A la hora de analizar las repercusiones de la declaración de Argentina como país libre de aftosa, los especialistas de Aacrea (Asociación Argentina de Consorcios Regionales de experimentación Agrícola) hace proyecciones a futuro sobre las perspectivas del ingreso de carnes argentinas a nuevos mercados. Por tal motivo, se plantean algunos interrogantes sobre el estado de los distintos eslabones que integran la cadena comercial cárnica argentina
¿Qué pasará a partir de
la resolución que declara a la Argentina país libre de aftosa sin vacunación? La pregunta fue lanzada en la reunión "El negocio ganadero", organizada por Aacrea para tratar de caracterizar los factores que condicionan la competitividad de la actividad, por uno de los que más luchó para erradicar la enfermedad de nuestro país: Alberto de las Carreras.
El experto contestó que inicialmente este certificado
nos permitiría acceder a los mercados de Japón, México, Corea del Sur e islas donde tiene importancia el turismo, poniéndonos en un pie de igualdad con EE.UU., Australia y Nueva Zelanda.
Pero la nueva condición significa mucho más a mediano plazo: "Antes de 2000 la Argentina tenía cerrado el 54% del mercado mundial de carne vacuna; nuestro país estaba arrinconado en le mundo. Ahora podrá posicionar mejor en Filipinas, Malasia, Taiwán y otros países asiáticos
diversificando las ventas" resaltó el orador.
También se agregará el mercado europeo, que antes sólo aceptaba cortes sin hueso y ahora deberá admitir todo tipo de carnes y menudencias. Además, estos compradores exigían dejar pasar un período de tiempo antes de despostar las reses, para que se produjera la acidificación de la carne y la muerte del virus de la aftosa. Pero ese proceso no siempre desembocaba en los resultados esperados y una proporción de la faena debía
orientarse a un destino distinto de la exportación. Ese problema desaparece ahora, según el expositor.
La pregunta del millón
¿Cuánto aumentarán las exportaciones argentinas en los próximos años? De las Carreras ensayó la siguiente respuesta global: "Vamos a tener más posibilidades de operación en el mercado norteamericano a través de las ventas extra-cuota estadounidense. Y esto va a ser posible porque el arancel de ingreso a ese mercado para las carnes
ha venido disminuyendo progresivamente", indicó el especialista.
"Por otra parte, en el segmento de productos precocidos la carne argentina va a tener un lugar destacado en el mercado estadounidense, porque en ese segmento la tarifa de importación es muy reducida; también influirá la flexibilización de las normas europeas", proyectó.
Al hacer una aproximación a las cifras de producción, consumo interno y exportación en el presente y en el futuro, De
las Carreras dijo que "los 36 millones de habitantes de la Argentina consumen 2,2 millones de toneladas de carne vacuna por año. El crecimiento de la población es de 1,3% anual. Si no se producen aumentos en el consumo per capita, esta nueva demanda significaría 28.000 toneladas de carne adicionales por año''.
Por otro lado, si se acepta que en el 2000 se exportarán 400.000 toneladas y si se estima un aumento de las exportaciones del 15% en los próximos años, se
requerirían 60.000 toneladas más. Sumando ambos valores se llega a 88.000 toneladas, que requerirían 396.000 novillos gordos a faenar por año, lo que supone un incremento de la matanza del 3%.
¿ Puede aumentar en ese porcentaje la oferta del rodeo nacional? Según De las carreras es posible, aunque requerirá un esfuerzo sostenido para continuar aumentando la productividad del stock. Esto ya se ve hoy en la intensificación que se impone a la cría y a la invernada.
Hacen falta cambios
No obstante, la Argentina sólo podrá usufructuar el reconocimiento de país libre de aftosa sin vacunación en caso de que el gobierno logre controlar la evasión en el sector cárnico y organizar racionalmente la asignación de cuotas de exportación, según De las Carreras.
"Tanto la cuota Hilton como la estadounidense se distribuyen de una manera tremendamente ineficiente", señaló De las Carreras durante la reunión. La cuota Hilton es de
28.000 toneladas anuales, mientras que EE.UU impone un tope de 20.000 toneladas por año. "El año pasado algunos jueces distribuyeron un total de 5.100 toneladas de cuota Hilton pasando por encima el régimen establecido por la Sagpya", indicó el consultor.
"El hecho de que haya jueces que distribuyen cuotas de exportación para evitar que algunas empresas entren en convocatoria o en quiebra es una anomalía fenomenal. El Poder Ejecutivo no tiene porqué
aceptar la invasión de funciones del Poder Judicial", remarcó.
De las Carreras dijo también que otro factor distorsivo fue la asignación, durante el año pasado, de cuotas mínimas a algunos frigoríficos "por el solo hecho de existir". En 1999 se distribuyeron 4800 toneladas por este concepto. "Se trata –afirmó– de algo que no garantiza la eficiencia del sistema".
Cuidado con la evasión
De las Carreras comentó que un
aspecto fundamental para reducir significativamente los niveles de evasión será la incorporación, en el ámbito nacional, de los guardaganados electrónicos.
"El nuevo sistema consiste en un equipo que se instala en una línea de faena para leer el peso de cada animal que pasa por la misma", explicó. "La información ingresada al equipo es leída electrónicamente, para luego enviarse a una central de información de la Sagpya. El costo de estos equipos en el
ámbito nacional sería de unos 9 millones de pesos y se pagaría, en términos de recaudación, en unos pocos meses", argumentó el consultor.
La obligación de competir
En la parte final de su exposición, De las Carreras exhortó a aumentar la competitividad del país y de la cadena comercial de la carne: "La Argentina está en el puesto 41 en la clasificación de competitividad mundial que encabeza EE.UU" resaltó, tras lo cual enumeró los
factores que reducen la competitividad de nuestro país: tasas de interés incompatibles con la inversión, alto déficit publico y baja calidad del gasto, insuficientes garantías jurídicas, pobre educación, escasa inversión en ciencia y tecnología, leyes laborales antiguas a pesar de la última reforma, etc.
"Cuando se compite con otros países del mundo, compite la nación entera, toda la cadena de acciones y responsabilidades que permiten poner el producto en destino, no una
estancia determinada. El país está en marcha en ese sentido, pero a velocidad muy lenta. Hay que acelerar, y para ello hay una gran responsabilidad de la Sagpya y del ministerio de Economía, que deben potenciar el trabajo del sector privado" concluyó De las Carreras.
Un tercio de la industria frigorífica está concursada
Previamente habló Américo Bermejo, titular de la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (CADIF), quien afirmó que el nuevo status
sanitario argentino es un punto de partida para provocar una revolución en la industria: "Los frigoríficos están en condiciones de librar esa batalla con incorporación de capital, pero antes el Estado tiene que definir políticas muy claras que impidan la competencia desleal que hoy sufren los operadores legales" pidió.
A su turno, Ignacio Gómez Álzaga, presidente del Centro de Consignatarios de Productos del País, dijo que en la Argentina hay alrededor de 400 plantas
frigoríficas, pero que no se aplica plenamente la Ley Federal Sanitaria y ello permite que haya fábricas que abastecen al consumo interno pero que no pueden exportar porque no cumplen los requisitos mínimos.
Las plantas orientadas a la exportación, a su vez, no pueden integrarse con el consumo interno porque resultan descompetitivas respecto de los operadores marginales del abasto. "Debe cumplirse con un estándar sanitario mínimo debajo del cual nadie pueda faenar para que
no se produzcan situaciones injustas", concluyó Gómez Álzaga.
Fuente: Aacrea