similitudes y diferencias En líneas generales, se vieron cosas parecidas y obviamente, algunas diferencias. El pino radiata, sometido a cuidados, sin soportar plagas, con uso de fertilizantes que favorece la expansión de la
cubierta verde, crece a un ritmo menor que un ellioti o taeda de Misiones o Norte de Corrientes. Mientras acá se logra un promedio de 23 metros cúbicos por hectárea y por año con mucho esfuerzo, en la Argentina hay especies que -aprovechando las condiciones edafológicas excepcionales que cuenta nuestra Mesopotamia y aplicando conocimientos que ya disponen las empresas regionales, con el apoyo del Inta, de las facultades universitarias e institutos de estudios
terciarios dedicados a la enseñanza forestal- ha ido superando récords, como el crecimiento de parcelas a un ritmo de 40 metros por hectárea y por año. Los productores forestales de Nueva Zelanda están empeñados en desplazar a los criadores de ovejas, cuya venta de carne en el exterior genera los mayores ingresos, seguidas de la exportación de lanas y últimamente del kiwi, originario de estas islas. Inversiones privadas
Nueva Zelanda no pone frenos a la inversión extranjera y por lo contrario, las estimula como en el sector forestal, habida cuenta que el Gobierno ofrece desgravaciones impositivas al momento de exportar. Los inversores se asociaron para constituir fideicomisos, generalmente con el respaldo de uno o más bancos cuyas tasas de interés están por debajo de las que rigen en la Argentina. En cuanto a las industrias madereras visitadas, en su mayoría son propiedad de japoneses y no todas
disponen de tecnología como las que se instalaron últimamente en Misiones y Corrientes, aunque los productos elaborados salen con buena calidad y obtienen la aceptación de los compradores, que mantienen su demanda. La cercanía a los principales países mercados como Australia y Japón es una ventaja comparativa evidente y del puerto de Napier, donde también pudo ser visitado por la delegación argentina, parten 120 barcos por año cargados con madera en rollo, finger, tablas,
laminados, listones, productos para muebles. Fuente: El Territorio – Misiones (18/12/00)
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