En Latinoamérica el 90% de los establecimientos porcinos pertenecen a pequeños y medianos productores (FAO 1998) quienes desarrollan la actividad asociada con la agricultura. En Argentina, las PyMes agropecuarias son aproximadamente 39.800 de las cuales unas 8700 son establecimientos porcinos (Senasa 1998).
Son empresas familiares con superficies que abarcan entre 50 y 150 has, y que desarrollan la
producción de cerdos según un sistema mixto, es decir, se confinan algunas etapas y se dejan otras en distintos grados de libertad.
La producción de cerdos en nuestro país fue iniciada por muchos productores como una actividad secundaria dentro de los establecimientos agropecuarios, principalmente en zonas donde se cultiva maíz. De esta forma la actividad fue adquiriendo distintos niveles de relevancia de acuerdo a la relación entre los precios del grano y de la carne por lo que
una característica de la actividad fue la aparición de ciclos repetitivos cada 4 o 6 años, donde juegan de modo alternativo uno u otro producto, y con ello varía el número de productores dedicados a esta actividad.
El advenimiento de la estabilidad económica y la apertura de mercados generó cambios en el sector agropecuario. Estas variables actuaron en forma imperativa en los productores poniendo en evidencia la necesidad de producir con mayor calidad y a menores costos, a la vez
de recibir precios más bajos. Se pusieron de manifiesto aspectos relevantes que deben ser mejorados y que están relacionados a la capacidad de organización, gerenciamiento, alimentación, instalaciones, genética, sanidad. Estas limitantes afectaron en forma progresiva la evolución de los pequeños y medianos productores de cerdos de la zona típica (Sur de Santa Fe, Norte de Buenos Aires, Centro-Sur de Córdoba).
Ante las dificultades mencionadas, en el año 1997, Confederaciones
Rurales Argentinas y la Dirección de Ganadería de la SAGPyA promovieron la formación de grupos porcinos en el ámbito del Programa Federal de Reconversión Productiva Cambio Rural. En un par de meses se conformaron 19 grupos integrados en su totalidad por productores agrícola-porcinos. Estos grupos, con aproximadamente 10 integrantes cada uno, están asesorados por profesionales de las ciencias agrarias (Médicos Veterinarios e Ingenieros Agrónomos)
El Programa Federal de
Reconversión Productiva de la Pequeña y Mediana Empresa Agropecuaria (Cambio Rural) fue diseñado para colaborar con los pequeños y medianos productores agropecuarios, en la búsqueda de alternativas que les permita, a través del trabajo grupal, superar la crisis económica que los afecta y facilitar su inserción en un proceso de desarrollo sustentable en el actual contexto de economía abierta.
Para una mayor comprensión del problema es necesario desarrollar algunos conceptos
relacionados a la metodología empleada por el programa.
Conceptualización de grupo.
¿Qué es un grupo?
Es un conjunto de personas que interactuan para lograr un objetivo común.
¿Qué características tiene un grupo desde el punto de vista de los productores?
La amistad es el valor más mencionado por los productores cuando describen lo que necesita un grupo para funcionar bien. La amistad implica, no esconder
cosas, sinceridad, tolerancia, honestidad, capacidad de escuchar, respeto.
En muchos casos se incluye a la familia dentro del concepto de grupo. La participación de las esposas y los jóvenes es considerada positiva.
Las reuniones, las charlas y las recorridas a campo son las actividades que más se mencionan como útiles para el buen funcionamiento del grupo.
El grupo operativo.
El "grupo operativo" según lo define Enrique
Pichón Riviere, es un conjunto de personas con un objetivo común que se intenta abordar operando en equipo.
Para que el grupo sea participativo y operativo se debe considerar que la estructura interna del mismo no solo la constituye la voluntad de agrupamiento de sus integrantes sino también los vínculos y lazos determinados por la personalidad y conductas de cada uno de sus integrantes.
El grupo de productores busca a través de la tarea, resolver problemas
económicos y productivos que son causales limitantes de sus empresas. Con el tiempo el accionar del grupo va evolucionando y ese proceso interactivo no solo apunta a conocimientos técnicos sino que integra al hombre con su medio. La tarea del grupo se convierte en una causa operativa en la cual se estimula la creatividad participativa y comprometida con el fin de favorecer el proceso de aprendizaje.
No se debe pensar que la tarea opera mágicamente para la constitución del grupo
y el logro de los objetivos. Es necesario que las personas acuerden una determinada actitud en función de las expectativas y aspiraciones del grupo. En este momento es importante la dinamización del animador para que los componentes del grupo descubran y fomenten una actitud cohesitiva en la vida grupal y que los ayude a constituir un vínculo de pertenencia frente a la tarea y al proyecto. De este modo la tarea no impuesta sino descubierta y autogestada es la que facilita la cohesión del
grupo en un proceso de aprendizaje y de comunicación.
Si al aprendizaje lo entendemos como un proceso de apropiación instrumental de la realidad, entonces la tarea debe orientar a los integrantes del grupo a cuestionarse la situación en la cual hoy se encuentran operando como productores y descubrir errores y aciertos. La tarea en este caso facilita la aparición de implícitos. Se constituye en un proceso de aprendizaje ya que se van creando los espacios para que frente a
problemas o propuestas nuevas, lo integrantes del grupos se animen a interrogar a través de un análisis crítico.
En este período, el grupo comienza a elaborar su propio proyecto, después de haber transitado un camino en el cual se fueron afianzando los vínculos, se fue generando un sentimiento de confianza entre los integrantes y se perdieron ciertos temores .
El tiempo de los grupos.
El animador o asesor del grupo debe conocer e identificar los
tiempos del grupo . En este sentido, se reconoce una primera etapa de acomodación , en la cual aún no está definida la tarea, las relaciones son complementarias. El asesor, por lo tanto, debe trabajar la relación con cada uno de los integrantes en forma individual y grupal. Es válido iniciar este proceso con contenidos técnicos, debido a que constituyen los aspectos en común. En el acompañamiento de este tiempo, el animador instrumenta dinámicas para que cada integrante se sienta cómodo, a la
vez de ir conociendo algunos implícitos que ayuden a comprender las razones de las conductas manifiestas. Esto colabora para que se evidencien las necesidades y entonces el animador puede ir orientando al grupo para que entren en tarea.
En este primer tiempo el animador instrumenta las dinámicas para que cada individuo se sienta reconocido como persona. Comienza aquí a darse una relación simétrica en la cual todos se sienten a un mismo nivel en las relaciones. Se trabaja la
comunicación, aparecen roles y se hace explícita la necesidad de encontrar alternativas comunes. Es aquí donde el asesor instrumenta y operativiza la alternativa grupal.
La operativa del programa.
En el marco del programa Cambio Rural, se dan varias instancias de reuniones, entre ellas se mencionan las de los Agentes de Proyecto con los Promotores Asesores y la de los Promotores Asesores con los productores. En todos los casos tienen una dinámica mensual.
Las reuniones mensuales de Promotores Asesores con el Agente de Proyecto, constituyen un espacio de comunicación e intercambio en el cual cada uno de los participantes tiene la posibilidad de poner en común las dificultades que se presentaron durante ese periodo, se socializan los logros y se discuten alternativas. Cada reunión es una oportunidad para problematizar sobre temáticas comunes o particulares.
A partir de la propia experiencia y la de otros, se construyen
caminos que se van redefiniendo en la dinámica del grupo. La reunión permite también, a través de la interpretación de problemas y el debate, salirse de ellos y observarlos desde los bordes en su conjunto. Esta situación genera la posibilidad de aportar ideas creativas.
Los Promotores Asesores se reúnen mensualmente con su grupo, generalmente realizan una recorrida por el establecimiento anfitrión, se presenta la información disponible y entre todos se analiza. Se discuten
alternativas y se aportan ideas para mejorar la situación de la empresa visitada. Este espacio constituye también una oportunidad de capacitación, ya que todos aprenden algo de la recorrida, no solo quien recibe al grupo, sino también los visitantes aprenden algo de la empresa visitada. En la reunión también se da un tiempo para analizar otras propuestas comunes al grupo. Generalmente se consideran aspectos relacionados a emprendimientos asociativos – compras, ventas o trabajos conjuntos-
También se tratan temas técnicos según la oportunidad, a veces se invitan a especialistas, pero muchas veces el tema lo desarrolla el Promotor Asesor del grupo.
Los logros del programa.
En los grupos de productores agrícola-porcinos, el logro más visible que se dio en esta primera etapa es el de la identidad. El cambio de mentalidad y de actitud que hace que se empiece a pensar también en función de la actividad porcina y que se sientan productores de
un sistema diferente. Un sistema que no solo se complementa bien con las actividades agrícolas que se realizan en la zona sino que ayuda a conseguir mejores rendimientos en esta.
La integración familiar es una posibilidad bien tangible ya que genera espacios concretos de trabajo para los jóvenes. La creciente necesidad de contar con información tanto técnica como económica ha despertado la inquietud en las esposas e hijas de productores para participar activamente en la
recolección de datos.
La conservación del suelo, requisito fundamental y cada vez más serio para hacer sostenibles las actividades agrícolas de la zona encuentra en este sistema un aliado: la rotación con maíz o sorgo que requiere la actividad porcina para la producción de alimento propio, favorece indirectamente la conservación y la fertilidad que se refleja en mejores rendimientos agrícolas.
Los productores junto con los asesores se plantearon una serie de
objetivos a alcanzar juntos: comprar y vender en forma conjunta, bajar costos de alimentación a través de la preparación del alimento tanto en grupo como en forma individual, homogeneizar las cachorras de reposición para uniformar la calidad de carne producida, conocer y evaluar distintos tipos de instalaciones, llevar adelante un plan sanitario homogéneo y sistemático. Además se comenzaron a llevar registros, se formaron agrupaciones para comprar insumos y algunos productores están bajando
los días al destete, de 60 unos pasaron a 45 y otros ya están probando a los 21 días.
Comentarios finales a manera de síntesis.
La observación y el contacto permanente con los integrantes de los grupos y la realidad económica que caracteriza a la actividad otorgan información sobre la situación de estos productores. Por esta razón la propuesta de cambio debería centrarse también en los aspectos sociales favoreciendo el análisis y reflexión de las posibles
soluciones a las dificultades económico-finacieras por las que atraviesan estas empresas agropecuarias.
El sistema de producción porcina a campo ha demostrado ser una alternativa real para los pequeños y medianos productores ya que entre las razones que justifican este sistema se mencionan: la menor inversión en instalaciones, los menores costos energéticos, la facilidad en el manejo de las deyecciones y su bajo impacto ambiental, así como el mayor bienestar de los animales
(Emst, 1993; Mortensen et al, 1994; Le Denmat et al, 1995; MJC,1997).
El mejoramiento del planteo técnico y comercial es necesario pero no es suficiente. En este sentido es necesario impulsar la generación de ideas creativas dentro de los grupos, aprovechar todas las ocasiones para favorecer la participación de todos los miembros de la familia. El grupo debe convertirse en un espacio donde sus integrantes encuentren la posibilidad de discutir y planear actividades que de otra
manera no hubieran pensado realizar.
El proceso de comunicación de cada instancia de organización es endógeno y por lo tanto las percepciones de la realidad son diferentes y propias. Para definir una estrategia de trabajo es preciso tener en claro que no hay público o beneficiarios sino actores activos capaces de diseñar su propio plan de trabajo.
Para acompañar el proceso de crecimiento de estos productores es fundamental favorecer la creación de espacios donde se
pueda impulsar una nueva forma de pensar la producción por parte de todos los actores involucrados (productores, asesores, investigadores, instituciones, estado).
Entonces, como reflexión final se mencionan las premisas más importantes para encarar el proceso de desarrollo de los pequeños y medianos productores:
- Tener en cuenta la naturaleza holística del funcionamiento de las unidades productivas (teoría de sistemas),
- El rol clave de los
productores en el desarrollo rural y nacional (necesidades, expectativas, capacidad de organización),
- Las propuestas interdisciplinarias en tal sentido (dimensiones sociales, económicas, ecológicas, técnicas, culturales, políticas)
- Y la contención estatal definida por lineamientos políticos claros concordantes con el sector.
Autor: Ing. Agr. Susana Ester Ramonda
Subprograma Santa Fe – INTA Oliveros - Macrorregion Pampeana Norte
Fuente: Acontece (Agrupación de Consultores en Tecnologías del Cerdo) –