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La higienización del pienso durante su elaboración

En su elaboración, el pienso se procesa en equipos tales como granuladoras, expanders, extrusores, en los cuales se somete el pienso a temperaturas elevadas, (80-120 º C según la tecnología utilizada). El aporte de calor se realiza mediante la adición directa a la mezcla de vapor.

Esta "cocción" provoca un aumento importante de la digestibilidad de los nutrientes que presenta, gracias a efectos de desnaturalización de proteínas, rotura de las cadenas de polisacáridos complejos..., aumentando la capacidad de asimilación de los nutrientes en los animales a los que se destina el pienso.

El proceso térmico también supone la eliminación de prácticamente la totalidad de la contaminación microbiana de los ingredientes. Debe realizarse una mención especial a los hongos: a pesar de que son en este punto totalmente eliminados, su capacidad de generar micotoxinas, muchas termo-resistentes, supondrá que aunque desaparezcan los hongos, las micotoxinas permanecerán en el pienso. Por ello será fundamental asegurar, mediante la realización de análisis, que los ingredientes utilizados no se encuentran contaminados por micotoxinas y que durante el proceso de almacenaje no se desarrollan hongos que puedan producirlas, añadiendo a tal fin funguicidas desde el mismo momento de su recepción en la fábrica de pienso.

La esterilización, acontecida durante el proceso térmico al que se somete el pienso, deberá ser preservada durante los procesos posteriores de producción y distribución del pienso. Por ello es habitual añadir al pienso productos destinados a evitar la proliferación de la flora microbiana. Estos productos se incorporan en distintas fases del proceso de elaboración del pienso: mezcladora, aromatización, enfriado... Suele tratarse de productos líquidos o adsorbidos sobre excipientes formulados sobre la base de mezclas sinérgicas de ácidos orgánicos y sus sales (ácido propiónico por su acción funguicida y ácido fórmico por su capacidad bactericida).

Las fábricas de pienso en España, a diferencia de los países del norte de Europa, elaboran habitualmente piensos para todo tipo de animales. De tal modo que sustancias utilizadas en ciertas especies pueden ser tóxicas para otras. Por ello, es fundamental asegurar durante el proceso productivo que no se producirán contaminaciones con restos de fabricaciones anteriores, o si éstas existen no supondrán problemas para los consumidores del pienso. Por ejemplo, se utiliza la penicilina de manera terapéutica en muchas especies, sin embargo es altamente tóxica para los conejos.

Todas las medidas de precaución e higiene deben extenderse hasta el momento del consumo del pienso por el animal. Debiendo incluir no sólo el proceso de elaboración, en el cual se centran la mayoría de esfuerzos, sino también procesos anexos como el transporte hasta la granja, el almacenamiento en granja o el sistema de suministro del pienso a los animales.

Autor: Francisco Jordi Tomás - Experto en fabricación de piensos
Fuente: www.3tres3.com

 

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