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Terneros: Generalidades del consumo en pastoreo El consumo de alimento que los rumiantes realizan en condiciones de pastoreo es el resultado de una compleja interacción entre la pastura, el animal y el entorno. El estudio del mismo permite destacar factores relevantes y esbozar mecanismos por los cuales el animal lo
regula. Los conocimientos generados son integrados en modelos conceptuales primero y en modelos cuantitativos después, mejorando la interpretación de la información experimental y la detección de aspectos que requieren investigación. Los resultados de simulaciones empleando estos modelos también pueden ser utilizados con fines predictivos. Factores que afectan al consumo de forraje en condiciones de pastoreo Muchos factores propios de la pastura influencian el consumo
de la misma y pueden ser clasificados como nutricionales y no nutricionales (Poppi, Hughes y L´Huillier, 1987). Estos factores condicionan la respuesta animal potencial (definida como el producto del consumo de alimento y la utilización del mismo para mantenimiento y producción; Ulyatt, 1973). Por lo tanto, en este trabajo se asumirá que la calidad de la pastura representa la sumatoria de ambos grupos de factores. Además el consumo de pastura varía con la estructura de la pastura, las
especies de la pastura y el estado fisiológico del animal (Poppi, Hughes y L´Huillier, 1987). La importancia de estos factores es afectada por decisiones de manejo que involucran carga animal, método de pastoreo y suplementación. Factores nutricionales Entre estos factores se destacan la digestibilidad (de la materia seca o de la materia orgánica del mismo), la tasa de pasaje y el contenido de proteína y minerales del alimento (´t Mannetje y Ebersohn, 1980). La
tasa de pasaje está influenciada por la velocidad de ruptura del material consumido, la cual depende del tipo de planta (es mayor en leguminosas que en gramíneas) y de la fracción de la planta (es mayor en hojas y pecíolos que en tallos). El mayor consumo de hojas que de tallos de igual digestibilidad (Laredo y Minson, 1975) se debería a esta última característica. Factores no nutricionales Estos factores inciden en el comportamiento ingestivo. El mismo es generalmente esquematizado
mediante la siguiente ecuación: Consumo = IB x RB x GT Donde IB representa el tamaño (peso) de bocado, RB representa la tasa de bocado (mordiscos) y GT representa el tiempo de pastoreo (Allden y Whittaker, 1970). De estos elementos el tamaño de bocado es el más variable (Hodgson, 1981), siendo afectado por la estructura de la pastura, la accesibilidad de los elementos preferidos y la cantidad de material que el animal puede abarcar en un movimiento de prehensión. El GT
cobra especial relevancia en el ternero dado que la extensión del mismo es la que le permite compensar la disminución en RB al tornarse mas limitante la cubierta y mantener su nivel de consumo (Ferrer Cazcarra y Petit, 1995). La descripción de estos elementos ha sido presentada en numerosos trabajos y revisiones (ej. Hodgson, 1982; Ungar, 1996; Galli, Cangiano y Fernández, 1996, de Faccio Carvalho, 1997). La selección del material consumido ha sido asociado con los siguientes factores: las
especies de plantas presentes, el estado de madurez del material verde (´t Mannetje y Ebersohn, 1980), la concentración de carbohidratos solubles (Dove, 1996), la presencia de bosta y orina, la distribución en el terreno de los componentes preferidos (´t Mannetje y Ebersohn, 1980), la distribución vertical de los componentes de la planta (que implicaría una selección pasiva entre hojas, pseudotallo y material muerto o leguminosas y gramíneas; Hodgson, Mitchell y Clark, 1994) y aspectos
olfativos/gustativos intervinientes en un proceso de aprendizaje que incluye la imitación del comportamiento de la madre y de otros individuos del grupo (Launchbaugh, 1996) y que es reforzado por fenómenos postingestivos de digestión (Provenza, 1995). Según Black y Kenney (1984) la selección está fuertemente influida por la densidad de la pastura y la tasa de consumo que el animal puede lograr en un determinado sitio de la pastura. Carga animal Contrastando
con el alto número de trabajos que evalúan la relación entre la carga animal y la performance animal, la información referente a la relación entre la carga animal y el consumo es prácticamente inexistente. Según Langlands y Bennett (1973) el consumo no es afectado por la carga animal per se, sino que este se reduce con altas cargas animales debido a una limitación del forraje disponible. Los trabajos que han evaluado el efecto de la asignación de pastura sobre el consumo son relativamente mas
frecuentes. En general la relación entre el consumo individual de pastura y la asignación de pastura (por ej. g de materia orgánica/kg de animal en la figura 1) es curvilínea (Hodgson, 1975; Baker, 1978; Lantinga, 1985), aunque relaciones lineales también han sido reportadas (ej. Penning, Hooper y Treacher, 1986).
Figura 1. Relación entre asignación y consumo de pastura. Fuentes: Baker (1978) y Lantinga (1985).Cuando se considera el consumo por hectárea, este resulta altamente relacionado con la carga. La carga animal puede ser expresada como animales por hectárea, peso vivo animal por hectárea o peso metabólico animal por hectárea. La relación entre
ambos resulta lineal mientras el consumo animal es poco afectado por la carga animal. Cuando el consumo individual s as declina marcadamente al aumentar la carga, la relación entre el consumo por hectárea y la carga animal resulta curvilínea (Langlands y Bennett, 1973). Sin embargo, estudios teóricos sugieren que la relación es mas compleja (Johnson y Parsons, 1985a). En la figura 2 se puede apreciar que la relación es lineal hasta que se supera la capacidad de crecimiento de la pastura,
luego de lo cual se produce un nuevo equilibrio. En esta última situación el consumo individual sería severamente limitado por la estructura de la pastura. La relación entre el consumo por hectárea y la carga animal también varía en función de factores climáticos estacionales como radiación, longitud del día y temperatura. Además, en ciertas condiciones (determinadas por estos últimos factores), el consumo por hectárea puede diferir según la carga animal se incremente o se disminuya. Algunos
aspectos de estos trabajos teóricos deben ser interpretados con cautela. Por ej. la existencia de linealidad en un amplio rango de carga animal (poco acorde con las observaciones experimentales) está determinada por las ecuaciones de consumo individual empleadas, las cuales pueden ser discutidas y mejoradas.
Figura 2. Relación teórica entre la carga animal y el consumo por hectárea (Johnson y Parsons, 1985a).Regulación del consumo El consumo en confinamiento puede ser limitado por la concentración de metabolitos en el flujo sanguíneo o el volumen contenido en el tracto digestivo (Baile, 1975). El límite superior estaría dado por la tasa a la que los metabolitos son removidos, los
cuales reflejarían las demandas del animal determinadas por sus necesidades de mantenimiento y su potencial de crecimiento y producción. En pastoreo además interviene la estructura de la pastura como determinante del tiempo que necesita el animal para pastorear (Hodgson, 1977), actividad que compite con otros usos del tiempo. Estos aspectos de la regulación del consumo, referidos generalmente como
"físicos", "metabólicos" y "comportamiento ingestivo", ocurren simultáneamente y serían integrados a nivel del sistema nervioso central. Según Forbes (1995), los metabolitos en el flujo sanguíneo y ciertos mensajeros químicos actúan estimulando directamente el sistema nervioso central. Los receptores nerviosos ubicados en las vísceras transmiten al cerebro información concerniente a
parámetros como la acidez estomacal, la temperatura abdominal y la distensión de diferentes porciones del tracto gastrointestinal. En respuesta a estas señales la parte inferior del cerebro responde controlando los niveles circulantes de hormonas metabólicas (que incluyen a la hormona de crecimiento, insulina y glucagón), y activando los centros superiores que gobiernan la iniciación, continuación o cese de la alimentación. Información del ambiente es generada por sentidos especiales
influenciando el control básico de la alimentación, el cual es ejercido por los centros inferiores. Integración de los conocimientos La mayoría de las hipótesis relacionadas con el consumo han sido formalizadas como modelos cuantitativos que comparten axiomas y estructuras comunes (Laca y Demment, 1996). Existen varias posibles aproximaciones que pueden clasificarse (Thornley y France, 1984; Thornley et al., 1994) como: Empíricas (de tipo descriptivo),
Teleonómicas (se asume que el sistema está orientado a un objetivo) o Mecanísticas (de tipo reduccionista, se explican los fenómenos de un nivel de resolución en función de los fenómenos del nivel de resolución subyacente). Independientemente de la aproximación, algunos autores explicitan a la simpleza como uno de sus objetivos al construir el modelo (ej. Newman et al., 1995; Thornley et al.,1994; Sauvant, Baumont y Faverdín, 1995). Esta sencillez pretende mantener la
claridad conceptual del modelo o facilitar su utilización dentro de modelos que solo necesitan una predicción del consumo. La simpleza del modelo de consumo se logra limitando el alcance del mismo. Para ejemplificar lo anterior: el modelo mecanístico de predicción del consumo de forraje por vacunos en pastoreo elaborado por Hyer et al. (1991ab) incluye información de pastoreo y un submodelo de digestión ruminal, pero solo considera
mecanismos de control físico y condiciones de estado estable, ignorando la estructura de la pastura, los requerimientos nutricionales y el comportamiento ingestivo de los animales. Por su parte el modelo mecanístico de consumo y actividades masticatorias de ovinos construido por Sauvant, Baumont y Faverdín (1995) explica esas variables integrando aspectos de control físico y metabólico pero limita su alcance a animales en confinamiento.
Modelos de costo-beneficio (agrupados dentro de los modelos teleonómicos por considerar que el animal se orienta a optimizar sus transacciones energéticas) sugieren que para animales en pastoreo el limite superior de consumo diario no depende de limites fisiológicos animales o restricciones estructurales de la pastura, sino del comportamiento animal tendiente a maximizar la relación beneficios menos costos (Thornley et al., 1994). Estos modelos están de acuerdo con otros modelos
teleonómicos de tipo estocástico (incluyen factores aleatorios en la generación de sus soluciones) que explican la selección de dietas a través de la hipotética existencia de dietas óptimas (Newman et al., 1995). Estos esquemas permiten abordar aspectos del comportamiento determinados, al menos parcialmente, por el sistema nervioso central y sobre los cuales el conocimiento no es suficiente para una descripción mecanística (Thornley et al., 1994). Pero debe tenerse presente que estas
promisorias construcciones, como otras, son aproximaciones ficticias ya que en la naturaleza la optimización tiene objetivos y limitaciones desconocidos (Emmans y Kyriazakis, 1995). En un modelo de sistema de producción animal, la aproximación mas apropiada como submodelo de consumo dependerá del objetivo perseguido al construir el modelo. Entre los aspectos que se deben considerar se encuentran el nivel de resolución
deseado para representar los fenómenos biológicos, la necesidad de simular el efecto del consumo sobre la pastura (por ej. sobre la dinámica de crecimiento y senecencia de la pastura) y la disponibilidad de información. Respecto a este último punto, adquiere especial relevancia la metodología empleada experimentalmente para la determinación del consumo de forraje en pastoreo ya que la información generada permite la parametrización de los modelos y la posterior validación de los mismos.
Errores debidos a falta de precisión o la existencia de sesgos en los resultados podrían ocultar o magnificar la importancia de los diferentes factores que inciden en el consumo de alimentos. Sin embargo, debido a que la precisión y exactitud de una técnica solo pueden ser referidas a las determinaciones realizadas empleando otra técnica, se desconoce que metología es la mas conveniente.
Extraído del trabajo "Nutrición de terneros en sistemas pastoriles: predicción del consumo de alimentos" Autor: Héctor S. Enrique - XI Curso de Postgrado en Producción Animal - INTA Balcarce Fuente: Producción animal |