Dr. Cristian Bianchi - Vice Presidente de la Asociación Productores de Carne Bovina Argentina (Aprocaboa)
Dr. Gonzalo Méndez - Gerente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe
Ing. Oscar Alloatti – Secretario de Agricultura y Ganadería de la Provincia de Santa Fe
Dr. Guillermo Nielsen - Economista y Consultor Internacional
Coordinador:
Ing. Angel Girardi – Presidente de Aprocaboa
Ponencias
Dr. Cristian Bianchi
Este capítulo es demasiado extenso como para ser abarcado y compactado en una mesa redonda. Lo que podemos decir desde el punto de vista de Aprocaboa es que desde diciembre estuvimos bregando por la unidad de toda la cadena agroalimentaria y que en consecuencia lo que hoy nos pasa a nosotros repercute en el eslabón siguiente y después en el último que es el consumidor. Si
hacemos un diagnóstico de situación con respecto a la problemática sanitaria y el impacto que puede tener sobre la economía de la agroindustria creo que hoy nos encontramos en un escenario convulsionado. Se ha "libanizado" la sanidad animal a nivel mundial. Hay una explosión y una serie de circunstancias en las que el componente político ha sido el responsable de muchas de las situaciones que han acaecido.
Me voy a referir a la producción ganadera argentina y cuáles son nuestras fortalezas.
Básicamente la de disponer de un sistema pastoril, natural, a cielo abierto, con un bajo, prácticamente nulo, agregado de insumos que podrían ser contaminantes. Contamos con una tradición de calidad en carnes que viene de largos años. Decimos con orgullo que tenemos la mejor carne del mundo. Lo decimos con orgullo y no con culpa porque hay algunos que sostienen que en estas circunstancias tenemos que tratar de omitir estas expresiones porque se pueden tomar como un principio de agresión.
Hace un tiempo nos visitaron periodistas de la cadena televisiva TV3 de Francia, les mostramos nuestro sistema de producción en la estancia La Blanqueada de la familia Girardi. Los periodistas franceses tuvieron conceptos elogiosos sobre la manera en la que fueron recibidos y del sistema de producción que utilizamos. Cuando el informe que hicieron fue transmitido por la televisión francesa generó una reacción de violencia por parte de los productores franceses que después derivó en la quema
de carne argentina en ese país. ¿Por qué? Porque dijimos con orgullo que éste es nuestro sistema, éstas son nuestras razas, ¿quieren venir a compartirlo? Aquí estamos, queremos ayudarlos. Les dijimos que nos sentimos mal en la medida en que a la ganadería vacuna le vaya mal en el mundo. Cuando se cae un mercado por un problema de esta naturaleza, automáticamente se produce un efecto dominó sobre el resto, entonces los perjudicados somos todos.
Argentina terminó de cerrar sus fronteras a la
importación de subproductos cárnicos, concretamente harina de carnes, después del conflicto de Malvinas. Los derivados proteicos, como es sabido, son el primer eslabón de esta crisis epidemiológica llamada Mal de la vaca loca, BSE o Encefalopatía Espongiforme Bovina. Esta enfermedad al tener una evolución demasiado larga, trae como consecuencia que su metodología de diagnóstico y sus consecuencias sean de largo plazo. Inglaterra está empezando a superar la primera parte de la debacle que
sufrieron allá por el año '96, '97. Ellos fueron –y lo digo sin pelos en la lengua- los culpables de omitir la denuncia internacional del problema que estaban acarreando. En consecuencia, exportaron productos y subproductos a terceros países, les transmitieron el problema, y hoy se están registrando los rebotes en esos terceros países, como es el caso concreto de Portugal, Francia, Italia y España. Esto provoca una caída de los precios internacionales por una disminución del consumo y
fundamentalmente, desató el pánico de los consumidores.
La fortaleza de Argentina, es contar con un sistema natural y normas de bioseguridad que se han cumplido, estudios epidemiológicos que consideran al país de bajo riesgo con respecto a esta enfermedad. Hasta hoy Argentina estaba penetrando en los mercados internacionales sustituyendo a las carnes europeas. Esta desgracia que hoy nos ocurre provoca otra vuelta de tuerca en el mercado. Sentíamos que teníamos una oportunidad, pero
encontramos la fragilidad en el control de la fiebre aftosa y esto provocó un banquinazo, que de ninguna manera alcanza la magnitud ni el efecto en los consumidores que tiene la BSE.
La fortaleza de Argentina se centra en su sistema natural, en sus razas y en mantenerse como un sistema cerrado. Ha demostrado a través de un estudio interdisciplinario llevado adelante por los virólogos del INTA y del Senasa que Argentina no tienen Encefalopatía Espongiforme Bovina. En el marco de este
estudio que lleva varios años se hicieron más de 5.000 muestras de cerebros y tejidos nerviosos que demuestran que Argentina no tienen la posibilidad de contraer BSE.
Lo que podemos extraer como conclusión es que tenemos una oportunidad, tenemos que desarrollar los sistemas de trazabilidad porque los consumidores europeos están exigiendo que además de decirles que es carne argentina, les demos carne identificada procedente del establecimiento tal, que recibió tal o cual tratamiento, tal o
cual alimentación y que fue procesada en tal lugar; y que el sistema que utilizamos es un sistema verificable y demostrable. En el futuro Argentina tienen oportunidades para salir de esta crisis.
Dr. Gonzalo Méndez
Venimos a hablar de la situación actual de la provincia de Santa Fe y particularmente de la zona centro, para ver de qué forma esta provincia aporta a la ganadería de la región centro y a la nacional en general.
Haciendo un breve resumen decimos que
de la región centro, 6.700.000 de cabezas corresponden a la provincia de Córdoba y 6.100.000 a la provincia de Santa Fe . La región centro representa el 34% de la producción nacional. La provincia de Buenos Aires tiene un total de 17.000.000 de cabeza que constituyen casi el 37% de la producción nacional.
En la región centro, contamos con 125 plantas frigoríficas de distinta envergadura. Tenemos 48 en Córdoba, 41 en Santa Fe y el resto en Entre Ríos. En santa Fe, de las 41 plantas, 31
tienen fiscalización sanitaria del Senasa, 6 son provinciales y el resto son municipales. Faenan 1.953.000 cabezas, las 6 plantas con control sanitario de la provincia faenan 54.900 cabezas, y las municipales 6.100 cabezas.
Esto nos da la pauta de que en la provincia de Santa Fe más del 90% de las cabezas faenadas tienen un control sanitario a nivel nacional, con tráfico federal, no digo en este momento que es la provincia con mayor sanidad ni mucho menos pero están dadas las pautas. Estos
datos lo que sí que significan es que existe desde ya un mayor costo con respecto a las plantas que no tienen Senasa. En la relación con respecto a otras provincias podemos decir que Santa fe es la que trata de controlar mejor su sanidad, garantizando la calidad de los alimentos.
Con respecto a las plantas exportadoras, Santa Fe tienen 10 plantas, en estos momentos hay tres cerradas. Podemos decir que en la provincia se están elaborando las tres mejores marcas que tiene el país. Marcas de
carne fresca. Las Lilas, Frigorífico Friar de Reconquista, Marca Angus certificada en un frigorífico de Hughes, a través de un convenio que tienen con la Asociación de Aberdeen Angus y la marca Hereford, con la Asociación de Hereford en la planta de Rafaela Alimentos que está en Casilda.
En los últimos 10 años se invirtieron en Santa Fe 310.000.000 de dólares en la industria frigorífica, una cifra que es la más alta del país. 178.000.000 de dólares corresponden a la planta nueva que
construyó el frigorífico Swift Armour en Villa Gobernador Gálvez y 69.000.000 fueron invertidos por el frigorífico Paladini. El resto corresponde a las demás plantas exportadoras que fueron adecuándose a la necesidad de captar nuevos mercados internacionales.
A su vez, la industria del consumo también realizó importantes inversiones para tratar de ir mejorando y acondicionando los productos a un consumidor cada vez más exigente.
El hecho de que en la provincia de Santa Fe existan plantas
dedicadas al consumo, que tienen más de 40 años sin haber cambiado de mano, es un elemento importante para darse cuenta de que en esta provincia la dicotomía exportación-consumo no tiene que ser muy fuerte, porque todas tienen los mismos costos y sin dudas, tienen los mismos problemas.
Los aranceles del Senasa agregan costo y no valor al producto. Los costos de la ley de sellos, ingresos brutos sobre el transporte, ley 5.110, la demora en la devolución de la retención de las
asignaciones que está haciendo el ANSES, entre otros, suman costos. Con respecto a los exportadores, la devolución de la retención a las exportaciones, son todos extra costos que la industria está padeciendo. Son problemas que surgen exclusivamente de políticas locales, no son problemas que corresponden a cuestiones externas.
La falta de control, no sólo sanitario, sino también impositivo y previsional, evidencia el problema más grave que tiene, para mí, toda la industria nacional y
provincial. Es el elemento clave para poder salir de esta crisis. Sabemos que existe la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) que controla a los controlados. No tiene la capacidad o el poder político para poder clausurar las plantas que no cumplen con las disposiciones para comercio de carnes y ganados en el país. También es culpable de gran parte de las cosas que están pasando, no sólo en la ganadería sino también a la industria de las carnes. La falta de decisión para
aguantar las quejas de los empleados de las fábricas que van y le queman neumáticos en el Paseo Colón, no ha permitido sostener las sanciones que correspondían y de esa forma se genera una competencia desleal con aquellas empresas y fábricas que están tributando correctamente sus impuestos y mejorando la sanidad día a día. Con esto se está marginando y complicando el comercio de carnes. Sin duda, ese es otro de los puntos que tendrá que solucionar en conjunto toda la cadena de valor para
poder solucionar el problema de la crisis que vive la industria y la crisis que van a sufrir los productores.
El tema de la aftosa como tiene, como consecuencia inmediata para la industria, la pérdida de mercados, la suspensión de los remates ferias, la restricción en los movimientos de hacienda, la falta de poder acceder a nuevos mercados y la no-certificación de productos. Esto provoca: iliquidez, pérdidas de resultados operativos por tener que reestructurar la venta de carne que estaba
destinada hasta este momento hacia un destino –requiriendo para ello ciertos requisitos y procesos que son más caros (cortes, faenados, packaging, embalaje)- y representan un extra costo que va a ser volcado en el mercado interno.
Otro efecto será la sobre oferta en el mercado doméstico. Empezará a haber sobre oferta en las góndolas, un ejemplo, es que ya se pueden conseguir cortes de pulpa envasada al vacío a 1,99 pesos, feteada y cortada. No hay números que cierren, esto representa
quebrantos sí o sí.
Existe también un importante impacto en los puestos de trabajo, que va a ser muy grave. El problema del cierre de los mercados por la crisis de la aftosa representa el problema de 50.000.000 de dólares que están en danza, entre los envíos que están en el agua viajando, los que están preparados en stock y los que están en puerto, listos para embarcar.
Entendemos que la decisión de la Comunidad (Económica Europea) es paraarencelaria. Es un castigo porque el riesgo de
que llevemos aftosa a Europa es mínimo. La forma en la que mandamos nuestros cortes enfriados y madurados, impide que haya virus vivo. Los protocolos de sanidad que la Argentina maneja son del año '90 y siempre les ha quedado claro que va deshuesada porque somos un país con aftosa y no hay ningún riesgo. Nunca cambió esa situación, en peores épocas de aftosa hemos estado enviando carne. Ellos están reclamando que Estados Unidos levante las restricciones a sus exportaciones, y sin embargo no
tienen esta actitud para con nosotros cuando nos cierran los mercados.
Sumado al tema aftósico, la BSE retrotrajo los precios del corte Hilton, que ostenta los mayores precios de la carne. Los valores descendieron a niveles históricos, casi de pérdida y el veredicto del consumidor fue determinante. El consumidor europeo tiene poder adquisitivo e información, puede optar. Actualmente tiene mucho miedo porque ellos hicieron las cosas mal y las consecuencias las estamos pagando nosotros.
A
Europa va la mitad de nuestras exportaciones bovinas, es decir, que el daño a la industria en estos momentos es muy serio y realmente requiere una acción inmediata y enérgica de las autoridades para plantearlo a nivel Cancillería y Secretaría de Agricultura, de lo contrario la debacle va a ser muy dura.
Entre las medidas a corto plazo pensamos que el Estado debería intervenir para que esos stocks que están en puerto no se vuelquen al mercado interno y así provoquen una sobreoferta de
determinados cortes. La consecuencia sería una baja de toda la cadena de valor.
Tenemos que dejar en claro que no puede haber ganaderos ricos e industriales pobres, ni viceversa. Se trata de problemas de toda la cadena de valor. La falta de integración, la dispersión de la misma, es un elemento que está provocando que la crisis nos golpee muy fuerte.
También creemos que es necesaria la devolución más rápida del IVA a los exportadores, la baja de los aranceles de importación de algunos
países, la liberación del régimen de exportación de cueros -que el presidente el año pasado anunció y hasta el día de hoy nos siguen contestando con una prórroga para la exportación de cueros frescos que se mantendrá hasta finales del 2001- y la aceleración de la devolución de las asignaciones familiares por parte del ANSES que es algo que afecta al chico y al grande por igual.
Creo que son varios los aspectos que confluyen en una crisis estructural de malas políticas y desencuentros entre
la ganadería y la industria, que no viene de este año sino de muchos hacia atrás. Hacer las antinomias ganadería-frigoríficos o exportación-consumo no sirve para nada, los problemas son comunes y se necesita de todos nosotros para controlarlos.
Ing. Oscar Alloatti
Como decían quienes me antecedieron en el uso de la palabra acá hay cuestiones que pertenecen a la estructura del país. Casi sin darnos cuenta la Argentina logró romper el mito de que "no podíamos"
cuando se puso en marcha un plan de erradicación de la fiebre aftosa. Fue como el Mundial de Fútbol del '78 cuando dejamos de ser campeones morales y pasamos a tener algo para mostrar, pero no sólo para mostrar en las fotos, sino también para dejar el antecedente de cómo se hizo esto, porqué se hizo.
Tomando esos criterios de trabajo podemos llegar a tener éxito en varias empresas más, entre ellas una que nos está comprometiendo como nunca: la sobrevivencia de empresas industriales de la
cadena de la carne. Es una situación que no se vivó antes y tiene varias explicaciones. El eje de la explicación está en que los países, cuando tienen cierta política, si se lo proponen la determinan, independientemente de que tengan fundamento o no para soportarla.
Dos días atrás me llamaron de una radio de Francia para preguntar cómo estaba la situación acá. Primero les dije "las vacas son vegetarianas", como dice el doctor Bianchi, segundo les dije "en la Argentina nos comemos 9
vacas de cada 10 y entre otras cuestiones se presentaba la situación de cuánta garantía puede ofrecer un organismo que tiene que firmar o certificar lo que dice que está vigilando.
La cuestión es saber si lo que se dice, se firma y se certifica, se corresponde con lo que está ocurriendo. Nosotros teníamos dificultades de caja en todas las partes de la cadena. La suma que Gonzalo (Méndez) recién estaba citando de dinero transferido al Estado que debe ser devuelto tiene tal magnitud que en
este momento, toda la inversión que hizo la industria frigorífica -en este caso de la provincia de Santa Fe-, estaría pagada sin ningún tipo de financiación externa. Se habría pagado con recursos propios recuperados en los tiempos que deben recuperarse.
Tenemos en Santa Fe una serie de actividades que tienen que ver con estimular a la gente. Hace cuatro años que existe un programa llamado "Carnes Santafesinas" integrado por 500 productores que han logrado mejoramientos sustanciales
en sus producciones y en la calidad de las mismas, con una relación beneficio-costo de 9 a 1 para este proceso. Pero eso no es para ponerse la escarapela y decir: "logramos esta relación que es fantástica". También esto tiene que servir para mostrar que con determinados mecanismos, con ciertas formas de trabajar, es posible hacer cosas, así como fue posible, teniendo una vacuna oleosa, no ver más aftosa en los campos por un largo tiempo.
Creo que la propuesta que tenemos es
trabajar con los sistemas que han dado resultado. Ayer me preguntaban al abrir la ExpoChacra qué pensábamos de lo que hay que hacer en el tema sanitario. Hace un año atrás, el entonces presidente del Senasa (Oscar Bruni) estuvo presente en la reunión de la Comisión Provincial de Sanidad Animal en Santa Fe de la que participaron todas las UEL (Unidades Ejecutoras Locales). La gente allí reunida expresó: "Estamos con dificultades, viene hacienda del norte de zonas sucias a zonas limpias con
garrapatas, y a las garrapatas las vemos, pero si tuviera aftosa, ¿qué pasa?". La propuesta, compartida por otras provincias también, fue rehabilitar el funcionamiento de estas comisiones que en la provincia de Santa Fe ya tienen una ley soporte y que son las UEL
Para nosotros descentralizar no es pasar de Nación a provincia. Es pasar a donde haya que dejarlo para que la cosa se ejecute, si no, no tiene ningún sentido. Que maneje las cuentas un funcionario provincial en vez de uno nacional
va a permitir que lo tengan más cerca para preguntarle y la gente para encararlo, pero eso no garantiza eficiencia. Algunos dicen que el Estado no debe delegar funciones que son indelegables, yo digo que los roles delegables no se transmiten pero los operacionales hay que delegarlos para que las cosas funcionen. Todos ustedes han sido testigos de lo que pasó durante todo este tiempo y cómo se hizo. Muchos dijeron que si no se vacunaba el 100 por ciento de los animales no se iba a poder
terminar con la aftosa. Los epidemiólogos dijeron que tal vez con un 90 por ciento, a lo mejor la sacábamos por el comportamiento de la enfermedad, hay gente que jamás puso el animal en la manga para ponerle la vacuna. Eso se sabía.
Yo estuve poquito tiempo en la Secretaría (de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación), un año y medio. La meta inicial que nos habíamos propuesto en 1992, era erradicar la aftosa, no lo logramos en ese momento pero se logró después.
Hay una cuestión
que es fundamental, ninguna empresa puede trabajar en blanco si se permite que otras no lo hagan. Uno de los factores principales son las cargas impositivas altas. Esto se demostró con la modificación del IVA ganadero. Esto es lo que entendemos los integrantes del equipo que trabajamos en Producción (de la provincia de Santa Fe). Esta es una lucha que la Argentina tienen que dar, si no, no vamos a soportar ningún tipo de situación.
Hace un par de meses atrás Santa Fe anunció que iba a
empezar a trabajar en trazabilidad como provincia y los productores reunidos en las UEL nos dijeron que les parecía muy bien y que ellos estaban dispuestos a sumir el protagonismo para hacerlo. En vez de "vacunadores", serán "caravaneadores". Todavía no sabemos si se usarán caravanas, chips, o qué, pero algo va a tener que haber. Me alegro de que Santa Fe esté un poquito mejor organizada. Esto a la vez nos preocupa, porque ese poquito más de organización significa mayores costos que hay que
soportar en desventaja competitiva cuando se hace. En el equipo que conformamos, en el que también participan representantes de la Pampa Húmeda, está primando la idea de que cuestiones fundamentales se vayan haciendo. Cuando uno va al Chaco o más al Norte, en un despacho de carne le dicen: "Hay carne de Santa Fe", si es o no es, no sé pero el: "hay carne de Santa Fe", es el gancho. Creo que si "Carnes Santafesinas", que así se llama el programa de los productores, llega a ser tomado como
desafío para diferenciar nuestros productos en toda la cadena, será uno de los elementos más importantes, la trazabilidad será otro.
¿Qué le puedo explicar a un productor sobre trazabilidad cuando él me dice "yo quiero la vacuna en vez de la caravana porque con la caravana no me arreglo"? Esta es la franqueza de la cual hay que hablar. Yo he dicho ya hace tiempo que la Nación nos pidió en agosto del año pasado un acuerdo de política de Estado con respecto al tema de la aftosa. Ese
acuerdo se mantuvo pero tenía componentes de ejecución que no se pusieron en marcha y hoy estamos donde estamos.
Para afrontar esta crisis hacen falta no menos de 15 a 20 millones de pesos para volcar al sistema para tener 5.000 puestos de trabajo contenidos en los frigoríficos y que esos establecimientos no tengan que dar diez mil explicaciones que nadie acepta por cheques devueltos Pero que tampoco se convierta en la oportunidad para aquellos que estaban buscando una vía de escape para
colocarse en situación de cesación de pagos u otra figura.
Dr. Guillermo Nielsen
Los organizadores me pidieron que trate de focalizar muy brevemente la cuestión internacional en función del título de esta charla. Acá no hay ninguna duda de las ventajas competitivas de la Argentina que llevaron a que en algún momento el país estuviera entre los más ricos de la tierra. Eso, como todos sabemos, fue hace mucho tiempo.
En la relación entre ganadería y mercado
internacional hay un primer período que comienza en 1926 con la erradicación de la fiebre aftosa en Estados Unidos y la aplicación de sus programas hasta Centro América. Desde entonces, Estados Unidos tiene incluso una oficina sanitaria en el itsmo de Darién en Colombia, después de haber aplicado el rifle sanitario en México y todos los países que llegan, justamente, hasta la frontera sanitaria. Fue un esfuerzo gigantesco que le costó a Argentina una participación pequeña que ya tenía en el
mercado norteamericano.
El problema de la aftosa, de las trabas por la aftosa, es de larga data. No es un tema nuevo y recurrentemente se esbozaron intentos de liberar al país de esta enfermedad. La situación de la ganadería como parte del agro empeoró en forma gradual desde la posguerra porque el desarrollo tecnológico eliminó a la fertilidad de la tierra como factor de competitividad. Todo el desarrollo de la química, de la genética que se da en el período de posguerra va erosionando las
bases de la competitividad de la Argentina en el agro.
En los últimos años, hablamos sobre todo de la década del '90, se empieza a hablar de la globalización. La globalización es un proceso gradual no es algo que empezó en un momento dado y a partir de ahí empieza, es como digo, un proceso gradual cuyo rasgo distintivo en los últimos años es la velocidad de las comunicaciones, el abaratamiento de las mismas y del transporte. Pero básicamente entramos en una lógica distinta de la
organización de la producción en el mundo. ¿Cuál es la lógica en la cual debe jugar la ganadería argentina? Me parece importante resaltar esto porque hay mucha gente que todavía no entendió este tema. La lógica pasa por que los productos per se, están dados en un mercado donde lo que vale es el producto y el contexto.
¿Qué queremos decir con el contexto? No es solamente tener buena carne, tener carne tierna o la mejor carne del mundo como mucha gente vienen diciendo desde hace muchos
años. Tiene que ser carne certificada, de ciertas calidades, que elimine incertidumbres sanitarias, higiénicas y comerciales.
En esta etapa del capitalismo triunfante se necesitan socios confiables, la globalización descansa en los sistemas nacionales de seguridad alimentaria. La globalización descansa en los Senasa del mundo y el mayor activo, el que debemos cuidar con celo es la credibilidad de esos organismos, porque hay algo de lo que no podemos escapar: Necesitamos ser parte de la
globalización, tener un rol en ella. No podemos quedarnos excluidos. Para ello, en ganadería el rol central lo juega el Senasa.
Por otra parte, parecería que en los últimos años en Europa, a consecuencia de la política agrícola común, los excesos llegan a derramarse en la ganadería. Concretamente hacia principios de la década del '80 los productores de alimentos balanceados hicieron lobby
con éxito para bajar la temperatura a la cual hay que tratar las carnes y los huesos para hacer harina de carne, harina de hueso, harina de sangre, etc. Se bajó la temperatura y esta parece ser la base del mal de la vaca loca. El hecho de haber bajado la temperatura con la cual se trataba y se obtenía la harina de carne, permitió que una enfermedad de las ovejas se transmitiera al ganado vacuno, a través de las raciones. Esto que decimos hoy con bastante certeza tardó bastante tiempo en ser detectarlo. No fue una cosa rápida, fue como el SIDA, llevó bastante tiempo entender cómo funcionaba la enfermedad, qué es lo que estaba pasando, porqué estaba muriendo cierto tipo de gente. Esto fue igual. Fue un proceso gradual y tuvo su pico, sobre todo en Gran Bretaña a mediados de la década del '90.
Esto desató uno de los problemas que nos podría haber dado una ventaja competitiva. Primero: el mal de las vacas locas, según los expertos está sólo en la etapa inicial, las exportaciones europeas de harina de carne han llegado prácticamente a todos los países, no a la Argentina porque aquí la carne es muy abundante y barata, entonces no tiene lógica económica importar harinas de carne europeas para hacer raciones.
En segundo lugar: después de la Guerra de las Malvinas hubo un embargo a
la importación de productos por ambos lados, el argentino y el británico. En Gran Bretaña hubo un embargo a las ventas argentinas y esto cortó las exportaciones de reproductores británicos al país, por lo cual, Argentina se ve en una situación bastante única. No hay presencia de las dos fuentes fundamentales de contagio del mal de la vaca loca. Este contexto era, indudablemente, muy favorable a la República Argentina. Paralelamente, en nuestro país se retomó el tema de la aftosa y se lanzó
una campaña que decían, era exitosa. Todo el mundo quiso creer que era exitosa, la fantasía menemista del primer mundo tuvo una presencia en la ganadería a través de declarar al país libre de aftosa y sin vacunación. No hay ninguna duda de que fue una irresponsabilidad colectiva y sobre todo una gran irresponsabilidad de nuestra clase dirigente.
Yo mencioné recién que todavía hoy el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos tienen oficinas que operan dentro de Colombia, en la
frontera de la aftosa para mantener a Estados Unidos sin esta enfermedad, ¿de dónde la Argentina con la debilidad institucional que tiene puede declarase libre de aftosa sin vacunación? Hacer un paso tan fuerte como ese hubiese requerido un fortalecimiento muy grande del Senasa, con un control de fronteras muy importante y aún así soy escéptico. ¿Qué impide que las aves -que pueden transportar el virus- pasen del Paraguay a la Argentina, o del sur de Brasil a la Argentina? Nada lo impide. La
irresponsabilidad viene de no haber vacunado, de haber dejado de vacunar. Fue una irresponsabilidad colectiva y dirigencial sobre todo porque, les recuerdo, que en el Senasa están sentados los representantes de los productores. Nada he escuchado de este tema.
En ese contexto, el gobierno entrante siguió con esa fantasía menemista, porque de golpe el mayor mercado de exportación de carne fresca de los últimos años fue Canadá, para la sorpresa de todos, no Estados Unidos, no Europa como
tradicionalmente lo fue con el mercado alemán. Entonces, hay una situación de incomodidad de las autoridades, de cómo desandar esta fantasía y a la vez preservar el sector.
Los americanos tienen una expresión muy gráfica para esto, no hay nada parecido en castellano sin llegar a la procacidad, pero la verdad es que hoy estamos hasta las orejas y no vamos a salir fácilmente porque se adoptó una política de la mentira como política oficial. Es decir, en lugar de ir a una política de
credibilidad, de preservar en el tiempo este contexto que rodea el producto carne que les mencionaba recién. En lugar de que los certificados argentinos sean absolutamente incuestionables, sobre todo cuando lo que está en juego es la ausencia del mal de la vaca loca; donde lo que hay que tener es credibilidad, en lugar de preservarla y aislar los primeros focos de aftosa hace más de un año gastando 5 millones, revirtiendo la política fantasiosa de no-vacunación, se adoptó una política de la
mentira.
Hoy estamos pagando esas consecuencias. Si estamos excluidos de las listas europeas es porque hace menos de quince días una delegación de técnicos argentinos estuvo en Europa diciendo que no había aftosa. Esta es la factura. Señores: la crisis en la que estamos es muy complicada, si hay algo que se destruye fácilmente es la confianza. ¿Cómo hacemos, desde el punto de vista comercial, para volver al gran circuito de las cadenas de supermercados europeos? ¿Cómo hacemos cuando de
golpe se encuentran sin proveedor? Cualquiera que tenga experiencia en vender a supermercados sabe que es extremadamente difícil volver a venderles. Les puedo garantizar que los supermercados europeos, canadienses, americanos, son mucho más difíciles que Carrefour en la Argentina. Un proveedor que desaparece, es un proveedor que va a tener que hacer muchísimos esfuerzos para volver. Es peor que no haber estado nunca, porque uno queda con la mancha de haber estado y haber tenido que salir.
Todo esto no es fácil, sobre todo en el contexto de la crisis fiscal que tiene la Argentina hoy. Necesitamos por lo menos 100 millones de dólares para poner de pie al Senasa y necesitamos algo que todavía es más escaso: capacidad gerencial, algo que no abunda en la Argentina. Necesitamos gente que sepa organizar y conducir equipos. Perdón por la pálida, creo que tenemos que ver las cosas como son, mi visión de la realidad es ésta.
Creo que aquí hace falta un proceso que no va a ser breve,
de revisión de conductas y de entender realmente la realidad. Culpar de esto a los europeos, perdónenme, creo que no tiene el menor sentido. Sabemos que hay un componente arbitrario pero la pelota la dejamos picando nosotros. En la globalización hay que preservar y fortalecer las instituciones. Las declaraciones de tratar de adoptar política de sabotaje a los productos europeos no hacen sino mostrar una miopía de puntos de vista. Ese es el camino equivocado. Acá lo que hay que hacer son los
deberes. Hay que trabajar y mostrar que se trabaja seriamente en el tema. Es un proceso largo, pero cuanto antes empecemos mejor.