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Carne Ovina Patagónica: Productores e industriales en busca de nuevas alternativas

Los Sistemas Productivos de la Región Patagónica, y en particular los asociados a la Provincia de Chubut y sur de Río Negro, tradicionalmente se han caracterizado por su perfil lanero, específicamente como productores de lanas finas (por debajo de 23 micrones).

En este esquema normalmente la producción de carne se la visualizó como un componente secundario, y en base a ello no se incorporó dentro de las estrategias empresariales, la búsqueda de esquemas que mejoren la participación relativa de este rubro,  permitiéndole dar mayor seguridad al sistema productivo en su conjunto.

Dentro del contexto global que enmarcó la economía de nuestro país durante décadas, y fundamentalmente bajo un esquema económico poco transparente y errática, que en muchos casos actuó enmascarando ineficiencias tecnológico-productivas a partir de artilugios financieros, incidió fuertemente en la actitud de los productores, desmotivándolos entre otras cosas a trabajar en la búsqueda de alternativas mejoradoras debido a la falta de previsibilidad.

En la década del 90 a partir del trabajo mancomunado de los Productores, del Estado Nacional (INTA-Sagpya) y los Estados Provinciales, se avanzó sostenidamente en la búsqueda de soluciones estructurales a los problemas del Sector Ovino,  y en particular en la faz productiva, se trabajo con una visión de cadena de producto, en la consolidación de dos Programas de gran importancia:

1-PROLANA: relacionado al Mejoramiento de la Calidad de Lana,

2-Carne Ovina Patagónica: un programa que intentaba mejorar el posicionamiento de la Carne Ovina tanto en el mercado interno, como en el mercado externo.

De los dos Programas mencionados, el PROLANA aún con dificultadas avanzó en los objetivos planteados inicialmente, y con la colaboración de todos los integrantes de la Cadena Productiva: Productores, Empresas de Servicio de Esquila, Exportadores, Industriales, Estado, se puede decir que se ha consolidado,  mas allá de la necesidad de continuar sosteniéndolo y fortaleciéndolo.

En cambio no sucedió lo mismo con el programa de Carne Ovina Patagónico, que después de un fugaz crecimiento sostenido fundamentalmente por empresas del sector industrial de la carne,  sin la articulación necesaria con el sector productivo, y aprovechando la incapacidad de las estructuras del estado para efectuar un adecuado control y seguimiento de las pautas de calidad prefijadas, se diluyo y desapareció en el tiempo.

Esta situación determinó que en diferentes momentos, y en diferentes zonas se intentara retomar las bases de este Programa, que de por si son buenas más allá de lo perfectible de las mismas, con distintas iniciativas individuales que no pudieron concretarse en los hechos. Esto se debió fundamentalmente, tanto  a la debilidad en el proceso de Integración Horizontal de los Productores, como fundamentalmente en la vinculación entre Productores y Sector Industrial.

Tomando como referencia tanto lo ocurrido con Carne Ovina Patagónica, como con los intentos individuales que se tenia conocimiento, durante el año 1999 un grupo de productores ovinos de Chubut, fundamentalmente de la zona de Trelew y de Comodoro Rivadavia, avanzaron en la definición de un esquema que a diferencia de los anteriores, avanzará en la medida de poder concretar inicialmente la relación con el sector industrial, con el cual se acordara un esquema productivo integral que asegure el funcionamiento de toda la Cadena de Producción, y se definan pautas claras en los aspectos que hacen a la distribución de beneficios.

Del trabajo iniciado el año pasado, quedo el camino allanado para que durante este año se contiuaran las conversaciones entre un sector de productores de la zona de Trelew, que han conformado una ACE (Agrupación de Colaboración Empresaria), y los titulares de una planta frigorífica habilitada para exportar a la CEE. Se realizaron varias reuniones de trabajo en las cuales se identificaron los procesos que implicaría este esquema pensado inicialmente para la exportación de Corderos; se analizaron los costos operativos y de exportación;  se evaluó la factibilidad operativa de la planta, etc., trabajo que en todo momento se realizó entre los representantes de ambos sectores: Productores - Industria.

Dentro de las definiciones importantes que el Grupo adoptó, es que el objetivo primario de la experiencia es la exportación, y particularmente la exportación de Corderos. En este punto se trabajó fuertemente en base a posicionar el tipo de Cordero que se obtiene en general de nuestros campos, los cuales para la Provincia del Chubut que tiene como raza  base al Merino Australiano, son animales con peso de faena promedio de unos 10-11 kg. (res al gancho), y por lo tanto hubo que trabajar en la definición de los cortes que se adaptan a este tipo de animal  y que permiten una mejor presentación de los mismos, pensando en un nicho de mercado muy especial (speciality).

Clarificado este punto se paso a la búsqueda de los interesados en este tipo de producto, con los cuales resultaba necesario trabajar en forma conjunta el tema de la presentación de nuestros cortes, ya que el mercado de la CEE debido a la presencia hegemónica del cordero de Nueva Zelanda, está acostumbrado a una presentación diferente, que no se adapta al tipo de animal que se dispone localmente.

Con este objetivo, se acordó con una firma Europea, específicamente de Francia,  enviar una muestra de los cortes para su evaluación y definición final. Para ello durante la ultima semana de Octubre se procedió a la preparación de los cortes de 10 Corderos con características normales de la producción posible de nuestra zona (promedio general 10,5 Kg, con valores entre 8kg. y 11 kg./res), los cuales fueron despachados vía aérea a Francia.

Foto 1: Corte de Lomitos de Cordero. Se presenta en bandeja con un peso promedio de 0,700 kg/bandeja.

Los cortes definidos para este tipo de animal tratan de complementar tanto los aspectos que hacen al tipo de animal que se dispone,  con los hábitos cambiantes de los consumidores, quienes actualmente se inclinan hacia el consumo de productos sanos, con bajo nivel de grasas, bajo nivel de colesterol, y por otro lado la tendencia creciente a disponer de productos de fácil utilización para su cocción y posterior consumo.

Sin duda que el camino iniciado no será nada fácil y deberá trabajarse muy fuertemente en diferentes aspectos, los estrictamente productivos que permitan mejorar la disponibilidad de corderos de faena, aumentando los porcentajes de señalada y la tasa de extracción posible; el fortalecimiento de la Integración Horizontal entre productores; y la consolidación de la Integración vertical entre Productores e Industria.

La situación económica general determina que los actores de los sistemas productivos asuman los desafíos que permitan transformar la Crisis en Oportunidades Concretas, con todo lo que ello implica, o bien asumir una actitud pasiva y expectante. 

Se entiende que el camino iniciado y los pasos dados hasta el momento, permiten augurar que el Proyecto se transforme en poco tiempo en una realidad, lo que sin duda mejorará las expectativas del sector, al disponer de un camino alternativo, que mejora la participación de la Carne en la ecuación económica global de los Establecimientos Ovinos de la Patagonia, y por ende en el Ingreso Neto de los mismos.

Fuente: Area Información NP S.A
 

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