Algunas sustancias químicas pueden pasar a los alimentos desde el propio
envase, por ejemplo en ciertos plásticos o ceras usadas en la impermeabilización de cartones. Cada país reglamenta todos los aspectos relacionados con los alimentos, procedimientos de elaboración y elementos que estén involucrados con los mismos. En Argentina, el Código Alimentario Argentino, en su capítulo IV, contempla la contaminación microbiológica y la contaminación con productos tóxicos.
Según el Código se consideran recipientes bromatológicamente aptos aquellos destinados
a proteger durante el almacenamiento y transporte hasta su uso por el consumidor, contra agentes externos de contaminación y alteración. Todos los materiales que estén en contacto con alimentos, deberán encontrarse en todo momento en buenas condiciones de higiene. Estarán construidos o revestidos con materiales resistentes al producto y no cederán sustancias nocivas y otros contaminantes modificadores de los caracteres organolépticos de dichos productos.
Por otra parte los
envases pueden ser vehículos de plagas cuarentenarias, tanto de origen animal como vegetal. Es por este motivo que cuando se ejercen los controles fitosanitarios en el comercio internacional, se inspeccionan los envases y embalajes, además del producto en sí. Un ejemplo concreto se da en Argentina, ya que se ha demostrado que los envases usados en el empaque de cítricos pueden ser una fuente de inóculo de la cancrosis bacteriana ( Xanthomonas campestris p.v. citri) y si son reutilizados y
transportados a otras zonas de producción donde no se encuentra presente la misma, como es el caso del noroeste argentino, pueden motivo de contaminación. Debido a esta situación, se han establecido barreras sanitarias que impiden el ingreso de envases usados a esa zona.
Por diversas causas, los envases, ya sean estos nuevos o de reuso, pueden ser contaminados y éstos a su vez contaminar al producto que se envasará en él. Estas causas son entre otras: restos de productos
frutihortícolas que quedan en el envase, tierra adherida sobre los mismos si son llevados al campo para su uso, almacenamiento de envases vacíos en lugares inapropiados ( acción de roedores, pájaros o polvo ambiente, etc. )
Los motivos expuestos anteriormente justifican técnicamente en gran medida la utilización de envases sin retorno.
Envases y protección del medio ambiente
La preocupación por la protección y contaminación del medio ambiente es
creciente a nivel mundial. Como consecuencia de la misma se han establecido en los principales países desarrollados ( principalmente en Europa) una serie de reglamentaciones referidas a la fabricación, materiales,destino de los residuos y gestión de los envases y embalajes usados, que afectan al sector frutihortícola .
Estas normativas tienen como objetivo frenar abusos en materia de desechos, forzando la búsqueda de soluciones para reducir el derroche innecesario de materias
primas, cuya destrucción genera problemas ecológicos, económicos, logísticos y de convivencia social.
Una de las reglamentaciones más conocida es la establecida en junio de 1991 en Alemania ( Ley Töpfer). Estas disposiciones obligan básicamente a que se cumplan con cuatro condiciones esenciales:
- Reducción Reutilización
- Recuperación Reciclado
Reducción:
Los envases deben cumplir su misión sin necesidad de que sean fabricados con exceso de material.
Recuperación: Es la obligación que tienen los ciudadanos de cumplir con esas normas con el fin de que el destino final de los envases y embalajes no sea el desecho, sino un nuevo uso, ya sea su reutilización, volver a utilizar la materia prima o su poder energético u otros usos.
Reutilización:
Es la utilización de envases usados, nuevamente para el mismo fin. Desde el punto de vista de la protección del medio ambiente se piensa que la reutilización de envases deberá tener en el futuro mayor atención.
Reciclado: En frutas y hortalizas no hay problemas para lograr este objetivo, ya que se utilizan materiales perfectamente reciclables como la madera, cartón y materiales de plástico.
El cumplimiento de estas exigencias establecidas en los países más
avanzados en cuanto a la protección del medio ambiente significa un costo económico. Hasta el momento este costo lo está pagando el sector productor ( local o exportador a esos países). Por ejemplo en Alemania se cobra entre 0,60 a 0,80 % sobre el valor de la mercadería suministrada en destino.
Por los motivos anteriormente expuestos los exportadores argentinos deberán tener un conocimiento adecuado de la normativa vigente al respecto en los países a los que se envía frutas y
hortalizas, con el fin de evitar sorpresas por incumplimientos de reglamentaciones y para no incurrir en penalizaciones inesperadas.
Consideraciones económicas
Es evidente que todo lo relacionado con los envases y embalajes está tomando cada vez más una dimensión distinta, por lo cual se obtendrán mejores resultados cuanto mayor sea el conocimiento que se tenga de toda la problemática que existe a su alrededor.
Cuando se hace la evaluación
económica de la adopción de un nuevo envase, se deben tener en cuenta todos los costos de su adaptación al sistema de distribución y marketing utilizado. En consecuencia cuando se compara un envase con otro se debería prestar especial atención, no solamente al costo diferencial entre estos envases sino también como incidirá su utilización en los costos de empaque, distribución, marketing y precio del producto envasado.
Esto es así porque al introducir un nuevo envase se modifican
otras variables de la ecuación de costos de la cadena comercial. Algunos de estos son:
Costos del envase: incluye costo de su transporte y almacenamiento, como asimismo el costo de su armado y materiales complementarios que se requieran utilizar.
Costos de empaque: incluye los costos de las modificaciones necesarias en las operaciones de la planta de empaque, tales como el costo de la mano de obra y de los cambios estructurales y operativos en la misma
Costos de distribución: se tiene en cuenta la incidencia de costos por posibles modificaciones que se deban realizar en la densidad de carga, en vehículos de transporte y cámaras frigoríficas. Además, costos de mano de obra y equipos de movimiento de los envases.
Precio de venta del producto:
además de los costos anteriores es importante tener en cuenta y evaluar económicamente la incidencia del nuevo envase sobre las pérdidas cuantitativas y cualitativas del producto y su presentación para la venta. Esto repercutirá sobre el precio de venta final, modificando positiva o negativamente la ecuación de costos.
Tendencias actuales en el uso de envases y embalajes
Las principales tendencias en el mercado de frutas y hortalizas frescas, con relación al uso de envases y
embalajes son:
Mayor uso de envases sin retorno:
Esta tendencia se verifica desde hace varios años, aunque a un ritmo lento, si bien últimamente, como consecuencia de requerimientos de mercado, especialmente de la gran distribución minorista ( super e hipermercados) se está incrementando. Se prevé para el futuro que esta tendencia se consolide.
Reemplazo de envases de madera por cartón:
Si bien en el comercio internacional de productos
frutihortícolas es mayoritario el uso de envases de cartón, para el mercado doméstico, ocupa el segundo lugar detrás de los envases de madera. No obstante se observa una tendencia de mayor utilización de este tipo de material. El ritmo de crecimiento de la misma dependerá de las ventajas y desventajas de cada uno de estos materiales, especialmente de la relación de costos.
Uso de cargas palletizadas:
Existe en el mercado interno un incremento en el movimiento y
transporte de productos frutihortícolas mediante cargas palletizadas. El mismo está siendo adoptado por grandes y medianas empresas productoras, para envío de productos a los principales mercados mayoristas o a los centros de distribución de las cadenas de comercios minoristas. Las limitantes más importantes para un uso generalizado de este sistema de movimiento de productos es la escala y la poca disponibilidad en algún punto de la cadena comercial de los elementos complementarios para su
manipuleo ( p. e. autoelevadores, transporte adecuado, etc. ).
Extraído del trabajo: "Uso de envases y embalajes en la comercialización de productos frutihortícolas" elaborado por el siguiente personal técnico del Área de Inspección de Frutas y Hortalizas del Mercado Central de Buenos Aires: Ing. Agr. Carlos Barés, Ing .Agr. Claudio Baron, Ing. Agr. Juan Carlos Guarascio, Ing. Agr. Oscar Liverotti, Ing. Agr. José Fernández Lozano, Ing. Agr. Francisco Maradei, Ing. Agr.
Mario Peralta, Agr. Nestor Tello de Meneses.
Fuente: Corporación del Mercado Central de Buenos Aires