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Efectos nutricionales y metabólicos sobre la reproducción de las cachorras

En nuestro estudio con cachorras hemos observado que ciertos cambios a relativamente corto plazo en la ingesta de alimento y su consecuentes cambios metabólicos, afectan el eje reproductivo aunque no producen cambios importantes en la composición corporal.

Estos resultados sostienen el concepto "metabólico" de los efectos nutricionales sobre la maduración reproductiva, observada inicialmente en roedores y primates (I´Anson et al. 1991)

Siete días de una restricción de alimento, diseñada para mantener los requerimientos del animal, casi inhibe totalmente la secreción de la hormona luteneizante (LH) aunque no tiene efecto alguno sobre la secreción de la hormona folículo-estimulante (FSH). Si volvemos después a una alimentación ad-libitum, observamos un retorno inmediato a la secreción episódica de LH y después de 7 días de la alimentación sin límite, se detecta un aumento significativo en el desarrollo folicular ovárico (Booth et al. 1995)

Los cambios metabólicos aparecidos tras la restricción alimenticia, parecen dar lugar a un cambio inmediato en los niveles de insulina, que influyen sobre la secreción de LH (Booth et al. 1996). La importancia de los cambios en la ingesta energética y en la insulina se pueden confirmar induciendo una respuesta similar de LH en cerdas alimentadas con una dieta restringida mediante infusiones parenterales de glucosa (Booth, 1990). Respuesta similares a corto plazo, en la secreción de LH a una dieta restringida y a una posterior alimentación ad libitum se han observado en el medio-último período prepuberal. (Cosgrove el al. 1993).

Además de los datos de las cachorras cíclicas y de las cerdas lactantes, que debemos conocer perfectamente, como ya hemos apuntado, deben registrarse con cuidado y en períodos muy cortos (hora a hora) las interacciones entre los cambios inducidos por vía nutricional en el metabolismo y el control central de la reproducción de las cerdas.

Basados en los estudios llevados a cabo en cachorras cíclicas por Cox y sus colaboradores (Cosgrove y Foxcroft, revisión en 1996), desarrollamos de nuevo una experiencia, con restricción de alimento a las cerdas, para determinar el efecto de la vuelta a la alimentación ad libitum sobre la gonadotropina, bloqueando la respuesta de la LH a la alimentación restringida mediante la utilización de progestágeno sintético alil-trembolona (Cosgrove et al. 1992). A pesar de la ausencia de respuesta de la LH a un retorno a la alimentación sin restricción, se observó un significativo desarrollo folicular, lo que sugiere que los cambios a nivel ovárico pueden ser un componente muy importante en la respuesta reproductiva a los cambios en el estado metabólico de los animales.

Existen muchas evidencias in vitro de los importantes efectos que producen la glucosa, la insulina y varios factores de crecimiento sobre la función de las células de la granulosa (Hammond et al. 1995). Así, en los estudios llevados a cabo por Booth y colaboradores (1996), el aumento a largo plazo de los niveles periféricos del factor 1, similar a la insulina (IGF-1), durante la realimentación puede actuar de una forma endócrina para sensibilizar el ovario a una estimulación gonadotrófica. Alternativamente, los factores de crecimiento sintetizados en el ovario, pueden funcionar de una forma autocrina o paracrina para controlar los efectos del estado metabólico del animal sobre la función ovárica (Charlton et al. 1993; Samaras et al. 1993, 1994)

Finalmente, incluso en cerdas prepúberes, la respuesta reproductiva a los cambios nutricionales, puede dar lugar a cambios importantes en la secreción y eliminación de hormonas esteroides ováricas. En estudios recientes, tanto en padrillos prepúberes como en cachorras prepúberes (revisión de Cosgrove y Foxcroft, 1996), hemos observado ciertos cambios inmediatos en las concentraciones plasmáticas de las hormonas esteroides, en respuesta a las dietas individuales.

Se han llevado a cabo estudios comparables sobre los efectos de la nutrición sobre la reproducción en cachorras cíclicas. En los trabajos de Britt y colaboradores (1988), se utilizó por primera vez un modelo experimental, cuidadosamente controlado, para estudiar las interacciones nutrición-reproducción. Controlando la supresión de la actividad cíclica y los cambios endócrinos asociados en cachorras sometidas a una restricción alimenticia crónica, que volvieron a la actividad cíclica después del retorno a la alimentación no restringida, se observó el papel de ciertos factores metabólicos como mediadores de los efectos nutricionales sobre la secreción de gonadotropinas y sobre la respuesta del ovario. Subsecuentemente, Cox y sus colaboradores, usaron cachorras cíclicas tratadas con progestágenos y cerdas diabéticas, como excelentes modelos experimentales para determinar los efectos de la insulina como reguladora de la función ovárica.

Desde el punto de vista eminentemente práctico, los trabajos con una corta restricción de alimento y posterior realimentación, demuestran que alguna de las respuestas a la ingesta alimenticia y al estado metabólico son muy rápidas. Así, pueden aparecer importantes efectos sobre la función reproductiva a las pocas horas de comenzar la restricción en la dieta.

Además, también existen mecanismos que actúan a largo plazo, los cuales pueden tener un extraordinario interés para la determinación de la sensibilidad ovárica y, consecuentemente, de la fecundidad de la cachorra o cerda. En estas respuestas se basan las estrategias en las que se administran grandes cantidades de alimento a las cerdas para maximizar los niveles de ovulación (flushing). Según afirman Beltranena y colaboradores (1991), el flushing alimenticio simplemente asegura que tanto las cachorras como las adultas expresen su potencial ovulatorio, y no puede considerarse como una respuesta superovulatoria.

Según todo esto, durante al menos 10 días antes del servicio, las cerdas deben ser alimentadas ad libitum para evitar que unos bajos niveles alimenticios limiten su potencial tamaño de camada. Es también muy importante evitar ciertas prácticas de manejo que lo puedan limitar, como la mezcla de cachorras con otras cerdas desconocidas, poco antes del servicio. Esto daría lugar a una serie de reacciones agresivas que producirían, en las cerdas menos agresivas, en una disminución del apetito.

Segunda parte del trabajo Fisiología y manejo de la cachorra de reposición
Por: Geroge R. Foxcroft1, Frank Aherne2 y Roy Kirwood2 Alberta Pork Research Centre. 1 Department of Agriculture, Food and Nutritional Science. 2 Pig Research Group, Animal Industry Division. Alberta Agriculrure, Edmonton, Alberta, Canadá.
Fuente: Agrupación de Consultores en Tecnologías del Cerdo (www.acontece.com)

 

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