En esta estacionalidad el consumidor inicialmente eligió lechugas criollas, tomates multiloculares tipo platense, zapallitos de tronco, zapallitos tipo
coreanito, y algunas crucíferas (repollos, brócoli, coliflor).
Estas modalidades fueron cambiando con la intensificación del paquete hortícola, aumentando la oferta de lechugas mantecosas, tomate larga vida, coliflores y brócolis híbridos de ciclo más precoz. Actualmente los productores medianos complementan su oferta con producción estacional a campo y anticipan fechas de siembra o plantación bajo invernáculo.
Un aspecto común a ambos sistemas es la optimización de las operaciones de
preparación de mezclas de sustratos para la obtención de plantones hortícolas, destinados al transplante. Otro aspecto es la incorporación de enmiendas orgánicas y fertilizantes orgánicos minerales, de manera de disminuir los de síntesis química.
Las ventajas del transplante de plantines son: acortar el ciclo del cultivo a campo y la de las enmiendas orgánicas, mantener un suelo bien abastecido en macronutrientes asociados a la materia orgánica que permiten demostrar la factibilidad de
este paquete en cultivos de hojas a campo. A su vez, la gran amplitud varietal de especies de lechugas, acompañadas por algunos cultivares de remolacha, puede cubrir un largo período de oferta desde marzo a diciembre, encontrando precios mejores para determinados cultivares en algunos meses y con posibilidades de nichos de mercado para el desarrollo del cultivo orgánico.
Envases, recipientes y mezclas de sustratos para lograr plantines de calidad.
Habitualmente, el
plantín hortícola ideal para ser llevado a cabo el transplante es la resultante de un recipiente adecuado en volumen, de los componentes que integran la mezcla de sustratos, y de la edad de la planta, en cuanto a su peso y relación tallo raíz del plantín.
En el Cuadro 1 se observan materiales, como humus de lombriz, o vermiculita los que suelen ser de características contrastantes. En este sentido, el primero puede ayudar a mantener la humedad, no permitiendo desecamientos del plantín en
el recipiente y presentando además riqueza de fósforo y bases de intercambio. Por el contrario, el segundo presenta mayor macroporisidad, asegurando en la mezcla, agua fácilmente disponible para la joven plántula. En la EEA INTA SAN PEDRO, se están estudiando tres mezclas de sustratos a base de compost o lombricompost, turba y perlita, en las siguientes proporciones : M1 : (33% , 33%, 33%) ; M2 ( 50%, 25%, 25%), M3 (75%, 12,5%, 12,5%) respectivamente. Plantines de lechuga obtenidos en envases
plásticos y de cartón bajo estas mezclas de sustratos, demostraron en las variedades gallega y capuchina un incremento del peso total a medida que se aumentó la fracción de compost o lombricompost en la mezcla ( Fig.1).
Para conocer si el efecto de las mezclas se conserva aún a campo, plantines de estas variedades y otras fueron transplantados en julio, observándose que en la mayoría de los casos las lechugas se comportaron mejor cuando provenían de envases plásticos ( 50 cm3) con relación
a envases de cartón de mayor volumen ( 100 cm3) ( Fig.2). Otro asunto interesante de ver, en la Figura 2, es la mayor producción de las lechugas de tipo capuchina y grand rapids en cosechas de inicio de primavera. En los materiales de lechugas criollas o mantecosas, han demostrado que en cada época del año existen diferentes alternativas varietales.
Enmiendas orgánicas y sus efectos sobre la productividad y calidad de verduras de hojas.
La producción de hortalizas de
hojas se caracteriza por variedades de ciclo corto, gran área foliar, sistemas radiculares poco profundos y adaptabilidad a suelos francos y arcillosos. Además el cultivo de hojas, desde las fases iniciales, utiliza nutrientes prontamente disponibles como el nitrógeno, necesitando contenidos de agua útil por encima del 80 % de la capacidad del almacenamiento del suelo. El nitrógeno puede ser incorporado mediante enmiendas orgánicas tales como: estiércoles, compost, lombricompost. La
distribución del la enmienda en el terreno (incorporada o no), el contenido de humedad de esta, su estado de madurez o humificación, valores de pH, contenido de sales y porcentaje de macro y micronutrientes, son factores determinantes de la calidad de la fertilización orgánica.
Los abonos orgánicos compostados, a pesar de su baja concentración en nutrientes, permiten entregar a los cultivos de hojas los macronutrientes necesarios para el crecimiento, en especial: nitrógeno y fósforo,
pudiendo prescindir en su totalidad de la utilización de fertilizantes químicos. Es decir que, lotes preparados sin excesivo laboreo de suelos, con enmiendas orgánicas adecuadamente obtenidas, pueden junto al transplante de hortalizas, constituirse en una herramienta de manejo que sustente el sistema de producción ecológica.
Experiencias llevadas a campo en la EEA INTA SAN PEDRO utilizando dosis equivalente a 20 toneladas/ha de estiércol compostado, han encontrando incrementos de
productividad sobre lotes testigos sin enmienda orgánica( Figura 3). Por otro lado, en el Cuadro2 , se observa en lechuga cultivar gallega un 32% y en achicoria cv mariana gigante un 36% de las plantas con un peso extra de 350 a 500 gramos, para el tratamiento estiércol compostado . En espinaca F1 424, un 32%, se encontró con pesos medios de hasta 150 a 200 gramos.
La factibilidad del mejoramiento de calidad, del sistema de producción de verduras de hojas a campo y su posibilidad de
reconversión hacia horticultura orgánica, podría ser sustentado inicialmente por las técnicas de transplante de plantines obtenidos bajo sustratos orgánicos y la incorporación de enmiendas orgánicas a los suelos en cultivo, de manera de repercutir, en el precio recibido para los productores y la seguridad de un alimento libre de insumos químicos.