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Producción de frutilla en el Uruguay

El cultivo de frutilla en Uruguay ocupa actualmente entre 215 y 235 hectáreas, distribuidas en la zona norte, con 100 -120 hectáreas (Fuente: Técnicos Asesores privados), y la zona sur con 115 hectáreas (Fuente: DIEA-PREDEG, 1999).

Si bien el área es menor respecto al censo de 1980 que señalaba un área de 280 has, la producción total ha aumentado significativamente. La incorporación de tecnología en el cultivo ha marcado un gran crecimiento en la productividad y en la calidad del producto ofrecido al consumo. El rendimiento promedio por ha. puede estimarse en unas 25-30 toneladas, con productores que llegan a las 40-50 tt/ha, tanto en el norte como en el sur del país.

En el tema comercial, el precio se mantiene atractivo en todo el año, en especial en los meses de verano, otoño e invierno. Esto hace que si bien es un rubro de alta inversión, la rentabilidad es una de sus características más notorias. El valor total de la industria de frutilla en el Uruguay, teniendo en cuenta el área, los rendimientos y los precios del producto, se puede estimar en unos 6-7 millones de dólares.

Cambios y tendencias

Se deben destacar algunos cambios y tendencias de la producción de frutilla en el país. En la zona sur ha sido notable el crecimiento de superficie plantada, en especial en el departamento de San José. Se puede estimar que 70-80 has están localizadas en esta zona, la que la convierte en una de las principales áreas frutilleras del país. Las mejores condiciones agroecológicas en conjunto con la utilización de tecnologías que incluyen coberturas de suelo, riego por goteo, fertirriego y cultivares de alta productividad, han contribuido al aumento de rendimientos y producción. También se observa una tendencia al crecimiento del área protegida, ya sea en invernadero, macrotúneles o túneles bajos, con la finalidad de prolongar el período de cosecha en cultivares de día neutro.

En el norte del país, en Salto particularmente, la producción de frutilla se ha trasladado hacia los invernaderos, en rotación o en sustitución del tomate. Esto conduce a un mejor aprovechamiento de las estructuras techadas y la posibilidad de una producción más precoz cuando el resto del manejo del transplante en cuanto a fecha, tipo de planta, etc., se realiza en forma adecuada. Actualmente ocupa el tercer lugar en importancia como rubro de producción bajo invernáculo después de tomate y morrón.

Otra incorporación interesante para el rubro en el último año es la instalación en el país de una industria de frutilla, que ha firmado contrato con algunos productores del sur y que permite colocar las categorías más pequeñas de fruto con destino al procesado. Esto sin duda puede contribuir a estabilizar y dinamizar aun más el cultivo por el impulso que puede imponer una agroindustria, como ya había ocurrido en años anteriores en las experiencias de CALAGUA y el Movimiento de Horticultores Salto. Lo ideal sería que el abastecimiento de esta nueva industria se lograra con la mayor cantidad de productores posibles del país. Existe una demanda en la región, tanto en producto fresco como congelado, por lo que habría que organizar la producción para crecer y llegar a experiencias de exportación.

Entonces, en general se puede afirmar que la tendencia predominante del rubro frutilla en el país es a un aumento en el área y por lo tanto en producción total, en especial en la zona sur.

Algunos problemas identificados

A través de la interacción con productores y en nuestro trabajo en INIA, los problemas más destacables en la actualidad en la producción de frutilla son el abastecimiento de plantas, la acumulación de la producción hacia la época de primavera y la susceptibilidad de los cultivares utilizados a diversas enfermedades.

Abastecimiento de Plantas

Este es un problema que se repite todos los años. La mayor parte de las plantas utilizadas para nuestra producción son importadas, en particular las mudas que se usan en la zona sur. En el norte del país hay una mayor tradición en la producción propia de plantas por parte de los productores. En los últimos años se ha llegado a importar en promedio 1 millón de plantas. La dependencia en la importación de plantas del exterior tiene tres aspectos importantes a considerar: 1) calidad de planta que incluye la genética y la sanidad del material, 2) la época de entrega de las plantas al productor y 3) costo por planta.

Se han observado muchas veces problemas de desuniformidad y baja productividad de las plantas importadas, de acuerdo al origen del material. Tambien los problemas sanitarios son comunes en estas plantas, en especial la incidencia de antracnosis y bacteriosis. Si bien se ha progresado en estos temas, hay que tener precaución en el origen de las plantas y tratar de verificar la seriedad de los viveros de los cuales se obtienen las mudas.

La época de entrega de las plantas es importante pues muchas veces se realiza la plantación en forma atrasada, lo cual repercute luego en menores rendimientos, cosechas más tardías, etc.. Generalmente las plantas importadas llegan al país en febrero-marzo, y a veces más tarde (se registran casos hasta de mayo y junio) debiendo pasar por la correspondiente inspección fitosanitaria. Estas plantas recién se están colocando en el campo hacia mayo, lo cual es tarde para el tipo de planta que se está usando, sobretodo en el sur del país que son plantas tipo "frigo".

Finalmente debe considerarse el precio de la planta importada, normalmente se maneja un costo al productor de 12 a 15 centavos de dólar/planta, lo cual se traduce en un tercio del costo de producción/ha. Esto es un valor alto en relación a otros países, en los cuales se maneja un costo por planta entre 7 y 10 centavos de dólar.

Acumulación de la Producción en la Primavera

La acumulación de la producción de frutilla hacia la época primaveral es una situación que puede comprometer la rentabilidad del cultivo. Esto se está observando por la superposición de los meses de cosecha del sur y norte del país. La zona norte potencialmente puede producir entre mayo-junio y diciembre, con cultivares de día corto. Lo que se da actualmente es un atraso en las labores culturales, transplantes, etc., por lo cual se comienza a producir en julio-agosto. La zona sur comienza a producir normalmente entre los meses de setiembre-octubre y puede extenderse hasta el otoño-invierno del año siguiente con el uso de cultivares de día neutro y protección contra heladas. La tendencia de la zona sur es a crecer en área en cultivares de día corto, que producen entre setiembre y diciembre.

Por lo tanto sería conveniente planificar el aumento en área y producción complementando entre las zonas, con los objetivos de ajustar los manejos para aprovechamiento de la precocidad en el norte del país y explotar mejor el potencial de los cultivares de día neutro en el sur del país. De esta manera se lograría consolidar un crecimiento coherente en frutilla que no comprometiera la viabilidad del rubro y de los productores.

Susceptibilidad a Enfermedades

Los cultivares predominantes en la producción actualmente son, de día corto, Camarosa y Oso Grande, y de día neutro, Selva y Seascape. Otros cultivares utilizados pero en menor escala son Sweet Charlie y Tudla, ambas de día corto.

Casi todas son sensibles a antracnosis de fruto y corona, enfermedad causada por un complejo de hongos del género Colletotrichum , y a bacteriosis, cuyo agente causal es una bacteria denominada Xanthomonas fragariae . Hay que señalar que el cultivar Sweet Charlie es el único que posee tolerancia a antracnosis de fruto y corona.

Otra enfermedad que está tomando importancia, en especial en cultivos protegidos, es oidio o polvillo, causada por el hongo Sphaeroteca macularis f.sp. fragariae. De todos los mencionados, Camarosa es el cultivar más susceptible a oidio, lo cual es relevante pues es el material que se está utilizando con mayor frecuencia por sus altos rendimientos y su calidad de fruto.

Los manejos culturales, en conjunto con los tratamientos químicos pueden contribuir a disminuir la incidencia de estas enfermedades. Entre los manejos culturales se pueden mencionar la utilización de plantas sanas, de buena calidad, distancias adecuadas de plantación, nutrición balanceada (en especial dosis apropiadas de nitrógeno) y eliminación de rastrojos. En cuanto a tratamientos químicos se puede decir que para antracnosis hay nuevos productos comerciales como Switch, Sportak y Strobilurinas (Stroby y Quadris), que pueden ser usados como preventivos. Para oidio está todo el grupo de inhibidores del ergosterol, triazoles como Tilt, Alto, Saprol, y varios productos más, que pueden ser efectivos. También se pueden utilizar benzimidazoles como Benlate, Carbendazim, etc. La precaución es rotar y complementar productos para evitar el acostubramiento o resistencia a estos fungicidas específicos. Finalmente para bacteriosis es conveniente manejarse con productos cúpricos. Los antibióticos no son aconsejables pues no son efectivos.

Autor: Ing. Agr. Gustavo Giménez - INIA Las Brujas - Programa Horticultura

 

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