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A pesar de la tecnología se siguen utilizando altos niveles de agroquímicos

La genética desarrolló híbridos de tomate, pimiento, choclo y melón que, complementados con un manejo eficiente de fertilizantes y riego, lograron rendimientos que triplicaron a los registrados durante la década del 70.

La actividad hortícola tucumana utiliza más del 50 por ciento de los insecticidas y fungicidas vendidos en la provincia. El tomate encabeza la lista de cultivos con mayor uso de agroquímicos. Tucumán, con casi 30 mil hectáreas dedicadas a la horticultura, produce anualmente 300 mil toneladas de hortalizas frescas, que representan cerca del 10 por ciento de la producción nacional.

La tecnología desarrollada en esta especialidad, tanto por el Estado como por empresas privadas, fue relevante en los últimos 15 años. En este sentido, la genética desarrolló híbridos de tomate, pimiento, choclo y melón que, complementados con un manejo eficiente de fertilizantes y riego, lograron rendimientos que triplicaron a los registrados durante la década del 70.

La mayoría de los híbridos posee resistencia a las principales enfermedades y tolerancia a algunas plagas. Para el caso del tomate, las empresas no liberan variedades que no tengan resistencia al temible virus TSWV o al marchitamiento causado por Verticillium o Fusarium.

Los híbridos de melones tienen en su mayoría resistencia al oidio, enfermedad fúngica causante de grandes epifitias (epidemias) en nuestra zona hortícola. En ambas especies, el desarrollo de cultivares con resistencia a plagas de la raíz como los nematodes, fue importante y hoy se encuentran en el mercado.

Incongruencia

La incorporación de resistencia a plagas y enfermedades en las nuevas variedades de hortalizas se debería corresponder con una reducción del uso de agroquímicos para su control. Pero esto no ocurrió en nuestra provincia, ya que la comercialización de insecticidas y fungicidas es superior a la registrada a inicio del 90.

De los u$s11 millones correspondientes a la venta en Tucumán en 1997, u$s4,5 corresponden a la actividad hortícola. Esta cifra es alta atendiendo que la renovación casi total del espectro varietal por genotipos resistentes en varias especies de hortalizas. "Todo tiempo pasado fue mejor", es el dicho aplicable al caso del tomate. El gran avance de los híbridos que aseguran el rinde potencial se contrapone con la falta de calidad. Las apariencias externas de los "Larga Vida" es excepcional, pero la palatabilidad deja mucho que desear.

La resistencia al transporte lograda en estos tomates fue en detrimento de la estrecha afinidad piel-pulpa y del sabor equilibrado del viejo tomate Platense que muchas amas de casas añoran. En diversos artículos científicos, se menciona al Platense como pionero de los tomates para consumo fresco y comentan la posibilidad de rescatar sus genes para mejorar el sabor de las nuevas variedades.

Aparentemente, las principales metas de las grandes empresas semilleras fue ganar en cosmética y resistencia al manipuleo antes que ofrecer nuevos tomates con el sabor del Platense En definitiva, la nueva tecnología desarrollada en tomate incorporó resistencia a enfermedades y plagas pero no logró, en Tucumán, reducir en el uso de agroquímicos.

Por Néstor Zamudio, INTA - Famaillá
Fuente: Suplemento rural La Gaceta de Tucumán

 

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