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Bioseguridad en Centros de Inseminación La bioseguridad, la totalidad de las medidas tendientes a proteger una población de animales contra el ataque de gérmenes patógenos, es especialmente importante en un centro de inseminación por dos motivos.- La dosis de semen deben estar libres de agentes patógenos
- Los verracos sanos entregan mejor semen Las reglas de bioseguridad en un centro son muy importantes y deben atenerse a la legislación, tanto nacional como internacional, además de cumplir con las normas sanitarias de la inseminación artificial misma. El estado sanitario de una población utilizada como núcleo genético, puede trascender más sobre la salud de grandes cantidades de animales, que la situación de un centro que solo procesa semen para sus propios vientres. En el
primer caso, la enfermedad en un verraco tendrá consecuencias en todos los planteles que han recibido dosis de su semen. Producción de semen reducida Toda infección o enfermedad que curse con aumento de la temperatura corporal puede influenciar la calidad de semen, sean infecciones locales, infecciones respiratorias o infecciones generales. Además, existen agentes infecciosos específicos que afectan directamente la función de los testículos, como son la
Brucellosis, la Micoplasmosis y el PRRS (Síndrome reproductivo y respiratorio del porcino). Transmisión de la enfermedad Si bien, el peligro potencial de la transmisión de enfermedades mediante la inseminación es grande, las medidas disponibles para limitarlo son también efectivas, siempre que sean correctamente aplicadas. La presencia de bacterias en el semen puede ser señal de una infección urogenital del verraco, pero también de la
contaminación durante la colección y o durante el procesamiento. Virus en el semen de verraco Deben extremarse los esfuerzos para evitar las infecciones virales de verracos de inseminación. Los virus pueden llegar directamente al eyaculado desde los testículos o de las glándulas accesorias, o pueden contaminar los eyaculados durante o después de la colección del semen, sea por feces, orina, secreciones respiratorias, partículas de la piel o saliva. Frecuentemente los virus ya están presentes en el semen antes de evidenciarse signos clínicos de alguna enfermedad. Esto representa el mayor riesgo, especialmente porque la mayor parte del semen es distribuido como semen fresco el día de su colección. En cuánto a la vacunación de verracos de inseminación contra las enfermedades de Aujeszky y PRRS, las opiniones difieren. Se sospecha que aún verracos vacunados pueden presentar virus en su semen. Es casi imposible responder a la
pregunta, si sería preferible mantener un plantel libre de PRRS (con el peligro constante de una infección), o mantener un plantel positivo a PRRS (con el eventual riesgo de una transmisión). Para reducir este riesgo a un mínimo, un centro debe manejarse de acuerdo a normas que cumplan estrictamente con las reglas de bioseguridad. Deben considerarse las enfermedades esenciales y como proteger de ellas al centro. Eventuales infecciones deben reconocerse lo más precozmente
posible. Es imperativo que, en caso de un contagio o enfermedad, existan disposiciones predeterminadas de aplicación en la emergencia. Registro de bioseguridad En todo centro de inseminación debe llevarse un registro, una bitácora de bioseguridad, que considere todas las vías de infección, por las cuales los agentes infecciosos pueden llegar al semen. Infecciones en una población de verracos En un plantel de verracos deben
controlarse todas las fuentes potenciales de infección (contaminación por viento, incorporación de nuevos verracos, personal, alimentos, agua y animales silvestres). Juega un papel importante la localización del centro, lejos de otras poblaciones porcinas y de caminos públicos. Los establecimientos deben estar rodeados de una cerca de seguridad. Las entregas y retiros de productos deben reducirse a un mínimo, y todos los vehículos (incluyendo los de transporte de alimentos) deben quedar
siempre al exterior de la cerca perimetral. Aunque no se ha comprobado concretamente, existen indicaciones de que por esa vía se han transmitido infecciones de Actinobacillus pneumoniae y Streptococcus suis. La visitas de personas a un centro constituyen un desafío a la bioseguridad, aún cuando son pocos los conocimientos científicos, en los cuales se basan las medidas profilácticas usuales. En todo caso, deben evitarse las visitas innecesarias o imprevistas, y toda
persona que llegue al establecimiento debe estar „limpia de cerdos", aunque las medidas adoptadas para ello en la práctica varían bastante. Hay controversia sobre el período mínimo que debe mediar entre el contacto con fuentes potenciales de infección (establecimientos porcinos, transportes, ferias, cotos) y la visita de un centro. Para reducir a un mínimo el riesgo de infección, la mayoría de los centros exigen un período de 24 a 48 horas. Sin embargo, la literatura sólo describe dos
casos en que experimentalmente fueron trasmitidos agentes infecciosos del porcino por personas: en un caso se trató de Mycoplasma hyopneumoniae, en otro de Fiebre Aftosa. En el caso de la Fiebre Aftosa, el virus fue detectado en la secreción nasal de una persona 28 horas después de iniciarse el foco, persistiendo el virus aún después de sonarse y limpiarse las narices; 48 horas más tarde el virus ya no se pudo aislar de ella. Presumiblemente, este estudio dio origen a la „norma de las
48 horas" que se aplica mundialmente – siendo de aplicación práctica parece ser una norma razonable Todo visitante debe observar y dar cumplimiento a las normas de bioseguridad de los centros. Al ingresar a un centro, debe cambiar su ropa y calzado por vestimenta del centro, aún cuando ésta medida no garantiza una protección total. Se aconseja perentoriamente agregar la obligatoriedad una ducha, que contribuirá a desprenderse de prendas eventualmente infectadas. Otro efecto
favorable de la ducha es que desincentiva a los visitantes desde la partida. Independientemente de estas normas, el registro de todas las personas que pisan el establecimiento ayuda al control sanitario. En lo posible, los verracos debieran provenir sólo de pocos planteles, pero de un nivel sanitario satisfactorio, controlados regularmente. Antes de su ingreso al stud de reproductores, todos los animales deben pasar por cuarentena, con un programa estricto de controles
sanitarios. El protocolo exacto de los exámenes sanitarios varía, pero debieran considerarse como mínimo las normas contenidas en la Directiva Europea de Semen (European Semen Directive). A ella se agregan normas particulares de enfermedades como ser el síndrome PRRS. La unidad de aislamiento, o también la cuarentena deben constituir entidades totalmente separadas, y debieran localizarse a no menos de 5 km, tanto del centro de inseminación como de otros planteles
porcinos. Si bien, esto es difícil de cumplir en la práctica, debe valer la norma: mientras más lejos, mejor. En la unidad de aislamiento, los animales deben ser manejados por personal exclusivo, de acuerdo al sistema "all in, all out" (ingresos y egresos totales). El estado sanitario de un centro debe controlarse regularmente mediante exámenes clínicos y serológicos. Los verracos deben observarse diariamente, a fin de detectar signos clínicos de
alguna enfermedad. Contaminación de semen La bioseguridad debe considerar posibles fuentes de contaminación del semen. Un plantel de verracos debe manejarse bajo estrictas precauciones higiénicas. Dentro de ellas, está la limpieza y desinfección de la sala de recolección de semen. Desde el punto de vista de la higiene, el laboratorio representa una unidad totalmente independiente, para la cual debe proveerse vestuario especial. Los
agentes infecciosos pueden llegar al semen directamente del tracto urogenital. Otras fuentes de contaminación están dadas por prepucio, feces, piel del verraco, aire expirado, personal que colecta el semen, equipo de colección, diluyente o agua. Durante la colección es preciso evitar toda contaminación, vale decir, lavándose las manos, usando guantes y materiales desechables. Más allá de eso, existe la posibilidad de contaminación entre dos eyaculados. La legislación alemana
sobre la cría de ganado prohibe mezclar eyaculados de semen de diferentes donantes Debe controlarse la bioseguridad de todos los materiales utilizados durante el procesamiento de semen. Es recomendable el examen microbiológico del semen conservado en dilución; lo que también es útil con respecto al control de la efectividad del antibiótico utilizado en el diluyente
SDM5 – la nueva generación de fotómetros.
El mundialmente exitoso modelo de fotómetro SDM4 ahora es reemplazado por el modelo SDM5.
La electrónica y la nueva concepción del banco óptico, permiten ofrecer ahora un instrumento de examen indispensable para todo centro de inseminación. El diseño de lograda belleza ha considerado aspectos de limpieza e higiene. El modelo SDM5 mide la concentración de semen de diversas especies, y tiene interfases serial y paralela para la transmisión de datos. Se ofrece una impresora integrada como opcional. Mediante clave se accede al programa específico para cada
especie. Los valores de absorción medidos (BEL) son automáticamente convertidos a valores absolutos y expresados en "mil millones de espermatozoos/ml". Los valores impresos del procesador son: la concentración espermática, el diluyente necesario, la cantidad de dosis como la identificación del donante. Voltaje 230 V / 50 Hz o 110 V / 60 Hz, 65 VA Ref. 12300/0005 (con impresora) ¿Qué microscopio debe usarse para la calificación de semen?
La estimación correcta de la calidad del semen es una de las condiciones más importantes para obtener altas concepciones y camadas numerosas. La estimación del semen representa, por tanto, un factor económico no despreciable en la producción animal. Lamentablemente, con frecuencia no se reconoce su valor. Con demasiada frecuencia los errores, o aún la ausencia de calificación de los eyaculados, se manifiestan claramente en el posterior desarrollo productivo.
En otras palabras, la renuncia a la mejor calificación seminal posible puede conducir a pérdidas importantes de la rentabilidad, tan necesaria para subsistir hoy día en la explotación de chanchas madres. El microscopio es la herramienta de elección para la calificación del semen, aparte de la observación macroscópica y la determinación de la concentración. Sin embargo, frecuentemente la observación microscópica del semen se hace en forma deficiente por los siguientes motivos: Solo rara vez se ha tenido un entrenamiento fundado en microscopía, por lo que frecuentemente se recurre a criterios autodidactos deficientes. Con el tiempo, muchas veces se introducen errores y no se reconocen factores importantes que calificar. La dificultad mayor de la calificación es que no se obtienen resultados "métricos". Las imágenes microscópicas sólo pueden calificarse subjetivamente, no se pueden medir ni se pueden pesar. Es
decir, los parámetros seminales son determinados sobre la base de clasificaciones estrechas y, en último término, en base a la experiencia. A pesar de que siempre persiste cierta inseguridad de haber "estimado" la variable correctamente, el análisis de motilidad sigue siendo el mejor método posible para entregar por el control rutinario una estimación de la "fertilidad potencial del semen. Sin embargo, sólo un examen "morfológico"
adicional, en el cual se consideren las características estructurales de las células espermáticas (ver SPERMNOTES Vol.3, 11/99), permite una estimación más fundada de la calidad del semen Los exámenes morfológicos son tediosos y casi imposibles de realizar en la rutina diaria. Los microscopios de buena calidad se destacan significativamente por su óptica, lamentablemente también por su mayor precio. Debido a que en los microscopios de bajo costo uno se topa
rápidamente con sus límites funcionales, ya sea por una fuente de luz muy débil o por su baja resolución, la adquisición debe ser siempre bien pensada. Debido a las deficiencias nombradas, tras el entusiasmo inicial, los microscopios de batalla, frecuentemente inducen a desistir de las calificaciones seminales. ¿Cuál es el microscopio adecuado? Seguramente la discusión de todos los pro y contra excedería el margen; se mencionarán aquí solo
los componentes importantes de un microscopio óptico de calidad: El elemento mayor es el chasis que soporta todos los componentes. El chasis no debe ser muy liviano, para darle estabilidad. Naturalmente el microscopio debe instalarse siempre sobre una superficie libre de vibraciones. Sobre el chasis va instalado el tubo óptico con los oculares. Son convenientes los tubos binoculares (=dos oculares, uno por ojo), que deben permitir la regulación
de la distancia individual entre los ojos; para los portadores de lentes ópticos son de ayuda los binoculares dotados de anillos de corrección de dioptrías. En el extremo inferior del tubo están los objetivos, ordenados en un revólver giratorio, en una secuencia de aumento creciente. El objetivo deseado es así fácilmente accesible. Para la calificación rutinaria de semen se recomiendan objetivos con aumentos de x20 y x40. Utilizando oculares x10
se obtienen así imágenes del semen con 200 y 400 aumentos. El uso de objetivos x100 para los exámenes morfológicos, solo se recomienda en microscopios con fuente de luz de un mínimo de 20Watt, mejor aún 30Watt (halógena). Tales objetivos de x100 son, por lo regular, objetivos especiales de inmersión en aceite, con los cuales la gota de aceite permite un contacto no interrumpido del objetivo al objeto, es decir, a la preparación de células espermáticas. El aceite de
inmersión posee un índice de refracción de1,5, cercano al del vidrio, y da una mejor resolución, permitiendo un mayor aumento. Para la calificación del semen se utilizan generalmente objetivos (plan)acromáticos. Estos corrigen la luz difusa; particularmente las luces roja y azul son centradas en un punto. Además éstos objetivos son corregidos para la luz verde, en cuanto a su aberración esférica. Se entiende por ésta,
la imagen defectuosa producida por la separación de haces de luz en un sistema óptico centrado.
Un término frecuentemente irritante relacionado con los objetivos es la "apertura numérica". Tras
este término se esconde sencillamente un número, una expresión trigonométrica del semi-ángulo que forma el eje óptico y los rayos más exteriores captados por el objetivo. Este valor indica la "resolución", es decir la capacidad límite de reconocer estructuras. Comúnmente este valor es <1.0 y crece de acuerdo al aumento del objetivo. En los objetivos de inmersión en aceite, este valor es
necesariamente >1.00, debido a que la refracción del aceite aumenta el ángulo de captación de los rayos.
Para lograr una iluminación óptima del semen, se requiere de un condensador especial. Este
constituye un sistema óptico que busca reunir y dirigir la totalidad de la luz emitida por la fuente, para dirigirla a través del sistema al punto de conformación de la imagen.Muchos objetos biológicos requieren de contrastes para su examen microscópico. Para la calificación de semen es especialmente necesario un contraste adecuado, pues sólo con ello es posible diferenciar las estructuras tenues de las células espermáticas dentro del medio líquido en que se
encuentran. Las diferencias de densidad de las estructuras celulares debilitan la amplitud de los rayos luminosos que las atraviesan. Este debilitamiento de la luz es captado por el ojo como diferencias de luminosidad. Las partes no visibles de las células espermáticas dejan pasar la luz, aunque, dependiendo de su estructura, reducen su velocidad, un cambio de fase que, con la óptica normal de campo claro, no es percibido por el ojo ni por una película fotográfica.
El efecto de absorción de luz de las células espermáticas es tan reducido que obliga a recurrir a la microscopía de contraste de fases. El físico holandés ZERNIKE logró en 1935 contrastar las fases, manipulando el curso de los rayos de luz en dirección oblicua para obtener diferencias de amplitud; lo que le valió la obtención del Premio Nobel en 1953. Para la microscopía de contraste de fases en necesario un condensador dotado de un diafragma
anular como también un anillo de fases, ubicado en el punto focal posterior del objetivo. El anillo de fases cumple dos funciones: Asimila la luminosidad de los rayos luminosos refractados y no refractados, debido a que la intensidad de la luz es disminuida por el paso directo a través de la preparación (aquí el semen). En contraposición a una imagen obtenida en un microscopio óptico convencional, en contraste de fases la imagen del fondo aparece oscura.
La construcción del anillo de fases determina un desplazamiento de las fases. Por la interferencia de las ondas los haces refractados y no refractados se superponen, provocando su extinción. Es evidente que un microscopio adecuado para la calificación de semen constituye un sistema complejo. Pero la calificación seminal está supeditada, además, a otro factor importante: la temperatura. Para entregar resultados fehacientes, la calificación seminal debe realizarse siempre
bajo control de temperatura estandarizada. Para eso, la platina del microscopio debe ser temperable (37ºC). Toda calificación de semen realizada bajo condiciones no fisiológicas, por ejemplo, a temperaturas cambiantes, carece de valor, aunque se haya efectuado con un óptimo equipamiento óptico. MINITÜB ofrece, a pedido, el equipamiento de todo microscopio con platinas temperadas, también originales. Extraído de la nota "Ultima tecnología en inseminación"
Autor: Dr. Christian Simmet Fuente: Agrupación de Consultores en Tecnologías del Cerdo (www.acontece.com.ar)
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