volver a Página PrincipalPágina PrincipalNewsletterEventos
ComuníqueseClima

 

 

Las lanas ante un mañana mejor

Para el doctor Enrique Monforte, gerente de la Federación Lanera Argentina, después de muchos años de precios deprimidos el panorama tiende a mejorar para el sector. Funda sus expectativas en que se espera una mayor demanda ante una menor oferta mundial.

Además, destacó la reconversión de la producción al aumentar su eficiencia, eliminar costos innecesarios, bajar los indispensables, buscar mayores economías de escala y maximizar los ingresos. Durante el transcurso de una entrevista el especialista sostuvo que, todo esto, "se hizo con creces".

Los especialistas sostienen que se vislumbra un mejor horizonte para las lanas ¿esto es así? ¿Cuáles son las razones?

El diagnóstico es correcto. Luego de varios años de precios  insatisfactorios por una demanda deprimida y una abundante oferta, es  razonable prever tiempos mejores.

El mundo en general -del cual la Argentina parece, lamentablemente, la  excepción- se encuentra en crecimiento. Y éste está asociado con un mayor  consumo. El consumo de lana, por ser ésta una fibra comparativamente más  cara, se deprime cuando la estrechez de ingresos llega al consumidor, y se  expande cuando el poder adquisitivo se incrementa. En este caso, el  consumidor busca la mayor calidad que le brinda la fibra natural. Por el lado de la oferta el panorama es favorable a los vendedores. Los stocks acumulados en Australia por la errónea política de precios sostén, han estado en permanente baja, al igual que la producción mundial. El contraste entre esa mayor demanda esperada y la segura menor oferta permite avizorar tiempos mejores, es decir precios más altos. Además, hay una razón adicional de peso.

Cada vez más el mundo toma  conciencia de la necesidad de preservar el medio ambiente y los estragos que produce desairar a la naturaleza. La lana, como fibra que fue creada  como indumentaria de los ovinos, es decir el mismo uso que le da el  hombre, a pesar de su color -generalmente blanco-, se enrola claramente en  la onda verde cuya expansión no se detiene en todo el orbe, tanto a nivel de movimientos políticos como de consumidores.

En los últimos tiempos se habló de la necesidad de reconversión de algunos sectores. ¿el sector lanar hizo su reconversión? ¿era necesario hacerla?

Si por "reconversión" se entiende ser más eficiente, es decir eliminar costos innecesarios y bajar los indispensables, buscar mayores economías  de escala y maximizar los ingresos, creo que en general se ha hecho, y con  creces.

El pésimo nivel de precios llevó a que la actual producción de lanas  (alrededor de 56.000 toneladas base sucia), sea la más baja que se  recuerde. La merma se observó en mayor proporción en los establecimientos  al norte del río Colorado, donde existen otras posibilidades de explotación. Quienes se quedaron con la oveja -por necesidad y vocación- no tuvieron más alternativa que ser eficientes, si aún no lo eran.  Existen, empero, casos marginales. Como las unidades económicas estructuralmente deficitarias en las que no es posible aplicar escala adicional alguna que diluya los costos fijos. En estos casos la necesidad  se enfrenta con la imposibilidad, salvo el reagrupamiento de predios.

¿Cómo definiría la marcha de las exportaciones? ¿cuáles son nuestros principales compradores?

El problema de la lana es de precios, no de mercados. Durante la última  temporada 1999/2000 finalizada el 30 de junio, las exportaciones fueron de  69.650 toneladas base sucia, lo que representa un incremento del 38% sobre  las cifras del año anterior. Es decir que se ha exportado más que lo que  se produce, con la consiguiente caída del remanente exportable.

El segundo aspecto notable es la diversificación de mercados y la gran  proporción de mercadería con valor incorporado. Del total, 41 por ciento  fueron lanas peinadas (tops), y el 21% fueron lanas lavadas. Sólo el 32%  fueron lanas sucias. Teniendo en cuenta tal diversificación, corresponde distinguir los  compradores: en lanas peinadas los principales fueron China e Italia, en  ese orden. En lavadas Italia y Alemania, y en sucias Francia y Alemania.

¿La producción ovina está confinada al sur del país? ¿podría volver como en años anteriores a la pampa húmeda?

La crisis de precios determinó un importante retroceso en la majada  nacional. Las últimas cifras disponibles hablan de 14,4 millones de cabezas. Si bien la mayor parte está en la Patagonia, Buenos Aires tiene casi dos millones, y entre la Pampa, Entre Ríos y Corrientes suman más de un millón y medio. Jujuy y Córdoba juntas reúnen más de un millón. Teniendo en cuenta los precios tampoco satisfactorios en general para la agricultura y las dificultades de colocación que no logra superar la carne vacuna, llama la atención que aún no se haya tomado más en cuenta al ovino para repoblar campos con disponibilidad forrajera. La oveja, con un manejo adecuado, no desplaza a la ganadería mayor ni a la siembra. Aprovecha el alimento sobrante, y nutre el suelo.

Existen muy interesantes trabajos sobre pastoreo rotativo intensivo al respecto. El gobierno bonaerense apoya el Prolana que es un programa de mejoramiento de calidad de las lanas, y está interesado en fomentar la reinserción de la oveja. La principal limitante es la pérdida de la llamada cultura ovina, esto es, los conocimientos básicos para tratar a los ovinos. Pero como es tecnología simple, de fácil aplicación, la repoblación con lanares no sólo  es una posibilidad concreta, sino además una respuesta muy interesante como ingreso complementario.

Siempre se asoció al sector con las lanas. ¿existe alguna posibilidad para las carnes? ¿Habrá mercado para ellas?

La Unión Europea tiene adjudicado un importante cupo de carnes ovinas que nuestro país no aprovecha. Ello por varias razones: los precios en el  exterior son menores que en el mercado local, y la merma de majadas carniceras no permite ofrecer los volúmenes mínimos que requiere la  exportación. Además, no existe actualmente una cadena de comercialización ni una industria frigorífica operativa en ovinos.

¿Cuáles son los puntos principales que deberían cumplirse para que el sector recupere la rentabilidad?

Tanto en lanas como en carnes, el factor principal es contar con una demanda lo suficientemente interesada como para que los precios resulten francamente retributivos.

En el caso de las lanas la economía está totalmente globalizada. Dependemos de los precios internacionales, y el destino principal es la  exportación. En tal ámbito no se pueden dar ventajas a los competidores. Lamentablemente, el principal mercado mundial (China) no puede hacer que sus compradores visiten la Argentina con la fluidez que sería de esperar, por requisitos migratorios burocráticos. En el caso de algunos países latinoamericanos, como Colombia y Perú, las lanas argentinas tienen desventajas arancelarias respecto de sus  competidoras regionales: las uruguayas. Las lanas malvinenses, que podrían ser manufacturadas y/o exportadas desde la Argentina continental, son consideradas -insólitamente- como extranjeras para la reglamentación aduanera.

La esperada ley de fomento ovino, no parece tener las características de inmediatez entre el estímulo y su llegada al productor como se ha  gestionado. Se confía en que la reglamentación agilizará su aplicación. Estos inconvenientes contrastan con las posibilidades del sector, y en muchos casos son impedimentos concretos para cerrar operaciones con el  exterior. Su permanencia no armoniza con la necesidad de sostener los  mercados ganados por las lanas argentinas.

Fuente: Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica

 

Sobre e-campo | Confidencialidad | Condiciones de uso | Publicidad
Copyright
© 2000 E-campo.com S.A. Todos los derechos reservados
www.e-campo.com | info@e-campo.com