La necesidad y la importancia de la normalización fueron reconocidas hace bastante tiempo. Ya en 1949, la Comisión Económica Europea, en Ginebra (Suiza) iniciaba los trabajos de crear normas para frutas y hortalizas que se comercializaban en estado fresco en la comunidad.
Esa Comisión, en 1954, presentó lo que fue llamado el Protocolo de Ginebra para Frutas y Hortalizas Frescas, en forma de una serie de tests y experimentos, como forma
de verificar la practicidad y adaptabilidad de las normas. Después de evaluar técnica y económicamente los resultados fue posible pasar a establecer, en lugar de sugerir, normas sujetas a control y fiscalización.
De esa forma, la primera normalización internacional europea fue promulgada en 1961, comenzando con manzanas y peras. En los años siguientes nuevas normas se establecieron para otros productos llegando a 1979 con 30 especies normalizadas a través de lo que se conoce como la
normalización de Ginebra.
Estas normas internacionales europeas han sido utilizadas y aplicadas en todos los países miembros y no miembros interesados en normalizar sus productos.
Que no le hagan la pera
Las normas de calidad sirven para eliminar del mercado los productos de calidad deficiente, simplificar las ventas a distancias lejanas del área de producción, facilitar la diferenciación de precio, permitir mayores opciones al comprador, mejorar la presentación del
producto favoreciendo y estimulando las ventas.
La implantación de cualquier norma comercial - y la implantación de los mecanismos de verificación y control del cumplimiento de la misma - debe ir acompañada de ventajas económicas, por lo que su elaboración no puede ser hecha contemplando solamente aspectos técnicos.
Si se trata de establecer características de los productos y requisitos de identidad que faciliten el entendimiento entre compradores y vendedores, estos operadores deben
ser protagonistas en la elaboración de las normas y de los mecanismos de control que inevitablemente deben acompañarlas.
Pero además, las normas tienen como finalidad beneficiar al consumidor. La identificación y etiquetado del producto de acuerdo a una normalización establecida y con los controles que la verificación requiere, asegura que el consumidor no estará siendo objeto de fraudes y engaños. Así, por ejemplo, si la norma establece parámetros de madurez que deben evaluarse al momento
de la inspección, el consumidor tendrá menos riesgos de adquirir productos inmaduros o sobremaduros.
La protección de la salud del consumidor es un aspecto que adquiere cada vez más relevancia en el comercio internacional y por ende en la normalización vista como instrumento facilitador del comercio. Así, se está transformando en una práctica ineludible el control del nivel de residuos de contaminantes y plaguicidas en las frutas y hortalizas frescas.
Hay además, intereses de todos como
los relacionados con el medio ambiente que también son atendidos y respetados por las normas. Este es un aspecto de particular importancia para el comercio exterior y se refiere a las normas sobre envases y embalajes, reciclaje, recuperación, retorno y a los procedimientos para el tratamiento de aguas en las plantas de acondicionamiento.
Armonización
El incremento del intercambio comercial entre países exige la armonización de las normas nacionales con las
regionales y las internacionales para evitar generar obstáculos al comercio.
El entendimiento entre operadores comerciales que se facilita con la aceptación de normas comerciales de calidad, también se extiende al comercio entre países, dentro de los bloques comerciales entre los bloques comerciales, etc.
El mecanismo de negociación entre partes que lleva al reconocimiento de un texto normativo común por parte de distintos estados es lo que se entiende por armonización.
Método de Normalización
La normalización tiene un método claramente establecido y universalmente aceptado y practicado. Es una actividad que se debe realizar por consenso y con la cooperación de todas las partes involucradas:
- Productores independientes o a través de sus asociaciones, consumidores por sí o a través de sus asociaciones
- Organismos de verificación y control
- Organismos de investigación y desarrollo de tecnologías
- Centros de enseñanza
- Asociaciones de profesionales, gremiales, etc. Personalidades científicas y técnicas
- Otras organizaciones involucradas
Esta participación puede darse en forma directa mediante representación en los comités especializados o cuando las normas son sometidas a la aprobación general.
La Normalización es una tarea eminentemente colectiva, las normas serán mejor aceptadas si son establecidas teniendo en cuenta todos los puntos de vista. De esta manera responderán en forma real a las
necesidades y posibilidades del medio.