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La producción porcina cordobesa: ¿Hay alternativas de subsistencia?

Habrían desaparecido más de la mitad de los productores porcinos en los últimos diez años, la apertura económica trajo competencia subsidiada, se redujo el stock. Para colmo, en los últimos dos años los precios cayeron y no se adivina reacción. En el siguiente artículo, el Lic. Miguel Peretti, Coordinador del Area Economía del INTA Marcos Juárez, analiza la crítica situación del sector porcino provincial -tradicionalmente uno de los más importantes del país- y vislumbra las pocas alternativas de subsistencia de la Pyme agrícola porcina.

Esas salidas están  relacionadas a acentuar la adopción de tecnologías que contemplen todo el proceso de producción, algo que el productor ha venido haciendo en los últimos años, y la agrupación de productores y la inserción en la cadena de comercialización casi como únicas o últimas herramientas para seguir en el sistema.

Según el último Relevamiento de Productores Agropecuario Provincial (ReAg´99), que se concluyó en febrero del 2000, el número de explotaciones con producción porcina en Córdoba se había reducido en más del 55% respecto al último Censo Nacional de 1988.

Esta reducción se explica principalmente por los cambios estructurales que se produjeron en la economía argentina a partir de la convertibilidad  (1991) que, entre otras cosas, revalorizó fuertemente la moneda nacional respecto al dólar; en el caso del porcino el precio promedio del kg vivo pasó de 0,60 U$/kg en la década del 80 a 1,00-1,10 U$/kg desde 1991 hasta 1998. Ese precio, junto a la apertura de la economía, propició la aparición de competidores de varios países del mundo que a partir de allí comenzaron a ingresar a nuestro mercado interno con carne fresca y productos elaborados.

Esos países compitieron con importantes ventajas, ya que además de aplicar distintas formas de subsidios (explícitos o encubiertos) a su producción, tenían en general sistemas productivos mucho más eficientes y avanzados que los de nuestro productor medio. Enfrentados a esa  nueva situación  muchos productores abandonaron la actividad y ello significó  que el stock  nacional que superaba los 4 millones de cabezas a fines de la década del 80 se redujera a poco más de 2 millones a fines de la década del 90.

Dado que la demanda se mantuvo constante, toda la reducción de la producción interna  se suplantó con importaciones. A comienzo de la década eran prácticamente nulas, y en el 99 ya alcanzaban  las 60.500 tn, es decir el equivalente en peso vivo a una faena de 1.242.000 cerdos terminados (100 kg) por año.

Los productores que subsistieron mejoraron  sus niveles de productividad y aumentaron la escala y también aparecieron nuevas empresas con alto nivel tecnológico y gran escala.

La situación se agravó en los últimos dos años (1999 y 2000) con una brusca caída en los precios que de un promedio (91-98) de 1,08 $/kg. cayeron  a 0,92 en el  período 98/99 y a 0,73 en el último ejercicio (99/2000).

A fines del 2000 y comienzos de este año parecía que se observaba una reactivación  de la demanda y del precio del porcino que luego no se concretó y se volvió en la actualidad a los niveles  de 80 centavos por kg.

En el sudeste de Córdoba, (Zona Ecológica Homogénea 9, centro de los Dptos. M. Juárez y Unión), donde tradicionalmente existía la mayor concentración de producción porcina de la provincia, el más reciente relevamiento  agropecuario (ReAg´99) mostró una reducción del 58%  en los establecimientos que incorporan al porcino como una actividad comercial (más  de 8 cerdas  madres y/o  más de 50 cabezas). Estos establecimientos, que en su mayoría combinaban la agricultura  (trigo, maíz y soja) con la producción de cerdos, pasaron de ser 1.713 en 1988 a 711 a comienzos del 2000.

Los establecimientos que aún continúan  son  mayoritariamente Pymes, ya que el 77% del total, están en los estratos de 50 a 200 y de 200 a 400 ha, poseen criaderos con un promedio de entre 30 y 50 cerdas madres, actividad que combinan con cultivos de cosecha (trigo, maíz y soja) que ocupan más del 90% de la superficie total.

Ese tipo de establecimientos, basados en mano de obra familiar, en el período 91-98 pudieron enfrentar la nueva competencia externa aumentando su productividad, especialmente  a través de  un mejoramiento genético en los planteles  y mejorando  la alimentación. Sin embargo, la crisis de precios  de los dos últimos años, ha reducido sus márgenes a la mínima expresión o los ha hecho desaparecer. 

Una empresa experimental que aún marca diferencias

La Unidad Demostrativa Agrícola Porcina de la Estación Experimental de Marcos Juárez, de 80 hectáreas, sesenta dedicadas a agricultura y veinte con pasturas perennes base alfalfa destinadas a la actividad porcina con 45 cerdas madres, comparte las características del estrato de pequeños productores agrícola-porcinos de la zona que se ha descripto.

Esta Unidad se maneja como una empresa y se llevan registros técnico-económicos que permiten al término de cada ejercicio medir el desempeño de la misma a través de índices de productividad y de resultado económico.

Cuadro 1. Ingresos y Precios y Rentabilidad logrados en la Unidad en los últimos nueve años (1991/2000)

Ejercicio

Resultado Ingreso Neto(*)
($) (**)

Precio del Cerdo en Establecimiento ($/Kg) (**)

Rentabilidad/Capital (%)

1991/92

1992/93

1993/94

1994/95

62.530

49.694

48.778

41.999

1,340

1,097

0,972

0,926

15,6

12,4

12,3

10,1

1995/96

1996/97

43.271

37.365

0,901

1,079

9,3

6,6

1997/98

1998/99

1999/2000

43.830

28.455

30.442

1,021

0,856

0,715

7,5

3,6

4,4

Promedio 91/2000

42.929

0,990

9,1

(*) Monto disponible para el productor y su familia, luego de haber pagado todos los gastos operativos y fijos y deducir las amortizaciones de las mejoras, maquinarias y equipos del establecimiento.

(**) En pesos constantes del 30/06/2000  ajustados hasta el 30/06/95 por el IPMNAT y en los cinco  últimos períodos por el IPIM del INDEC.

El cuadro 1  muestra el resultado económico de la Unidad Demostrativa en los nueve ejercicios, desde la convertibilidad  (91-92) hasta el último cerrado en julio del 2000. Allí puede verse claramente el efecto  que tuvo la caída  de los precios del cerdo de los últimos dos ejercicios en el resultado neto de la empresa, ya que  de un promedio  (91-98) de 46.781 $/año, cayó a 29.449 $/año en los últimos dos períodos.

La alta eficiencia del sistema que se evidencia, entre otras cosas, por lograr producir en el año 1.800 kg de peso vivo por  madre y tener una conversión alimenticia  global de 3,4:1.Esto permite que,  aún con los precios deprimidos de los últimos dos años, se logre cubrir  todos los costos operativos y fijos, así como las depreciaciones y quedara un excedente  aceptable como ingreso para una familia.  Sin embargo, la rentabilidad sobre el capital total, que hasta 1998 fue en promedio 10,5% (aunque venía declinando especialmente por el aumento del valor de mercado de la tierra), en los dos últimos ejercicios  fue extremadamente baja (4,0%) y no se compatibiliza con la sostenibilidad de la empresa en el largo plazo.

Diversificar, asociarse, comercializar: los caminos que quedan

Como conclusión de todo lo analizado se puede afirmar que aún  en la actual situación de precios,  la explotación agrícola-porcina predominante  en esta región  puede  todavía  brindar un nivel de ingreso familiar aceptable si se aplica un paquete tecnológico completo, que contemple  todos los aspectos de la producción  (alimentación, sanidad, manejo, genética, instalaciones, etc.) logrando altos índices de eficiencia.

La conversión de parte de los granos en carne porcina en una explotación de tamaño reducido, como la Unidad Demostrativa del  INTA Marcos Juárez, es todavía una alternativa que da más ingreso y es más rentable que por ejemplo dedicar toda la superficie a la agricultura o bien alquilar la tierra, aún a los altos valores que se pagan en esta región.  Estas dos alternativas, con los precios actuales de los granos, brindarían un Ingreso Neto  de entre 10 y 15mil $/año, es decir, un tercio o la mitad que la explotación agrícola-porcina, aunque, por supuesto, con un requerimiento de mano de obra muy inferior.

Por otra parte si a través de la aplicación de tecnología e intensificación del sistema no se alcanza el resultado  económico deseado, la única solución que le queda al productor es ir más allá  de la producción primaria  encarando algún eslabón  más de la cadena  alimentaria, como la faena, el procesamiento preliminar de algunos productos y la venta mayorista y/o minorista de productos frescos o procesados. Esta última etapa  es muy  difícil  encararla individualmente y es más factible, y ya  fue probado,  que se logre a través de alguna forma asociativa, generalmente con otros productores.

Información proporcionada por: Lic. Miguel A. Peretti, Coordinador del Area Economía, Estadística e Informática del INTA Marcos Juárez.

Fuente: INTA Marcos Juárez

 

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