volver a Página PrincipalPágina PrincipalNewsletterEventos
ComuníqueseClima

 

 

En la ganadería están volviendo a cerrar los números

El especialista en ganados y carnes Ignacio Iriarte pintó un panorama alentador para la actividad. Dijo que se observa una mejora moderada en los precios y que se empieza a ver "una luz al final de túnel". También trazó un promisorio futuro para las exportaciones, especialmente por la posible apertura de mercados asiáticos en el segundo semestre.

Aunque pueda sonar extraño, parece que para la ganadería llegó el tiempo de cosechar. Luego de superar una serie de inconvenientes durante el último año, el sector estaría en condiciones de comenzar a sumar.
"Los números están volviendo a cerrar. Se está observando una mejora moderada de los precios y se puede vislumbrar un panorama positivo para el futuro; se empieza a ver una luz al final del túnel", aseguró en una entrevista Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero y especialista en temas relacionados con la actividad.

Un cambio estructural

"Un análisis retrospectivo del mercado ganadero muestra que en el último trimestre de 1999 se dio un pico extraordinario de oferta y que luego aquélla se redujo en aproximadamente 10%, lo que dio lugar a incrementos de precios del 7 - 8%. Si esta mejora se consolida, los números de la ganadería vuelven a ser atrayentes y prometen márgenes competitivos con los de la agricultura", pronosticó Iriarte.

Según su opinión, la gran oferta primaveral fue el resultado de la intensificación de la actividad que tuvo lugar en los últimos años, que permitió comprar terneros de destete y cargarlos gordos con 360 - 380 kilos en noviembre-diciembre. Esta tanda de novillos jóvenes se superpuso con la de animales viejos, proveniente de invernadas largas, que también llegaron en ese momento al mercado. Este pico de oferta en el último trimestre -en vez de octubre como era tradicional- y el faltante posterior pueden significar un cambio estructural en la ganadería argentina y determinarían que en el futuro el sistema se cargue en el primer semestre y se descargue en el segundo.

La oferta disminuyó en febrero porque se redujo la disponibilidad de novillos de uno y dos años y porque los feed lots declinaron su actividad. La menor disponibilidad, junto con el inicio de la salida de la recesión y el regreso de mucha gente de las vacaciones, crearon las bases para la recuperación de valores, según Iriarte.

De cara al futuro estima que si la actividad económica continúa recuperándose y si se mantiene la oferta moderada, se habría dejado atrás el piso de los precios. Iriarte no espera gran faena de novillos en el 2000 porque el stock aumentó sólo un millón de cabezas durante el ciclo de altos precios. Y la matanza actual sería insuficiente para atender la demanda si se recuperan la actividad económica y la exportación.

Iriarte también justificó su visión optimista recordando que la nueva condición sanitaria de la Argentina permitirá la apertura de los mercados de Oriente en pocos meses, entre los que figuran Japón y Corea. Al contrario de lo que se cree, estos países integran una parte importante de sus importaciones con carne pastoril, que la Argentima puede proveer. Advirtió, sin embargo, que sus autoridades son muy lentas para otorgar permisos de importación pero, como contrapartida, son muy fieles con los compradores una vez acreditados.

El consumo interno no decae

Uno de los puntos que Iriarte observa como positivos a la hora de evaluar el camino que recorrerá el sector, es que la demanda interna no detiene su ritmo. "Cuando se mide el consumo per cápita y se lo relaciona con los precios que paga la gente por la carne en el mostrador, se obtiene una cifra muy superior a la de los años anteriores. "La carne debe ser el único producto de consumo masivo en el que los particulares continuaron gastando lo mismo o más que antes, aún en plena crisis. En otros productos, como el pollo, se alcanzó un pico de consumo de 30 kilos por habitante, que luego cayó a 25. El gasto de la gente en pollo bajó y el de carne vacuna aumentó", sostiene Iriarte.

Oferta estancada

El analista agregó que "el negocio de la carne vacuna no conoce los stocks; funciona sin ellos". Durante el período octubre-noviembre-diciembre de 1999 se alcanzó un consumo per cápita anual muy cercano a los 80 kilos, mientras que un año atrás, con una situación económica mucho mejor, estaba en 55-57 kilos. Este comportamiento lo lleva a pensar que en la Argentina hay una demanda insatisfecha de carnes, porque hay cada vez menos hacienda. "Hace 20 años había 65 millones de cabezas, mientras que hoy no se superan 49 millones. Lo que nos cabe a los productores, que es producir cada vez más, no se está haciendo; nos estamos dedicando al tambo, al algodón, a la soja o a la forestación", advirtió.

Y continuó: "Si se analiza cualquier otro producto agropecuario se observa una tendencia a aumentar; en la ganadería, en cambio, pareciera que, a largo plazo, la producción de carne está en retroceso y que este alimento se está volviendo un bien escaso. La manifestación de escasez más notable se produjo en 1998, cuando se combinó esa baja con el retiro de la oferta por parte de los productores. En ese momento se tocaron precios absolutamente increíbles del novillo a 1,30".

Por otra parte, Iriarte ve un cambio de tendencia estructural en la disponibilidad estacional de ganado. "Históricamente, la oferta de hacienda tenía un pico muy importante en octubre, que ahora se está corriendo hacia noviembre-diciembre y parte de enero. Las cifras de faena del Senasa demuestran que se pasó de 290.000 novillos mensuales en 1998 a 370.000 a fines de 1999", indicó.

"En febrero se observó una mejora del 7 u 8% en los precios, básicamente por una reducción del 10% de la oferta. Y como los operadores trabajan con márgenes que aún son históricamente excepcionales, pueden resignar parte de aquéllos para mejorar el precio que pagan por la hacienda", dijo.

"En los años donde se dieron todas las cosas a favor y con precios muy altos -1997 y 1998- el stock sólo creció un millón de cabezas, de 48 a 49 millones; ese crecimiento ya se detuvo, con lo cual se enfrenta la nueva década con un stock que no permite faenar más que 13 millones, lo que es completamente insuficiente si se recupera la actividad económica en la Argentina o el mercado internacional", explicó.

Exportaciones en alza

De acuerdo a lo que dijo durante la entrevista, para Iriarte las exportaciones también tienen un interesante potencial de crecimiento. "Hoy la exportación es más factible que nunca. Dentro de seis u ocho meses a podemos pensar en venderle a Japón, el mercado más poderoso del mundo en materia de importación de carnes. Y sin cuota; el único límite que se nos va a poner será nuestra capacidad comercial. Japón es un país que no tiene cuotas", dijo entusiasmado.

Desde ya, la entrada a este tentador mercado no será un trabajo simple. Para Iriarte, será fundamental que se encare un proyecto de promoción de las carnes argentinas en ese mercado, aunque también destaca como fundamental la tarea que le corresponderá a los productores, que deberán comenzar a trabajar "para lograr un novillo un poco más pesado", mientras que la industria deberá apuntar a "aumentar su eficiencia y producir la carne que quieren los japoneses".

Las posibilidades que nos da Japón son enormes. "Entre carnes y achuras, el mercado japonés compra unos 3000 millones de dólares; importa 600.000 toneladas de carnes. Es un país que nos puede comprar un volumen muy interesante y podemos colocar nuestro producto mucho mejor que en cualquier otro destino", afirma.

Fuente: Revista de los Crea

 

Sobre e-campo | Confidencialidad | Condiciones de uso | Publicidad
Copyright
© 2000 E-campo.com S.A. Todos los derechos reservados
www.e-campo.com | info@e-campo.com