Los padrillos liberan una feromona en su saliva, que puede considerarse como una hormona esteroide masculina modificada. Las hembras se ven atraídas por esta feromona y pueden estimularse por este sistema varias hembras simultáneamente. Para una efectiva inducción a la pubertad, se aconseja un contacto diario de 10-15 minutos de las cachorras con un padrillo maduro en grupos de 6 a 10 animales a la vez.
No es difícil darse cuenta que si un grupo de cachorras accede
a las proximidades de un padrillo, sólo una o dos de ellas tendrán contacto directo con la cabeza del macho, lo que dará lugar a que el padrillo deberá estar mucho tiempo en el cercado para tener contacto con todas las hembras. Se ha observado también que existen otros componentes en la presencia del padrillo que va a contribuir a la inducción de la pubertad de las cachorras.
El manejo de la interacción cachorra/padrillo se facilita mucho utilizando padrillos vesectomizados de un
tamaño apropiado. Estos animales deben dejarse sin un excesivo control durante el período de la estimulación diaria.
Algunos estudios han demostrado que el servicio durante el celo puberal aumenta la fertilidad y el tamaño de la camada respecto a un servicio o inseminación al segundo celo.
En nuestro programa standard de manejo de cachorras, se estimula diariamente 6 cerdas, en rotación con tres padrillos vesectomizados y, cuando sea posible, se sirven las cachorras
en su primer celo detectado. Además de mejorar la fertilidad, este sistema ayuda a mantener un elevado líbido en los machos y evita que estos se vuelvan agresivos cuando se hallen en presencia de las cerdas.
Las cachorras deben agruparse según el momento de su primer celo observado, lo que crea grupos de cerdas en la que es fácil observar su segundo celo para ser inseminadas en el momento mas adecuado.
Efectos nutricionales de las cachorras gestantes
En este concepto, hay que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: Primero, la posibilidad de una ingesta inadecuada de alimento en las primeras etapas de la gestación de las cachorras pueda tener un efecto negativo sobre la supervivencia embrionaria precoz.
Segundo, que una parte crítica del manejo nutricional de las cerdas en gestación es proporcionar, tanto a las nulíparas como a las multíparas, el alimento necesario para cubrir las elevadas demandas nutritivas
que tendrán durante la lactación sin movilizar excesivo tejido corporal. En términos económicos, es muy importante tener en cuenta que los mayores problemas en el manejo durante la gestación se deben, probablemente, a la sobrealimentación.
En un estudio reciente llevado a cabo por Jundal y colaboradores (1996-1997) se confirman los resultados obtenidos anteriormente en nuestros laboratorios y los trabajos realizados por Asworth (1991-1994), en los que se demuestra que una elevada
ingesta de alimento inmediatamente después del servicio, disminuye significativamente el nivel de supervivencia embrionaria.
Además estos y otros datos mas recientes obtenidos en nuestros laboratorios, indican que este efecto nutricional parece tener una estrecha relación con la progesterona (Foxcroft, 1997). El aumento de las pérdidas embrionarias se ha asociado como unos bajos niveles de progesterona plasmática en las primeras etapas de la gestación. Una terapia con
progesterona en este crítico período unida a una elevada ingesta de alimento ha mejorado la supervivencia embrionaria. Basándonos en diversos trabajos, creemos que este efecto de la progesterona plasmática puede deberse a diferencias puramente metabólicas, igual que otros casos que hemos expuesto anteriormente, aunque otros autores no han podido reproducir este efecto en experiencias recientes (Cassar et al, 1994).
Recomendamos que en la práctica el flushing alimentario solo debe
practicarse hasta el momento del servicio, restringiéndose después, tanto en nuliparas como en multíparas, hasta los niveles normales de gestación (aproximadamente 1.5 veces mayor que los niveles de mantenimiento).
Un aumento en la cantidad de alimento durante el resto de la gestación, administrándolo según la madurez de la cerda y su peso corporal en el momento de la concepción, daría lugar a un aumento de 30-40 kg. en tejido magro y a 5-8 mm en la capa de grasa dorsal (Aherne,
1996). La sobrealimentación durante la gestación ha demostrado tener un impacto negativo sobre la ingesta alimenticia durante el período de lactación, dando un lugar a un excesivo catabolismo tisular para proporcionar los componentes necesarios para la producción de leche.
Un sistema práctico de manejo de las cachorras
Se presenta a continuación el sistema de manejo de un grupo de cachorras que se ha utilizado en nuestras granjas experimentales. Este sistema
tiene en cuenta la mayoría de los factores que hemos discutido anteriormente. Este método incluye:
1.- Estimulación de la reproducción de las hembras mediante el "efecto macho" acompañado de una nutrición óptima.
Se introduce un lote de cachorras en la zona de servicio, debiendo tener las hembras un peso de 80 kg. En nuestras explotaciones conseguimos las mejores respuestas respecto a la aparición del celo cuando las hembras tienen un peso de
90 kg en el momento de la estimulación por el padrillo.
El alojamiento en el área de reproducción de cachorras consiste en boxes en las que se ubican 6-8 cachorras con comederos individuales que pueden utilizarse, si así se desea, para controlar la ingesta de alimento de cada animal. Junto a estos boxes se halla una zona para estimulación y control del celo con suelo enrejillado diagonal y con uno de los lados junto a la jaula donde se encuentran tres padrillos vasectomizados.
Después, las cerdas se trasladan a otra zona con capacidad para 72 animales, formando un grupo flexible. Un comedero externo proporciona la posibilidad de una alimentación individual.
Se administran a las cerdas, dos veces al día, raciones de crecimiento ad libitum. Las cachorras deben tener un máximo de ingesta de alimento al menos dos semanas antes de la estimulación por los padrillos para aprovechar los efectos beneficiosos para el desarrollo sexual, de un estado metabólico
positivo. Este no se conseguirá si las cerdas se han mezclado descontroladamente y si no se utilizan comederos individuales.
Se estimula a las hembras mediante un contacto directo, diario y en grupo, con padrillos adultos vasectomizados. Se hace rotar a los padrillos en cada grupo, teniendo siempre disponibles tres buenos padrillos. Un contacto directo con los padrillos ha demostrado producir mejores efectos que un contacto a través de una valla o puerta.
Los
padrillos deben ser adultos para proporcionar la máxima estimulación (lo ideal es que tengan 10 meses de edad). No se permitirá a estos padrillos Alcanzar un tamaño demasiado grande, tamaño que pudiera ser perjudicial para las hembras en el momento del servicio.
Se registra en cada hembra individual, los signos de enrojecimiento y distensión de la vulva (V, reflejo de inmovilidad (H) y los intentos de cubrición por el padrillo vasectomizado (Hs). Cuando se observa que la cerda
está en celo y no se detecta ninguno de estos signos externos, en la hoja de registro se marca un (-) para indicar que el control de celo se ha completado.
Si es posible, se sirve a cada cachorra, al menos una vez, en su primer estro, con un padrillos vasectomizado, así como en los celos posteriores, si así lo reclama el estudio. Este procedimiento ayuda a mantener alta la líbido del padrillo y las cerdas muestran mejor comportamiento y fertilidad cuando se sirven con
padrillos fértiles en los celos subsecuentes. Normalmente si una cerda ha tenido un celo y ha sido servida un día, es conveniente llevarla de nuevo al box con el resto de las cerdas, las restantes serán llevadas al control de celo el día siguiente. Esto evita cualquier tipo de stress a la hembra y permite a los padrillos prestar atención a las cerdas que entren en celo. Es muy importante asegurarse que cada padrillo se ocupe regularmente de cada una de las hembras.
Una vez que
las cerdas demuestran efecto de inmovilidad, se reduce su dieta. Lo ideal es llevar a cabo este procedimiento en boxes completos, agrupando este tipo de hembras. En este momento se ofrece una dieta de cerdas secas. Los animales esta dieta restringida hasta 10 días antes de ser inseminadas, para conseguir el beneficioso "efecto flushing" magnificando así su potencial tamaño de camada.
En el día anterior a su primer cubrición o inseminación artificial, la alimentación
será reducida a los niveles de raciones normales de gestación, lo que evita los efectos adversos de unos elevados niveles alimenticios inmediatamente después del servicio.
Nota: a partir de este momento el manejo de las cerdas y los perfiles de exposición a los padrillos se deben diseñar para maximizar una estimulación gradual de la actividad sexual producida por la feromonas del padrillo. No hay claras evidencias de que las cachorras se vuelvan insensibles (habituadas) a
estas señales.
2.- Manejo de las cachorras para maximizar los resultados reproductivos.
De aquí en adelante, el manejo de las hembras debe realizarse de forma que aproveche al máximo de las feromonas producidas por el padrillo con una ayuda en la detección del celo, tratando siempre de evitar la habituación a ellas causada por una exposición demasiado prolongada a los padrillos o por el stress causado por un contacto físico en los momentos
próximos a la inseminación artificial.
Una vez que se ha detectado un celo, se envía a las cerdas a una línea de contacto con padrillos vasectomizados, en este caso con el propósito específico de su preparación para el servicio. Solo se llevarán a esta área las cerdas que van a ser inseminadas o servidas inmediatamente. Una exposición prolongada a las señales feromónicas de los padrillos da lugar a la habituación es decir, que las cachorras se hacen resistentes a los productos
químicos salivares de los machos.
Esto, da lugar enseguida a un buen reflejo de inmovilidad y al prolongarse se manifiesta en inquietud que produce dificultades en el momento de la inseminación. Se ha demostrado que un contacto continuo con los padrillos o la ubicación de las cerdas a menos de 1 metro de los mismos antes del servicio produce un comportamiento anormal en el momento de detectar el celo mediante el método de la presión dorsal.
La mayoría de las
inseminaciones, sobre todo cuando se trata de una experiencia científica, se realiza con una mezcla de semen de varios padrillos. Se pide el jueves un pequeño número de botellas para inseminar el domingo o el lunes por la mañana. Se solicitan luego el lunes dos botellas por cada cachorra que va a ser inseminada a lo largo de la semana, volviendo a solicitar el jueves las que se utilizarán el domingo o el lunes.
Se insemina a las cerdas dos veces (mañana/tarde o tarde/mañana),
haciendo la primera inseminación aproximadamente 12 horas después de la detección del celo con una buena línea de padrillos vasectomizados. Si realiza la detección de celo por el procedimiento de la presión dorsal, en ausencia de padrillos, se debe considerar que el momento de celo de la hembra es posterior al que registraremos si esa detección se realiza con padrillos. En este caso se recomienda inseminar inmediatamente, en el momento que se detecta el celo por presión dorsal.
Se observa los retornos de las cerdas a los 21 días, y se lleva a cabo, lo antes posible, un diagnóstico de gestación por ultrasonidos.
Este sistema de manejo se ha desarrollado para inducir el celo a las cerdas a la edad mas temprana y al menor peso posible, lo que mejora la eficiencia del manejo de las cerdas de reposición. Este sistema es aplicable especialmente en explotaciones de gran tamaño donde la reposición de las hembras se halla centralizado y realizado por personal
especializado.
Se debe disponer de alojamientos adecuados para el cuidado de las cachorras y sobre todo para poder realizar con efectividad la exposición de las hembras a los padrillos, por ser este paso uno de los mas importantes del programa.
Creemos que en el futuro, un cuidadoso manejo del estado sanitario de las explotaciones cooperativas permitirá el servicio conjunto de las cerdas en una unidad central, con la posterior distribución de animales a unidades de
parto-destete durante toda la gestación. Estas cerdas habrán sido seleccionadas en base a su precocidad sexual y a un desarrollo reproductivo aceptable en su primer celo. Además, habiendo sido seleccionadas para cachorras de reposición a una edad muy temprana, su nutrición deberá ser diseñada para alcanzar la edad del servicio a un reducido peso corporal con lo que se reducirán los costos de alimentación en la explotación.
Extraído del trabajo Fisiología y manejo de la cachorra de reposición
Autores: Geroge R. Foxcroft(1), Frank Aherne(2) y Roy Kirwood(2) - Alberta Pork Research Centre
(1) Department of Agriculture, Food and Nutritional Science.
(2) Pig Research Group, Animal Industry Division.
Alberta Agriculture, Edmonton, Alberta, Canadá.
Fuente: Agrupación de Consultores en Tecnologías del Cerdo (A.con.te.ce.)