El profesor Santiago Caminotti, del Grupo de Trabajo Porcinos del INTA,
vaticinó que "en el marco del sistema integrado agricultura-porcinos los que pretendan persistir en la actividad o los que quieran ingresar en ella en el futuro, indudablemente deberán hacerlo asignándole al porcino la importancia que merece en el contexto de la empresa agropecuaria. Sin dudas que también deberán recurrir a la intensificación productiva, al aumento en la escala de producción y al asociativismo".
El especialista consideró que no se debe asociar la intensificación "a ningún sistema de producción en particular, sino a la intensidad del ritmo reproductivo, nutricional, genético, sanitario y de manejo que nos permita alcanzar elevados niveles de eficiencia productiva y económica en un marco de sustentabilidad", dijo.
El técnico del INTA informó que el alimento representa aproximadamente el 70 por ciento del costo
de producción de un cerdo de 105 kg de peso. "Es en este rubro donde debemos centrar nuestra atención para ser más competitivos", remarcó Caminotti.
Estas cifras llevarían a los productores a pensar con frecuencia en el uso de sustitutos de los granos como una forma de abaratar los costos. En este sentido consideró que el mayor impacto en la baja del costo se logra empleando ingredientes de satisfactoria respuesta nutricional, pero de menor
valor por unidad de nutrientes, tales como la energía y la proteína."
Las pasturas constituyen un recurso al alcance del productor pampeano: "la energía y la proteína provenientes de pasturas de alfalfa y trébol blanco son significativamente más baratas que las provenientes del maíz y/o la soja".
Sin embargo, los productores que decidan hacer un uso eficiente del forraje verde en la
alimentación de cerdos, necesariamente deberán convertirse en un "hábil cultivador de pasturas" de modo que le permita ofrecer a sus animales forraje en cantidad y calidad durante la mayor parte del año.
El valor efectivo de las pasturas dependerá de: la extensión de la temporada de pastoreo y de la calidad y cantidad de forraje producido. En la actualidad, ese objetivo es perfectamente alcanzable,
gracias a la diversidad de cultivares de alfalfa y trébol blanco disponibles en el mercado, al amplio espectro de agroquímicos aptos para el control de malezas y plagas y, a las modernas técnicas de utilización de las pasturas.
Fuente: INTA