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Recirculación de Solución Nutritiva y ensayos en la experimental

El cultivo de hortalizas bajo cubierto con fertirrigación sin suelo, es sin duda un sistema productivo de tecnología de punta bastante distinto del sistema tradicional de producción.

Luego de visitas efectuadas a Japón e Italia en el año 93/94 y visto el interés que se despertó en los productores por estos sistemas, se empezó a hacer experiencias en este campo.

El cuello de botella que se genera en estos sistema bajo cubierta, es el suelo, debido a la mayor exigencia de los cultivos y al aumento de la calidad. Este fue el punto de inflexión para comenzar a experimentar cultivos sin suelo reemplazándolo por distintos sustratos a los que se le agrega soluciones nutritivas; se ensayan distintos tipos de cultivos sobre la base de : 1) Sustratos 2) Contenedores y 3) Soluciones nutritivas.

El sustrato más utilizado a nivel mundial es la lana de roca, que aquí no existe, por ese motivo se usó perlita (capacidad de retención 25% de su volumen) que sí hay para reemplazarla y se consigue en el mercado a precios aceptables, como variantes se puede usar la turba o cáscara de arroz, teniendo en cuenta en este último caso su carácter orgánico y reciclable, bajo costo y disponibilidad en zonas arroceras. La cáscara que se debe de usar es la de grano grande, pues no contiene germen, no así la de grano fino que germina y produce arroz en alta cantidad como maleza del cultivo; en principio pensamos que podría transmitir enfermedades y herbicidas, pero luego de las experiencias, esto no ocurrió.

Como contenedores usamos sacos hechos con manga de riego negros por dentro y blancos por fuera, ya que aquí no existían los sacos bicolores preparados con el sustrato como en Europa, en definitiva se observó que en los sacos negros en superficie la temperatura era muy alta, en el blanco era menor, pero dentro de los sacos no había diferencia, sólo 1º C. Los dos tipos de saco se comportaban igual. De donde es posible el uso de saco negro. Hoy esto no es problema pues ya existe el material.

El problema más importante es en que momento hay que regar y cuanto hay que regar, hoy hay sistemas que monitorean eso. Se usó goteo antidrenante, uno por planta con drenajes y pendiente en las camas de siembra. Luego de varias pruebas con leca, arcilla expandida y perlita, optamos por esta última, esto se regaba de entrada con solución nutritiva. El tema depende de la capacidad de retención de agua del sustrato, es decir cuánta agua de la que se le entrega puede absorber la planta, los softwares hoy tienen modelos que dan la mejor ecuación de acuerdo al cultivo y sustrato. Las mezclas con arena no sirven sobre todo si es fina, por la falta de aireación.

Los sistemas de riego se conectaron a timers que hacían doce riegos diarios. En aquel entonces había que preparar la solución en tanques previamente, hoy ya todo esto es historia. Los contenedores los preparamos con nylon negro sostenido lateralmente con alambre de alambrado y estacas de sustentación de fabricación casera, tratando que sea práctico y barato. Hoy hay sacos preparados para este fin y próximamente los llenará el fabricante con el sustrato recomendado, para evitar el manipuleo en el campo.

Tuvimos dos contras importantes en este proceso de donde sacamos experiencia, una fue la peste negra y el otro un corte de luz que nos hizo perder el cultivo. Hoy se usan sistemas de energía alternativos y doble perforaciones para la provisión de agua para garantizar la evolución del cultivo.

En nuestra zona en los invernáculos tipo túnel de 3.50 mts de alto, hay graves problemas de temperatura en verano y no hay forma con la ventilación lateral de bajar la temperatura. Por lo tanto optamos por hacer dos cultivos al año evitando los meses de alta temperatura, se trabajo 2 años y medios en cultivo de tomate y luego de 5 ciclos sólo repusimos el 15% en cada cultivo y replantamos sobre el mismo sustrato sin retirar las raíces, al final se dejó de utilizar no por el sustrato sino por los contenedores plásticos que se deterioraban por la radiación solar.

Abajo agregamos un polietileno negro para mantener una película de solución que actúa como buffer en caso de cortes de electricidad. Todo el invernáculo se cubrió con nylon blanco para evitar la contaminación, el tema es que al cabo de un tiempo se deteriora. En cuanto al gusto de los tomates no hay diferencia al paladar, hemos repartido la producción y no hubo diferencias.

Ventajas: Se cosecha se arranca la planta y se coloca la nueva sin cambiar el resto. Se usa una malla de contención lateral para sostén de las plantas. Para cada cultivo y estadio de desarrollo hay una solución, la planta toma lo que necesita y el resto no lo utiliza. A mayor calor la planta toma más agua y con menos concentración toma los nutrientes que requiere, cuando hace frío no transpira tanto la planta y hay que darle más concentrado. Conductividad (1.8), la del agua sola es de 0.7-0.8. En lechuga usamos un ancho de sustrato de 8 cm e incluso en experiencias con tomate.

Por un convenio con Naciones Unidas conseguimos fondos para hacer un proyecto con recirculante de solución nutritiva, para poder comparar ambos sistemas y ajustar el manejo. Este fue el primer ensayo que se realizó en el país. El sistema recirculante permitiría ahorro de nutrientes y no contaminaría el suelo. Entre sacos la separación fue de 1.5 mts y entre plantas 0.40 cm. En el sistema cerrado el ordenador controlaba los parámetros de la solución para hacer las correcciones. En Holanda calientan la solución nutritiva y la oxigenan para reincorporarla en el circuito.

Los inconvenientes de este sistema es la diferencia de consumo de agua de acuerdo a las condiciones climáticas. En el sistema abierto el drenaje es un 20% en el cerrado es mayor., o sea que en el sistema cerrado el manejo es mucho más fino y se corre el riesgo por temperatura de quedarse sin drenaje, lo que no ocurre en el ciclo abierto, en ambos se comenzó con 7 riegos y se terminó con 12 riegos diarios.

De noche no se regaba. El tiempo de riego y la cantidad va en relación directa con el sustrato utilizado. Los sacos deben estar cerrados para evitar evaporación y contaminación. Conclusiones: no hubo diferencia en el fruto de descarte en ambos sistemas, mayor tamaño del fruto en el cerrado debido a mayor conductividad por concentración se sales.

En el rendimiento de fruto comercial no hubo diferencias significativas. Los consumo de agua fueron mayor en el abierto. En el sistema abierto se utilizaron 55 litros /kg de tomate y en el cerrado 45 l/kg.

Hasta aquí los ensayos de los pioneros y sus valiosas experiencias que aportaron y siguen aportando los datos correctivos para perfeccionar los modelos, lo que hoy parece novedad mañana ya es história, y esto ocurre con el avance tecnológico vertiginoso que se encarga del resto.

Hoy los invernáculos están robotizados y son controlados por ordenadores que conectados con pequeñas estaciones meteorológicas en los techos de los invernáculos controlan todos los parámetros atmosféricos haciendo correcciones en el clima del interior del invernáculo en base a datos previamente cargados por el agrónomo a cargo.

Los techos semi circulares de gran altura para evitar el problema de temperaturas elevadas en verano son controlados hidráulicamente y se abren o cierran de acuerdo a las necesidades del cultivo y condiciones adversas atmosféricas como fuertes vientos o granizo, o simplemente abren la ventilación en sentido opuesto al que se produce la lluvia.
Fue necesario un poco de historia para entender el gran salto tecnológico que se produjo en tan corto plazo.

El ordenador controla todos los parámetros del cultivo, el riego, los sustratos, la solución nutritiva y los drenajes en cantidad y calidad. Si fuera necesario accionaría ventilación forzada o prendería microaspersores para bajar la temperatura, inyecta los distintos nutrientes en base al paquete indicado para el cultivo y acciona alarmas sonoras en el caso de obstrucciones en cañerías o válvulas, también acciona los riegos programados.
Los invernáculos metálicos tienen amortizaciones de 20 a 25 años, frente a los tradicionales de madera que duran 5 años.

Si bien el costo inicial es mayor a lo largo del tiempo el costo es menor por su bajo mantenimiento, frente a las costosas reparaciones de los tradicionales. Eso no es todo, la capacidad del ordenador permite controlar varios invernáculos con distintos cultivos y sistemas de riego y fertilización al mismo tiempo, incluso invernáculos tradicionales con o sin suelo.

Tal vez lo más destacable sea que esta tecnología ya está en producción en Argentina y sus resultados en la góndola del supermercado cuyos consumidores aún no han tomado conciencia que hace más de un año que están consumiendo pimientos, tomates o pepinos cultivados sin suelo con tecnología de punta.

Autor: Ing. Agr. Adolfo Takahi Amma - Coord. G. Suelos y Agrom.
INTA San Pedro
Información suministrada por: Marcos Dabul - Asesor Agropecuario

 

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