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Ají, una alternativa viable para el Noroeste argentino

Se ha encontrado en ajíes picantes silvestres resistencia a nemátodos, a plagas y a enfermedades, así también tolerancia a estrés bióticos y algunos caracteres de mejor calidad, pudiéndose usar como fuentes de variabilidad genética para desarrollar nuevas variedades.

El ají picante, el pimiento dulce y el pimiento para pimentón son originarios de las Antillas y de América del Sur, todos pertenecen al género Capsicum. Ají es un vocablo indígena, posiblemente de origen quichua, que también se emplea en la región del Caribe.

Los guaraníes lo denominan "cumbarí"; en México se la conoce con el nombre de "chile" y en Perú se le llama "uchu" . En nuestro país sólo llamamos ají a los tipos picantes y al ají dulce para pickle. Cuando la carne de los frutos es gruesa y dulce se le llama pimiento y también morrón. Reciben el nombre de paprika los cultivares destinados a producir pimentón de sabor dulce.

Actualmente está ampliamente difundido en las zonas tropicales, constituyendo el principal aporte de vitaminas A,C y E, además de un valor económico para los productores de pequeña escala. En la zona del NOA fueron descriptas 4 especies de Capsicum que crecen en forma silvestre: C. chacoense, C. eximium, C. baccatum y C. flexuosum.

En esta zona el llamado pimiento pájaro o ají del campo (Capsicum microcarpum) de frutos pequeños, delgados, muy picantes, se cruzan muy fácilmente con C.annum y es considerado un tipo biológico de éste.

En la actualidad los ajíes picantes del monte se usan en la zona del NOA como condimento a partir de la extracción de los frutos de plantas que crecen espontáneamente, sin que se haya intentado un cultivo comercial, reproducción y difusión de estas especies.

Los ajíes silvestres constituyen una fuente de germoplasma que puede ser aprovechada en los trabajos de los fitomejoradores. Se ha encontrado en ajíes picantes silvestres resistencia a nemátodos, a plagas y a enfermedades, así también tolerancia a estrés bióticos y algunos caracteres de mejor calidad, pudiéndose usar como fuentes de variabilidad genética para desarrollar nuevas variedades.

América Latina es una región ecológicamente diversa, un refugio importante de biodiversidad y recursos genéticos. Sin embargo, la erosión genética está ocurriendo debido a que los agricultores han cambiando sus sistemas de producción.

Por  María T. Divizia de Ricci - FAZ – UNT
Fuente: Suplemento Rural de La Gaceta de Tucumán (03/06/00)
 

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