Sobre la base de los antecedentes registrados en Estados Unidos., en el Delta
Bonaerense se implantó, dándose así el primer paso de una futura actividad comercial.
En la década del 50, el Ing. Agr. Martín Leber distribuyó nueces pecan entre los habitantes de las islas para que lo sembraran. Esta iniciativa tuvo mucha acogida ya que el Delta Inferior, desde el Tigre hasta el arroyo Ñancay se encuentra poblado de esta especie.
La presencia de este árbol en el Delta, despierta una cultura diferente en los
isleños, ya que no sólo produce nueces, como árbol frutal, sino que también tiene un excelente comportamiento forestal, ornamental e industrializable.
Tiene un espacio privilegiado en repostería y panadería a través de su harina o fruto, se usa para dulces o cremas heladas. En Estados Unidos se lo manufactura en subproductos de alto valor comercial como aceites o manteca. Como forestal provee madera semipesada, de buena calidad elástica y resistente a los golpes.
Por último, para destacar algunas diferencias del fruto del Pecan respecto a la nuez común, se puede decir que posee un 73% de aceites con la característica que el 96% de los ácidos de su composición no son saturados; el azúcar que acompaña está en el orden del 4%, lo que le da al fruto una palatabilidad diferente a la de su competidor; proteínas en un 10/13% e hidratos de carbono en un 14%.
Autores: Ing. Agr. Enrique Torra / Ing. Agr. Enrique Frusso - INTA Delta