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Agua para las huertas de áreas de secano

Coordinados por el Programa Pro Huerta del Inta, los productores de Santiago del Estero buscan soluciones al problema de la falta de agua. Actualmente experimentan con diversos tipos de materiales para lograr la impermeabilización del piso y las paredes de las micro-represas.

La experimentación adaptativa en la EEA Santiago del Estero del INTA logró generar tecnología eficiente y accesible para solucionar el problema del autoabastecimiento de agua para las huertas de las áreas de secano mediante micro-represas.

El mayor condicionante en gran parte de la provincia de Santiago del Estero para mantener una huerta en buenas condiciones, es la escasez en cantidad y calidad de agua.

Es por eso que desde el año 1997 el Programa Pro Huerta con la colaboración de la Unidad de Minifundio del INTA está trabajando en la provincia con experimentación adaptativa para lograr el autoabastecimiento de agua para las huertas de las áreas de secano mediante la captación de agua de lluvia y el almacenamiento en micro-represas con metodologías de construcción que puedan llevar a cabo los propios beneficiarios.

Con esto se pretende potenciar prácticas tradicionales de manejo para hacer más eficiente la acumulación y la conservación del agua captada y lograr el volúmen necesario durante los meses críticos del año.

En función de este objetivo se experimentó con diversos tipos de materiales para lograr la impermeabilización del piso y las paredes de las micro-represas. Se optó por el suelo-cemento, una mezcla de cemento, suelo y agua, cuyas proporciones dependen de las características del suelo.

Como lograr un buen suelo-cemento:

Se aconseja utilizar suelos plásticos, ya que en los arenosos el suelo-cemento queda muy rígido, no responde bien a la contracción. Para los suelos plásticos, como por ejemplo los limo-arcillosos, las proporciones recomendadas son: 1 parte de cemento; 8 a 10 partes de suelo; 3 partes de agua.

La proporción de agua va a depender del grado de humedad del suelo en el momento de la preparación de la mezcla, pero como recomendación el material suelo-cemento debe colocarse bien licuoso y durante las primeras 24 horas es esencial que no le falte humedad.

Los taludes de las paredes laterales no deben exceder la relación 1:1 (uno en vertical y uno en horizontal), lo cual permite una aplicación del material sin inconvenientes y no es necesario el encofrado.

No son necesarias las juntas de contracción y dilatación (como en el caso del cemento) porque el material logrado es muy plástico. Esto es muy importante, ya que las juntas son siempre un lugar proclive a las pérdidas de agua. También se debe procurar que no existan uniones de paredes con aristas, sólo terminaciones redondeadas para ayudar a distribuir uniformemente las presiones del agua almacenada.

No se deben dejar restos vegetales ni terrones no disueltos de tierra cuando se hace el suelo-cemento, ya que esto con el tiempo provoca huecos en el material por donde se puede filtrar el agua almacenada.

Actualmente la experimentación adaptativa continúa su trabajo en el ajuste de cada una de las partes del sistema y pone especial énfasis en el cierre total de la micro-represa para preservar el agua con la mejor calidad posible.

De modo estimativo, para una micro-represa con una capacidad de 15 mil litros son necesarias 7 bolsas de cemento, lo cual implica un costo en materiales de aproximadamente 50 pesos.

Entre las experiencias recabadas, un pequeño productor de Figueroa construyó una micro-represa que lleva un año de funcionamiento sin inconvenientes.

 

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