Tras la finalización del segundo ensayo de engorde de corderos a corral
realizado por técnicos de Cambio Rural y personal d la EEA INTA Santa Cruz en el campo experimental Potrok Aike se realizó el testeo por parte de los consumidores. Durante el trabajo, dirigido por el médico veterinario Guillermo Clifton y el técnico Daniel barría, se utilizaron 60 corderos de raza Corriedale y 2 cruza con Texel recién destetados que ingresaron con un peso promedio inicial de 11,237 kilos.
Los animales fueron tratados a su ingreso con un antiparasitario
(invermectina) y la vacuna triple ovina. La labor finalizó con una prueba y degustación del producto organizado por Cambio Rural.
Durante los dos primeros días dos ovejas actuaron como nodrizas. La dieta se basó en alimento balanceado (16% de proteína bruta y 2,8 Mcal EM) y pasto picado ad libitum (dos tomas diarias durante 30 días, que se aumentó a tres en los últimos 10 días días). La cantidad de alimento
balanceado como el pasto se modificó cada tres días. Comenzaron con 100 grs. De balanceado diario por animal y culminaron con 1 kilo. Se utilizaron en total 576 kilos de pasto picado y 1200 kilos de balanceado.
Resultados
Los corderos tuvieron una ganancia diaria de 177,5 grs. Y un rinde final al gancho de 38%. En el promedio de peso inicial, se registraron pesos mínimos y máximos de 9,5 y 14 kilos
respectivamente que al finalizar el mismo se transformaron en 12 y 25 kilos.
En la evaluación de la canal realizada en el frigorífico Patagonia Sur la totalidad de los animales se clasificaron de la siguiente manera: 39% (24 corderos) tipo exportación; 48% (29 animales) categoría consumo y un 13% (8) manufacturera.
A la mesa...
Al finalizar el ensayo se realizó un asado en el que se comparó el producto logrado con uno similar
criado a campo en forma natural. La prueba incluyó 9 kilos cada uno, dos eran los engordados a corral y los restantes pertenecían uno a la tropa precedente y otro a la posterior del día en que se faenaron los de ensayo. Los cuatro corderos habían sido congelados durante 70 días y descongelados el día anterior a la degustación. La carne fue identificada en bandejas con la letras A (criado a corral) y B (criado a campo).
El 67% (32 participantes) prefirió el criado a campo porque "eran más jugosos, suaves, sabrosos, gusto natural y/o tierno".
El 33% restante prefirió a los alimentados a corral por tener "más sabor", "ser más consistentes" o "por distinto".
El 74% identificó correctamente al alimentado a corral. Sin embargo, los restantes 13 participantes que prefiriendo los corderos criados a corral (A) al momento de identificarlos opinaron que eran los
alimentados a campo (B). Los 32 comensales que prefirieron los corderos B dijeron que el cordero alimentado a corral era el A.
De esta manera, los organizadores, creen detectar cierto prejuicio de los consumidores que creen que el cordero que más les gusta es el "criado a campo" Cordero patagónico.
Fuente: INTA