En tanto, el Congreso de la Nación sigue en mora respecto de este tema, al no
prosperar los proyectos tendientes a castigar con mayor eficacia este tipo de delitos.
Por la noche, jinetes clandestinos avanzan sin hacer ningún ruido por el campo, y sólo la Luna, los perros y las ventanas cerradas son testigos de la acción. Los alambres son cortados, y el ganado robado y trasladado a un lugar incierto.
Esta es una sucinta descripción de uno de los flagelos que más ha golpeado al sector ganadero del país: el abigeato, conocido en la jerga del campo como
"cuatrerismo".
Antiguo como la propia producción ganadera, en pleno siglo XXI el cuatrerismo sigue siendo en la Argentina -a pesar de las pérdidas que acarrea- un delito excarcelable. El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y ex senador radical, Antonio Berhongaray, no se anduvo con chiquitas al asegurar que el robo de animales "tiene protección política", y que entre los legisladores no hay consenso para legislar sobre este problema.
"Recuerdo que en el Senado presenté un proyecto, fruto de un estudio de dos años, y de reuniones con productores, y donde todo el sector agrícola apoyaba la medida. Eran un clásico en las sesiones del Senado durante 1997 y 1999 esas reuniones en la Comisión de Agricultura y Ganadería. Pero cuando la iniciativa se trató sobre tablas, el justicialismo rechazó el proyecto", explicó el ahora funcionario delarruista, aún con el sabor amargo de esa derrota política.
Las palabras del ex
legislador pampeano sirven para describir lo que sucede con el tema del abigeato en el Congreso, pues si bien el año pasado la Comisión de Legislación Penal de la Cámara baja aprobó un proyecto para que se modifique el artículo 206 de Código Penal, vigente por la Ley 23.077, -norma surgida de la última dictadura militar-, las puertas del tercer milenio encuentran al cuatrerismo de igual manera que en la Argentina del 1800; sin consenso para legislar.
Ganado al por mayor
Al momento de explicar qué es el cuatrerismo o abigeato, los especialistas parten de un principio básico; al separar el mercado negro de aquellos que sólo roban por hambre.
Si bien el robo de ganado es sufrido por los productores agrícolas de todo el país, estos hechos se registran con más frecuencia en la provincia de Buenos Aires, beneficiados por un escaso control policial, donde la única excepción es la localidad de Brandsen, donde sobresale la tarea de los agentes de la División de
Cuatrerismo, perteneciente a la policía provincial.
El "modus-operandi" de los cuatreros es igual en todo el territorio argentino. Llegan al campo a caballo a la medianoche, llevándose la mayor cantidad de animales posible, para luego venderlos al frigorífico de la zona, o también a particulares, como es el caso especial de los criadores de perros.
Lejos de los días en que presidía la Sociedad Rural, el diputado de Acción por la República Guillermo Alchourón se unió a los
legisladores que no se calla nada al momento de hablar del cuatrerismo.
"En general al animal robado se lo cuerea, se saca su parte útil, y lo demás queda en el campo. Pero cuando el robo es muy grande, soy de los que creen que puede estar metido alguien de la policía, aunque estoy seguro de que el autor intelectual siempre es el carnicero o el frigorífico donde entra esa hacienda", explicó.
Entre los animales preferidos de los cuatreros se encuentran vacas, ovejas y sobre todo
caballos, como reafirmando una de las principales leyendas agrícolas, de que la carne equina hace crecer más fuerte al perro de raza.
"No es ninguna novedad para la gente del campo ver en los criadores perrunos patas de caballo colgadas de los árboles", expresó el flamante presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara baja, el radical Héctor Romero.
Sin embargo, también es habitual ver tirados en los campos gran cantidad de terneros... por el hambre que suele
golpear a quienes viven cerca de los establecimientos ganaderos.
El ojo legislativo
El diputado Alchourón apeló a su larga experiencia como productor agropecuario para señalar que "el tema es complejo, y existe lo que yo llamo indefensión rural, porque no es lo mismo un delito que se comete en la Avenida Corrientes, que uno en el campo, porque no hay posibilidad de vigilancia o de custodios. El abigeato no atenta directamente contra las personas, sino
contra su patrimonio".
Indicó que "el tema está frenado en el Congreso, porque es una cuestión no sólo de legislación sino también cultural. En la Argentina se piensa que el cuatrerismo se produce porque al ganadero le falta un perro, y no nos damos cuenta de que se trata de una invasión al campo y a su trabajo".
Similar opinión expresó el radical Romero a Parlamentario, al puntualizar que "actualmente el ganadero se siente muy desprotegido. Por eso creo que no es sólo
en el Congreso donde se tiene que dar el tema. Hay muchos responsables, porque en el país la cuestión de cuatrerismo no es tratada como se debe".
Las palabras de Romero quedaron en el tintero para otro debate: el de elevar la Secretaria de Agricultura de la Nación al rango de Ministerio.
Metamorfosis política
Seguramente si los tiempos políticos fueran más rápidos la ley de Ministerios estaría encaminada a otra modificación. Es que a pesar de levantar banderas
diferentes, los diputados Guillermo Alchourón y Héctor Romero, como así también el senador radical Néstor Rostan, son partidarios de elevar la Secretaría de Agricultura al rango de Ministerio.
"Es cuestión de reflexionar sólo cómo hace un secretario de Agricultura para plantear ante los ministros problemas como el cuatrerismo, si para sentarse en las reuniones de gabinete sólo puede ir si es invitado por el Presidente. Nosotros tendríamos que ser los campeones de la agricultura, y no
tener que pensar en temas como el robo de ganado. No se entiende cómo la construcción, sí tiene su ministerio, como es el de Infraestructura y Vivienda, y el sector agrícola no", dijo Guillermo Alchourón.
Conocedor de esta problemática por su condición de titular de la Comisión de Agricultura y Ganadería del Senado, el radical Néstor Rostan cree que elevar la Secretaría a Ministerio no es sólo una cuestión de rango, sino también de peso.
"Para encontrar soluciones al abigeato,
por ejemplo, Agricultura necesita, entre otras cosas, de políticas coordinadas con el Ministerio de Economía, y no estar subordinada. No es bueno para el país que Economía maneje al sector agrícola y ganadero", sentenció el reemplanzante en el Senado de Antonio Berhongaray.
El abigeato abrió una serie de debates en el Congreso, pero mientras los legisladores se ponen de acuerdo por dónde empezar, los cuatreros siguen transitando silenciosamente los campos, provocando serias pérdidas a
los productores.
Por Emiliano Vidal
Fuente: Revista Parlamentario